LIBRO QUARTO

by Ovid · from Metamorfóseos o Transformaciones (2 de 4)

myth transformation solemn Ages all ages 8896 words 39 min read
Cover: LIBRO QUARTO

Adapted Version

CEFR A1 Age 5 753 words 4 min Canon 98/100

Long ago, in a big city, lived some sisters. They liked to work. They did not like to celebrate. They did not want to celebrate Bacchus. Bacchus was a very important god. The priest told everyone to stop work. He said to wear animal skins. He said to sing for Bacchus. Bacchus would be angry if they did not. Old and young people listened. They stopped their work. They burned nice smells for Bacchus. They called him many names. They said he was a young god. He was very handsome. He brought grapes. But Alcitoe and her sisters did not join. They stayed home. They wanted to spin wool. They wanted to weave cloth. They wanted to tell stories. One sister said, "Others play today. We will work. We will tell fun stories. This makes our work easy." The sisters liked this idea. They asked her to start. She knew many stories. She chose a sad story. She started to tell it.

There was a city with high walls. Pyramus lived there. Tisbe lived next door. He was a handsome young man. She was a beautiful young woman. They loved each other very much. But their families did not want them to be together. So they kept their love a secret. They talked through a small crack in a wall. They made a plan to meet. They would meet by a big tree. It had white berries. Tisbe went first. She waited by the tree. A big lioness came. The lioness had blood on her mouth. Tisbe was very scared. She ran away. She dropped her soft veil. The lioness found the veil. It played with it. It made the veil dirty. Pyramus came next. He saw the dirty veil. He saw the lioness's tracks. He thought the lioness ate Tisbe. Pyramus was very sad. He cried and cried. Tisbe came back. She saw Pyramus. She saw he was very sad. She understood. She became very sad too. They stood by the tree. Their sadness was so big. The tree's white berries turned red. They stayed red forever. The tree showed their sad love.

The sisters finished their story. Bacchus was not happy. He was very angry. The sisters did not celebrate him. He wanted them to change. But they did not. Bacchus made a big change. The sisters began to change. Their arms became wings. Their bodies became small. They turned into bats. Their wool and cloth changed too. The spinning wheels changed. The weaving became long vines. The vines grew all around. The sisters flew away as bats. They could not work anymore.

Far away, there was a brave hero. His name was Perseus. Perseus had done a big thing. He had stopped Medusa. Medusa was a monster. She had snakes for hair. Looking at her made people turn to stone.

One day, Perseus flew over the sea. He saw a young woman. Her name was Andromeda. She was chained to a big rock. The sea was rough. A very big sea monster was coming. It wanted to take Andromeda. Andromeda was very scared. She cried for help.

Perseus was very brave. He flew down to the rock. He fought the big monster. He made the monster go away. Andromeda was safe. She was very happy. Perseus saved her. Andromeda and Perseus fell in love. They decided to get married.

At their wedding, there was a big feast. Many people came. Perseus told stories. He told how he stopped Medusa. He said he was very clever. He tricked the Graeae. The Graeae were old women. They shared one eye. Perseus took their eye. Then they told him how to find Medusa.

Perseus told why Medusa had snakes for hair. A goddess named Minerva was angry. Medusa was very proud. She thought she was more beautiful than Minerva. Minerva did not like this. So Minerva changed Medusa's hair to snakes. This was Medusa's punishment.

Suddenly, some bad people came to the wedding. They did not like Perseus. They wanted to hurt him. Perseus was not scared. He took out Medusa's head. He showed it to the bad people. The bad people looked at it. They became still. They were like stone statues. They could not move. They could not hurt anyone.

Perseus used Medusa's head again later. Other bad people tried to hurt him. They also looked at Medusa's head. They became still. They were like stone statues too. Perseus was a great hero. He used his power to stop bad people.

Original Story 8896 words · 39 min read

LIBRO QUARTO.

ARGUMENTO.

Alcitoe juntamente con sus hermanas despreciaron de tal modo las fiestas de Baco, que no observándolas, se ocuparon, mientras estas se celebraban, en las tareas ordinarias; y durante su labor cada qual, para hacerla menos penosa, refirió una divertida historia. Ya contaba la una la transformacion de las moras blancas en negras: ya referia la otra como Apolo se habia transformado en la figura de Erinome para engañar á Leucotoe; por lo que Clicie tuvo zelos, y fue convertida en Heliotropio por la compasion que tuvo Apolo. Asimismo contaba otra la union de Hermafrodito y la de Salmacis, ninfa, en un mismo cuerpo. Pero por fin las hermanas en medio de su labor se convirtieron en murciélagos, y las telas en vides y pámpanos. Agave, alegrándose de esto, sintió un gran dolor quando Ino y Atamante, agitados de la locura, se precipitaron al mar, y Neptuno los convirtió en Dioses marinos. Como las mugeres Tebanas los llorasen por muertos, se transformaron en piedras y aves. Tambien Cadmo afligido con esta calamidad, dexando á Tebas, partió en compañía de su esposa á la Iliria, en la que ambos se convirtieron en serpientes. De los que habian despreciado á Baco, solo quedaba Acrisio, abuelo de Perséo, que cortó la cabeza á la Górgona, de cuyas gotas de sangre, derramadas en tierra, nacieron serpientes; y á Atlante lo transformó en monte, y á las varas en piedras, despues que libertó á Andrómeda. Suscitándose en seguida un tumulto en las bodas de Perséo, convirtió en piedra á Finéo con los suyos, y juntamente á Preto y á Polidectes, solo con mostrarles la cabeza de Medusa.


INTRODUCCION.

Las hijas de Minias desprecian á Baco.

Á pesar de todos estos prodigios, Alcitoe, hija de Minéo, y sus hermanas, reprueban la celebridad de las Orgias,[1] ó fiestas de Baco, y aun se atreven á decir que este no es hijo de Júpiter. Manda el gran Sacerdote publicar una fiesta; que las señoras y criadas no trabajasen aquel dia; que vistiesen su cuerpo de pieles, y dexasen sueltos sus cabellos, coronándose de pámpanos, y llevando en sus manos tirsos enramados. Las amenaza que de no hacerlo así experimentarian la ira de aquel Dios. Jóvenes y ancianas obedecen su órden: dexan el texido, la costura y la rueca; queman incienso sobre los altares de Baco, llamándole con los misteriosos nombres de Bromio y de Lieo: le llaman tambien hijo del fuego, engendrado dos veces,[2] y que solo él tuvo dos madres: añaden á todos estos nombres el de Niséo, el de no barbado Tionéo: le atribuyen la gloria de haber sido el primero que plantó las vides,[3] y por esta causa los renombres de Geneo, Nictelio, padre Eleléo, Jacho, Evan, y todos los demas que la Grecia inventó en honra suya. Tú eres, ó Baco, le dicen, aquel niño eterno, cuya juventud está siempre lozana; eres el mas hermoso y amable de los Dioses del Olimpo; quando te manifiestas sin los cuernos, que acostumbras llevar, tienes todo el esplendor y hermosura de una doncella jóven: tú conquistaste el Oriente hasta donde la aterrada India se baña por el remoto Ganges: tú castigaste á los sacrílegos Pentéo y al sanguinario Licurgo; precipitaste en las ondas á los perjuros marineros de Toscana. Va tirado tu carro de dos linces, cuyos elevados cuellos oprimes con pintados frenos, y te siguen las Bacantes, los Sátiros, y aquel borracho viejo,[4] que apenas puede sostenerse con la férula,[5] ni cabalgar bien en su cabizbaxo jumentillo. Por donde quiera que pasas te celebran el clamor de los jóvenes y las voces de las mugeres; suenan los panderos, las trompetas y las horadadas flautas. Hoy las Tebanas te invocan, y ruegan les asistas propicio y benigno, celebrando tu promulgada fiesta.

Solo las hijas de Minéo la profanan empleadas en cardar, en hilar y texer sus lanas, imponiendo tarea á sus criadas.[6] „Mientras que las demas, dixo una de estas jóvenes, estan hoy ociosas, y solo cuidan de ofrecer incienso á una divinidad imaginaria, nosotras que trabajamos baxo los auspicios de Minerva, que es la mejor de las Diosas, procuremos suavizar nuestra útil tarea con discursos divertidos:[7] contemos alternativamente alguna historia que nos entretenga y haga mas corto el tiempo.” Aprueban las hermanas su pensamiento, y la ruegan principie la conversacion. Como sabia una infinidad de historias, tardó en hacer eleccion por qual habia de dar principio. Dudaba si deberia hablar primeramente de tí, Dercere,[8] convertida en pez, y que, despues de tu transformacion, habitas las lagunas de la Siria; ó de Semíramis, tu hija, que, baxo la figura de una paloma, fixó su morada sobre las altas torres de Babilonia; ó de los encantos de Nais, que con la dulzura de su voz, ó la virtud de algunas plantas, transformaba en peces á los jóvenes que se aficionaban á su hermosura, hasta que experimentó en sí igual transformacion; ó últimamente de aquel árbol, morera, cuyo fruto era antes blanco, y ahora le produce negro por el contacto de la sangre de dos desgraciados amantes. Agradóles esta; y como era la historia menos conocida de ellas, se determinó á referirla, y, continuando en hilar, la principió en los términos siguientes.


FÁBULA PRIMERA.

PÍRAMO Y TISBE.

En aquella celebrada ciudad que Semíramis cercó de altas murallas,[9] fabricadas de ladrillo, vivian pared por medio Píramo y Tisbe; el uno el mas gallardo de los jóvenes, y la otra la mas hermosa de las doncellas que tuvo el Oriente. La vecindad abrió los primeros pasos para conocerse. Con el tiempo creció el amor, y hubiera terminado en legítimo casamiento; pero vedaron los padres lo que no pudieron prohibir: ambos estaban igualmente enardecidos en amor mutuo; nadie lo sabia; hablaban por gestos y señales, y quanto mas procuraban ocultar su amor, tanto mas se abrasaban en su oculto fuego.

(49) Tisbe se traspasa el pecho con la espada aun caliente con la sangre de Píramo.

La pared que mediaba entre ambas casas estaba hendida con una pequeña rendija que habia quedado en ella desde que se hizo; defecto desconocido hasta entonces de todos; pero ¿qué cosa se oculta al amor? Tiernos amantes, vosotros tuvisteis los primeros la dicha de verla, y de serviros de ella para expresar, sin que nadie lo advirtiese, vuestros mas dulces sentimientos.[10] Quántas veces Píramo de un lado y del otro Tisbe decian despues de mil suspiros, y de tomarse mutuamente la respiracion: „Pared envidiosa de nuestra felicidad, ¿por qué te opones al logro de nuestros amores? ¡Qué te costaba permitir la union de nuestros cuerpos, ó si esto era mucho, á lo menos dieras ensanche á los ósculos! Te agradecemos sin embargo el bien que nos dispensas en poder hablarnos por tu medio.” Repetian cada dia el mismo discurso, concluyéndole con un tierno á Dios, y besando cada uno por su lado la pared, como si sus ósculos hubieran de penetrarla. Una mañana, apenas la aurora habia ocultado las estrellas, y quando el sol con sus rayos enxugaba ya el rocío de las yerbas, acudieron uno y otro al sitio acostumbrado; y despues de lamentar su triste suerte con mucho silencio, y la situacion á que estaban reducidos,[11] determinaron engañar los guardas, y salir en la próxîma noche de sus casas y de la ciudad; pero temerosos de no extraviarse por el espacioso campo, acordaron juntarse al lado del sepulcro de Nino,[12] y de un moral muy abundante de moras blancas que estaba cerca de él á la márgen de una agradable fuente. Aprobaron el concierto muy alegres; y aunque este dia les pareció mas largo que los otros, llegó por fin la noche. La cuidadosa Tisbe, auxîliada de las tinieblas, abriendo la puerta con mucho cuidado, se cubre el rostro con un velo, sale de su casa sin ser sentida de persona alguna, atraviesa la ciudad, y llegando la primera al sepulcro de Nino, se sienta debaxo del árbol en que quedaron convenidos. El amor la infundia atrevimiento; pero por desgracia viene á beber á la fuente inmediata una leona que, despues de haber devorado una vaca, traia en la boca las señales de su crueldad. Con la claridad de la luna la ve Tisbe venir á lo lejos; y huyendo amedrentada á una obscura cueva, dexa caer el velo con la precipitacion de la fuga. Apagada la sed, se vuelve la cruel bestia á la selva; encuentra el velo que habia dexado caer Tisbe, y le hace mil pedazos con su ensangrentada boca.

Píramo, que habia salido mas tarde, se llenó de espanto al ver, á la misma claridad de la luna, huellas nada equívocas de una fiera: vió tambien el velo ensangrentado, y presumiendo alguna desgracia en su amante, exclama: „Una misma noche acabará con estos dos desgraciados amantes. Yo solo soy el culpado; pero la inocente y desgraciada Tisbe era digna de gozar mas tiempo de la vida. Yo te he muerto, decia, muger digna de compasion, induciéndote á venir de noche á un sitio tan medroso, y al que debia llegar el primero para defenderte. Fieros leones que habitais los senos de esas cóncavas rocas, venid, despedazad mi cuerpo, arrancad mis pérfidas entrañas con vuestros dientes crueles; pero no, que es de espíritus cobardes el desearse la muerte.”[13] Levanta el velo de la desgraciada Tisbe, y se encamina con él al árbol señalado: le baña con sus lágrimas, y despues de besarlo: „Tú debes, dice, ser tambien teñido con mi sangre: recógela, pues es justo sea mezclada con la de mi querida Tisbe.” Articuladas estas palabras, se atraviesa con su espada, y sacándola de la herida cayó de espaldas en tierra. Salta su sangre con la misma impetuosidad que suele el agua de un roto caño, que despedida con violencia parece que corta el ayre. El fruto de este árbol rociado con la sangre se volvió negro, y empapada en ella su raiz ennegreció repentinamente las moras.

Tisbe, aun no bien recobrada del susto, sale de la cueva por no incurrir en falta: busca ansiosa á su amante para contarle el riesgo de que se habia librado. Exâmina el parage por ambos convenido; pero el nuevo color del árbol la hace dudar algun tiempo si era este ó algun otro donde debian juntarse: en esta incertidumbre ve en el suelo un cuerpo palpitando. Túrbala este espectáculo, retrocede, se queda mas amarilla que el box, y se estremece al modo que lo hace el mar quando el blando céfiro agita su superficie. Mas al fin, parándose á reflexîonar un poco, reconoce á su desgraciado amante, y, dexándose llevar de su fiero dolor, comienza á despedazar sus brazos,[14] indignos de tal tratamiento, despide lastimeros ayes, arranca sus cabellos, lastíma su pecho; y por último abraza con entrañable amor el cuerpo de su amante, riega la herida con sus lágrimas, mezclando su llanto con la sangre, y besando mil veces aquel yerto semblante. „Píramo, le decia, ¿qué funesto accidente me priva de tu vida? Respóndeme: advierte que tu querida Tisbe es quien te llama; escúchame, querido, y echa una ojeada siquiera sobre la infeliz Tisbe.” Al oir este dulce nombre abre Píramo sus moribundos ojos, y espira despues de haberla visto. Mas viendo Tisbe su velo, y la espada de Píramo fuera de su vayna: „¡Ah infeliz! exclama, tu misma mano, tu mismo amor fue tu verdugo; pero tambien hay en la mia fortaleza para imitarte, tambien tengo amor que me dé fuerzas para resistir las heridas; aun despues de muerto te seguiré, y se dirá de esta desdichada, que si yo he sido causa de tu muerte, soy tambien compañera en tu sepulcro. Y tú, á quien la muerte sola podrá arrancar de mis brazos ¡ay! ni aun despues de ella habrá cosa alguna que nos separe. Desventurados padres de estos infelices amantes, no os opongais, os lo suplican ambos, no os opongais á que encierre un mismo sepulcro á aquellos á quienes han unido para siempre la muerte y el amor mas tierno. Y tú, árbol funesto, que haces sombra al cuerpo de mi querido, y vas á cubrir el mio, conserva para siempre la señal de nuestra desgracia; tus frutos lúgubres y tristes sean un eterno monumento de que has sido teñido con la sangre de dos desgraciados,” dixo: y tomando la espada, aun caliente con la sangre de Píramo, la apuntó á lo mas baxo de su pecho, y se dexó caer sobre ella. Sus ruegos enternecieron á los Dioses, y conmovieron á sus padres: porque el fruto del árbol, al paso que madura se va volviendo negro, y las cenizas de entrambos, retiradas de la hoguera, fueron colocadas en una misma urna.


(50) Marte en los brazos de Venus.

FÁBULA II.

MARTE Y VENUS.

Poco despues que Alcitoe acabó su historia, tomó Leuconoe la palabra, y escuchándola sus hermanas: sabed, las dixo, que el Sol, ese Dios que lo alumbra y gobierna todo con su luz, no estuvo exênto del amor. Voy á referiros su aventura. Como todo lo registra el primero, dicen que descubrió el adulterio de Venus con Marte; y envidioso ó zeloso del hecho, se lo contó al esposo de esta Diosa, mostrándole el parage y sitio de la traycion. Consternó tanto esta noticia á Vulcano que quedó sin seso, se le cayó de las manos la obra,[15] y hasta el martillo con que la trabajaba. Mas volviendo sobre sí se puso á hacer una red y lazos de alambre tan sutiles y delgados que apenas eran perceptibles; no excederian á su delicadeza ni el hilo mas delgado, ni las mas delicadas telas de araña que penden del techo. Hízola con tal artificio que el mas leve movimiento pudiera jugarla. Tendióla al rededor del lecho de Venus, de suerte que apenas entró en él con Marte, ambos se quedaron presos y abrazados. Contento Vulcano con tan buen suceso, abrió las puertas de su aposento, y convidó á los Dioses á ver el espectáculo; halláronlos feamente abrazados, cosa que excitó á los Dioses á risa,[16] sin embargo de que no faltó entre ellos alguno menos rígido que quisiera verse avergonzado á tal precio. El hecho fue contado y sirvió mucho tiempo de conversacion en el cielo.

Ofendida en extremo Venus, resolvió vengarse del que habia descubierto su delito, é hizo arder en un amor igual al suyo al que descubrió su oculta pasion. ¿De qué te sirven, hijo de Hiperion,[17] tu hermosura, tu color y tu brillante luz? Tú que esparces por todas partes el fuego, te dexas abrasar de una nueva llama; tú, que debes mirarlo todo, fixas solo tus ojos en Leucotoe. Sales antes y vuelves despues de lo ordinario á la mansion de Tetis:[18] por contemplar despacio su beldad, haces mas largos de lo ordinario los dias del invierno: deliras algunas veces,[19] y comunicando la ceguedad de tu entendimiento á los rayos que despides, pones en consternacion con su obscuridad á todos los mortales.[20] Quando te turbas, no es porque se ponga entre tí y la tierra la luna que está mas cerca de ella: el amor produce este color tétrico. Sola Leucotoe causa tus delicias; ya no te acuerdas de Climene, ni de Rodas,[21] ni de la hermosa madre de Circe, ni de Clicie, que sin embargo de haberla tú despreciado, deseaba colgarse de tu cuello en el mismo tiempo en que te habia el amor herido gravemente con otras flechas. Leucotoe te hace olvidar todos tus amores. Fue esta hija de Eurinome, la mas hermosa de toda la Arabia; pero despues que llegó á su juventud, la hija excedia tanto en hermosura á su madre, quanto esta habia excedido á todas las de su tiempo: su padre Orcamo fue el que gobernó la Persia, siendo el séptimo Rey despues de Belo.[22]


(51) Leucotoe, prendada de la hermosura de Apolo, se dexa vencer sin resistencia.

FÁBULA III.

APOLO Y LEUCOTOE.

El pasto de los caballos del sol está hácia el poniente, donde, descansando de la fatiga del dia, se alimentan de ambrosia en vez de yerba, con cuyo sustento recobran las perdidas fuerzas para volver á la tarea. Una noche, mientras ellos pacian, entró el sol en el aposento de su amada Leucotoe baxo la figura de su madre, y la halló hilando[23] á la luz, acompañada de doce criadas. Yo tengo que hablarte, la dixo, dándola un ósculo; retiraos vosotras, pues no necesita de testigos el secreto que intento confiar á mi hija. Obedecieron, y habiendo quedado solos, la dice: „Yo soy el que gobierna el año,[24] el que todo lo ve y todo lo alumbra; yo soy la luz del mundo; y yo, creeme, estoy enamorado de tí.” Leucotoe se llena de temor, y con el miedo dexa caer de sus trémulas manos el huso y la rueca. El rubor la hacia mas hermosa; y Febo, para no retardar sus deseos, cobra su verdadera figura y su propio resplandor.

Leucotoe, aunque al principio espantada con un resplandor tan repentino, accedió por último á los deseos de Apolo, dexándose llevar de su hermosura. Se abrasa de zelos Clicie, porque el amor que le habia tenido era vehemente, y deseosa de vengarse de su rival, publica su delito hasta ponerlo en noticia del padre de Leucotoe. Enfurecido Orcamo con esta nueva, manda enterrarla viva, y echar sobre su cuerpo una porcion de arena, sin atender á la desgraciada Leucotoe, que, levantando las manos[25] á su amante, juraba que fue violentada. El sol, con la actividad de sus rayos, entreabrió la tierra que te cubria, ó graciosa Ninfa, para que pudieses levantar tu sepultada cabeza; pero en vano, porque ya te habia quitado la vida el peso de la arena. Despues de la desgracia de Faeton, no habia experimentado el sol un dolor mas vehemente. Procuró reanimar con su calor el yerto cadáver de su amada; pero el destino[26] hizo inútiles sus esfuerzos. Quejóse, gimió, y rociando con nectar el cuerpo de Leucotoe, y la tierra que la cercaba: „Al menos, dixo, tendré el consuelo de restituirte al ayre.” En efecto, el cuerpo liquidado en un humor oloroso empapó la tierra, la qual, formando raices y rompiendo el túmulo, brotó las varas que producen el incienso.

El amor, que habia sido causa de la indiscrecion de Clicie, hubiera podido disculparla; pero sin embargo, desde aquel dia la miró Apolo con indiferencia, y jamas volvió á tener comercio con ella. Sus desprecios la conduxeron á una terrible desesperacion; y reducida á la situacion mas lamentable, no pudo sufrir la compañía de las ninfas. Expuesta continuamente á la inclemencia de los elementos, desnuda, y el cabello suelto, no probó otro alimento en nueve dias que sus lágrimas y el rocío del cielo.[27] Inmóvil en este tiempo, solo volvia al sol los ojos, siguiéndole con ellos mientras duraba su curso. Cuentan que su cuerpo quedó unido á la tierra; que la parte inferior de él apareció de un color cárdeno, y que en lugar del rostro se veia una flor tornasolada con mezcla de violeta. Aunque asida á la tierra por sus raices, no dexa de volverse hácia el sol, mostrándole, á pesar de su transformacion, lo mucho que le ama.[28]


(52) La ninfa Salmacis abraza al jóven Hermafrodito que estaba en el baño.

FÁBULA IV.

SALMACIS Y HERMAFRODITO.

Causó bastante admiracion en sus hermanas lo que Leuconoe acababa de referir. Las unas decian que era increible: las otras, que todo lo podian los verdaderos Dioses; pero que no era Baco de este número. Alcitoe nada habia dicho aun; y por lo mismo la suplicaron contase alguna historia, y la obligaron á ello con el silencio. Nada os hablaré, dixo, continuando su labor, de la aventura del pastor Dafnis, que guardaba sus rebaños en el monte Ida, y á quien una Ninfa, zelosa de su rival, convirtió en roca. ¡Tanto furor como este inspira el amor quando es despreciado! Esta historia es bien sabida de todos. Tampoco diré la de Esciton, hombre y muger á un tiempo. Pasaré en silencio la de Celmo, tan fiel á Júpiter en su infancia, y que despues, por su indiscrecion, fue transformado en diamante. No me detendré en la de los Curetes, que se formaron de una lluvia. Tampoco es mi ánimo contaros la de Croco, ni la de Esmilax convertidos en flores; pero sí quiero divertiros con una historia agradable.

Vosotras ignorareis quizá por qué la fuente Salmacis vino á hacerse tan nombrada, y por qué sus aguas vuelven á los hombres floxos y afeminados;[29] oidlo pues, que el efecto es tan patente como la causa oculta. Las Náyades criaron en las cuevas del monte Ida un niño nacido de Venus y Mercurio: sus facciones eran tales que demostraban bien quienes eran sus padres, y de ambos tomó despues el nombre.[30] Quando llegó á la edad de quince años abandonó los montes en donde se habia criado, deseoso de ver nuevas tierras y nuevos rios, haciéndole este mismo deseo menos sensibles las incomodidades de sus viages. Habia ya visto las ciudades de Licia, y llegado á Caria, que está cerca, quando se paró junto á una fuente, cuyas aguas eran tan puras que veia fácilmente su fondo; nada la enturbiaba; ni juncos, ni cañas, ni ovas. Un cesped siempre verde formaba al rededor de ella una hermosa cenefa. La Ninfa que la habitaba, ni tenia aficion á la carrera, ni á la caza, ni á disparar el arco: era la única de las Náyades que jamas conoció Diana. Solian decirla sus hermanas: Salmacis, ármate de un dardo, toma una aljaba, reparte el descanso con el exercicio de la caza; pero sus persuasiones eran inútiles, porque la ociosidad formaba todas sus delicias. No tenia otro placer que bañarse, cuidar de adornar sus cabellos con un blanco peyne de Venus, y consultar en el cristal de las aguas los adornos que la sentarian mejor. Unas veces, adornada de un brillante vestido, permanecia reclinada sobre la yerba y el cesped; otras se divertia en coger flores; y en esto estaba entretenida quando descubrió al jóven Hermafrodito. Apenas le vió se enamoró de su hermosura, y deseó tenerle por marido; pero aunque lo deseaba, no quiso acercarse á él hasta engalanar bien su cuerpo y componer sus miradas de modo que pudiera parecer la mas bella á los ojos de este jóven.[31] Luego que se adornó á su placer, le dixo: „Jóven extrangero, quien quiera que seas, pues algunos te tendrian por un Dios, si lo eres, no puedes dexar de ser el mismo Amor; y si eres un simple mortal ¡que felicidad para tus padres tener un hijo de tanta gentileza! ¡qué afortunados serán tus hermanos si los tienes! ¡qué ventura para la que tuvo el cuidado de criarte! Pero mas que todos dichosa tu esposa, si es que estas casado, ó la que haya de honrar la tea nupcial y coronar el himeneo: si es que ya posee alguna esta felicidad, permíteme gozar de tí secretamente; mas si hasta ahora no tienes hecha eleccion de muger, yo te ofrezco mi mano, y descansaremos en un mismo lecho.”[32] Calló Salmacis y Hermafrodito se llenó de vergüenza al oirla, como que no sabia qué era amor, pero su mismo rubor añadió nuevas gracias á su belleza. El color de su rostro parecia al de las manzanas coloradas quando estan colgadas del árbol, ó al marfil teñido de encarnado, ó al de la luna en su eclipse en una noche serena. „Al menos, continuó Salmacis, dáme algun ósculo del modo mismo que le darias á una hermana tuya;” y diciendo esto quiso arrojarse á sus brazos. „Modera tus transportes, la dixo Hermafrodito, si no quieres que huya de tí para siempre. No, detente, replicó Salmacis, consternada con esta amenaza; tú eres Señor de este sitio, yo te cedo su dominio.” Al pronunciar estas palabras, fingió alejarse de allí, y se ocultó detras de unas espesas matas para acecharle sin ser vista. Entonces el jóven, como muchacho, y creyendo hallarse solo en un lugar tan frondoso, ya se paseaba de una á otra parte, ya metia los pies en el agua, y ya, convidándole á bañarse su frescura, se determinó á desnudar. El incentivo de este objeto acrecentó la pasion de la Ninfa;[33] brillaban sus ojos como los rayos del sol quando reflexan en un cristal, y apenas podia contener sus conmociones, ni dilatar su deseo. Saltó al agua Hermafrodito, y mientras nadaba, parecia su cuerpo una hermosa figura de marfil, ó una azucena vista por el cristal. „En fin yo venzo;” exclamó Salmacis, desnudándose y echándose al agua. Acercase á él, le asegura á pesar de su resistencia, le da algunos ósculos, le sujeta las manos, toca sus pechos estrechándole consigo por todos los modos posibles. Así como la serpiente quando es arrebatada por un águila, la oprime y se enrosca en sus alas y garras; así como la yedra se enlaza á un árbol, ó como el pulpo á la presa que descubre sobre las aguas, así la Ninfa Salmacis se arroja y estrecha con el indiferente Hermafrodito. En vano hace esfuerzos para desasirse de ella; en vano se resiste á su ternura; la Ninfa le ruega mas y mas, le hostiga, le solicita; pero un cruel desprecio es el solo premio que da á sus delirios. „Á pesar de todos tus esfuerzos, le dice, no te desprenderás de mí: Dioses haced que nada me separe de este pérfido.”

Oyeron los Dioses su súplica, y sus dos cuerpos se hicieron uno solo, y uno solo sus dos rostros.[34] Así como vemos dos ramas, que creciendo se unen, y las cubre una misma corteza, así sus dos cuerpos parecieron uno solo, sin que se pudiera decir si era de hombre ó de muger; pues nada era siendo uno y otro. Viendo Hermafrodito que acababa de mudar de sexô, y que su cuerpo era mitad hombre y mitad muger, habló á Mercurio y á Venus con una voz no ya como antes de hombre. „¡Ó padre mio! ¡ó madre! les dice, no negueis á vuestro hijo la gracia que os pide; y es, que todos los que vengan á bañarse á esta fuente experimenten esta misma transformacion.” Su súplica fue oida; porque Mercurio y Venus derramaron en la fuente una esencia que la comunicó la virtud de hacer mudar de sexô.


LAS HIJAS DE MINIO TRANSFORMADAS EN MURCIÉLAGOS.

Despues de haber concluido su conversacion las Mineidas, aun manifestaban, continuando su labor, el desprecio que hacian de Baco y de sus fiestas, quando de repente oyeron un confuso ruido de tambores, flautas y trompetas, que las sorprehendió tanto mas quanto no veian persona alguna que le originase. Un olor de mirra y azafran se esparció en su aposento, y, lo que parecia increible, su tela se cubrió de verdor y brotó pámpanos y hojas de yedra. El hilo que acababan de emplear se convirtió en sarmientos cargados de uvas, y estos tomaron el mismo color de púrpura de que era su labor.[35] Era ya aquella parte del dia en que las sombras que empiezan á cubrirle, y la luz que va desapareciendo, hace dudar si es dia ó noche, quando un espantoso ruido estremeció toda la casa. Se llenó repentinamente de antorchas encendidas, y de otros fuegos que brillaban por todas partes: oyéronse aullidos horrendos, como si la casa estuviese llena de fieras. Las Mineidas aterradas huyeron de la luz y el fuego; pero mientras buscaban los parages mas solitarios para ocultarse, se reducen á una pequeñez increible, cubre sus cuerpos una delgada membrana, y se extienden sobre sus brazos unas alas delicadísimas. La obscuridad del sitio en que estan ocultas, las impide conocer que habian mudado de figura; se elevaban en el ayre, sosteniéndose con unas alas, no de plumas, sino de una piel transparente. Querian hablar para expresar su pena, pero formaban solo un sonido endeble y proporcionado á la pequeñez de sus cuerpos. Complacíalas habitar en las casas y no en las florestas como las demas aves; huian de la luz volando solo de noche, y por esta causa se las dió el nombre de Murciélagos.[36]

Esta maravilla inspiró en los Tebanos un gran respeto á Baco; Ino, tia de este, la referia en todas partes, confesando que no habia experimentado otro dolor que el que le causaron las desgracias de sus hermanas.[37] Envidiosa Juno de la prosperidad de esta Princesa, que estaba envanecida por ser esposa de Atamante, por tener muchos hijos, y la gloria de haber criado á Baco; Juno, digo, no pudo disimular por mas tiempo su encono. „¿Cómo, decia, el hijo[38] de una rival mia pudo precipitar en las olas y convertir en delfines á los marineros que le despreciaban? ¿Inducir á una madre á despedazar á su propio hijo,[39] y transformar en murciélagos á las tres hijas de Minéo? ¿Y todo el poder de Juno se limitará á derramar lágrimas inútilmente? ¿Quedaré contenta con tan débil satisfaccion? ¿Está limitado mi poder á solo esto? No: el mismo Baco me enseña como he de vengar mis ofensas; lícito es aprender del enemigo. El homicidio de Pentéo me hace conocer demasiado lo que puede el furor; ¿pues por qué Ino no ha de experimentar los efectos mismos que sus hermanas?”


(53) Juno manda á las Furias que vayan al Palacio de Atamante.

FÁBULA V.

TISIFONE VUELVE FURIOSOS Á ATAMANTE Y Á INO.

Hay un camino declive obscuro, con árboles funestos, que conduce á los infiernos por parages que hacen mas pavoroso su silencio;[40] exhalan continuamente muchas nieblas las aguas de la Estigia,[41] por donde las sombras de aquellos que recibieron los honores de la sepultura baxan al infierno. La palidez y el frio habitan allí, y los Manes[42] nuevos ignoran el camino que conduce á la Estigia, y donde esté la Corte de Pluton, que tiene mil entradas, y todas abiertas. Aquel lugar recibe todas las almas, así como el Océano quantos rios corren sobre la tierra, y á pesar de las innumerables que llegan á él parece estar siempre vacío.[43] De todas partes llegan almas separadas de sus cuerpos: unas freqüentan el Foro, otras se apresuran á hacer la corte á Pluton, y finalmente todas se dedican á los mismos exercicios en que se habian ocupado sus cuerpos durante su vida, sin contar con las que estan en los tormentos.[44] Irritada Juno (tantos deseos tenia de venganza), dexa su mansion celeste para descender á la lúgubre estancia. Á su llegada, la puerta por donde entró, hizo un ruido extraordinario. Abrió sus tres bocas, y ladró tres veces el Cancerbero.[45] Llama al instante á las Furias,[46] hijas de la Noche, que estaban sentadas á la puerta de aquella tenebrosa cárcel peinando las enroscadas serpientes que tenian por cabellos. Luego que vieron á Juno por entre la obscuridad, se levantaron. La prision que custodiaban era la mansion de las almas criminales: allí Ticio, cuyo cuerpo ocupa el espacio de nueve yugadas, es despedazado por un buytre; allí Tántalo corre tras del agua que le huye, procurando en vano coger el fruto de un árbol que se aleja; allí Sisifo se afana en subir la peña que al punto ha de volver á rodar; allí Ixîon da vueltas eternamente atado á una rueda, huyendo y buscándose á sí mismo: allí en fin las hijas de Dánao, que se atrevieron á dar muerte á sus maridos, se afanan en llenar de agua unas vasijas horadadas.[47]

Juno, habiendo mirado con severidad á estos desgraciados, y en especial á Ixîon, y despues á Sisifo: „¿Por qué, preguntó á las Furias, es este el solo de sus hermanos que se ve condenado á tormentos eternos, quando el soberbio Atamante y su muger, teniendo siempre la vanagloria de despreciarme, habitan en un palacio magnífico?” Contó en seguida á las Furias la causa que tenia para aborrecerles, lo que la hacia descender á los infiernos; y finalmente lo que pretendia de ellas. Su intento era echar por tierra el palacio de Cadmo, y que las Furias induxesen á Atamante á cometer una horrorosa maldad. Para obligar á las Diosas á que cumplan sus deseos, las interesa con súplicas y ofertas, pero con un cierto imperio. Tisifone, sacudiendo sus canas erizadas, y desviando sobre sus espaldas las culebras que la rodeaban: „Excusemos, dixo á la Diosa, de rodeos: haz cuenta que ya estan puestos en execucion tus preceptos; y así dexa este triste Reyno, y vuelve al Olimpo á respirar un ayre mas benigno.” Juno sale regocijada; y al ir á entrar en el cielo, derrama sobre ella Iris,[48] hija de Taumante, un celestial rocío con que queda purificada.

La severa Tisifone toma al momento una hacha teñida en sangre y un vestido asimismo ensangrentado, se ciñe una serpiente,[49] y sale de aquel Reyno tenebroso. El llanto, el pavor, el terror y el furor que lleva en su semblante, la fueron acompañando. Llega al umbral de la casa de Atamante, se estremece la portada; y sus puertas, hechas de madera de acebuche, se llenan de obscuridad, y hasta el sol retira de allí sus rayos. Aterrados Atamante y su esposa con tales prodigios, querian echarse fuera del palacio; pero les cerró el paso la implacable Furia extendiendo los brazos enlazados con las enroscadas víboras, y sacudió su cabello. Hacen un fuerte ruido las culebras; se esparcen unas por las espaldas, y otras, dexándose caer por el rostro al pecho, dan silbidos, vomitan negra ponzoña, y esgrimen las abrasadoras lenguas. Arranca Tisifone dos de entre todas, y con su pestífera mano las arrojó contra Ino y Atamante. Corren en sus senos, á los que inficionan de un hedor pestilencial, pero sin lastimar sus cuerpos, como que el alma sola habia de padecer los tormentos que les tenia preparados.

Habia traido tambien consigo la Furia un sutil veneno, compuesto de la espuma que arroja por la boca el Cancerbero, de la ponzoña de la Hidra, y de quanto podia inspirar el olvido, el delito, la rabia, el llanto y el deseo del homicidio; y habiendo mezclado este veneno con sangre reciente, lo hizo cocer en una caldera de cobre, agregando tambien una porcion de cicuta. Valiéndose la Furia de la ocasion que la ofrecia el espanto de estos dos esposos, vierte aquella fatal confeccion en sus pechos, que inmediatamente penetra hasta sus entrañas. Da muchas vueltas con el hacha que llevaba, consiguiendo encenderla con esta agitacion; y ufana de su triunfo, como de haber obedecido á la Diosa, se desciñe la serpiente, y regresa al obscuro reyno de Pluton.

Enloquecido de improviso Atamante, corre furioso por medio del palacio gritando: „¡ah! compañeros, tended las redes en estos bosques, que he visto una leona con dos cachorros hijos suyos.” Al decir esto persigue á su esposa furioso como un loco, teniéndola por fiera; arrebata de su seno á su tierno hijo Gearco, que le tendia los brazos muy risueño, y volteándole muchas veces á manera de onda, hace pedazos sus tiernos miembros arrojándolos contra un peñasco. Entonces la dolorida madre, ya instigada del mismo dolor, ó del veneno esparcido en sus entrañas, huye con el cabello desgreñado, fuera de sí, y con espantosos aullidos, y llevándote en sus brazos, tierno Melicerto, va diciendo á voces: ¡Evohe, Baco! Pero Juno, riéndose al oir tal nombre: „Sí, dice, que te ampare ese Dios que tu criaste.”[50]

Sobresale á orilla del mar un escollo, que socavado en su parte inferior por las olas, las da sosegada acogida en su concavidad: forma en su parte superior varias puntas, y se extiende sobre las aguas á largo trecho. Ino, animada de su mismo furor, sube sin temor á la roca, y desde ella se precipita al mar con su hijo, á cuyo golpe se cubrió el agua de blanca espuma. Compadecida Venus de la desgracia no merecida de su nieta, habló á Neptuno, su tio, en estos términos: „Dios de los mares, á quien tocó el imperio que mas se parece al celestial, mucho es lo que te pido; pero compadécete de una familia que tanto me interesa, y ves fluctuar en medio de las olas del mar: colócala pues en el número de tus deidades; tambien yo he sido favorecida del mar, pues engendrada en otro tiempo en sus profundidades, fui espuma, y de esta tengo en el idioma griego el mismo nombre.”[51] Accedió Neptuno á sus ruegos; y despojando á Ino y Melicerto de quanto tenian de mortales, les adornó de una magestad digna de veneracion, dándoles nuevo nombre y nueva forma, por lo que se llamaron desde entonces, Ino su madre, Leucotea; y Melicerto su hijo, Palemon.

Siguieron con toda la presteza que pudieron las matronas Tebanas las huellas de Ino; y viendo que estas las conducian hasta la extremidad del peñasco, no dudaron de su desastrada muerte: rasgaron sus vestiduras, arrancaron sus cabellos, é hirieron sus pechos llorando amargamente las desgracias de la familia de Cadmo; y como culpasen la injusticia y crueldad de Juno en haber castigado tan cruelmente á la adúltera,[52] no quiso esta Diosa sufrir semejantes ultrajes: „Vosotras mismas, dixo, vais á ser el mas horroroso exemplo de mi crueldad.” Siguióse el efecto á la amenaza; porque diciendo la mas compasiva de las Sidonias, seguiré á mi Reyna hasta en las aguas mismas, quedó inmoble asida al peñasco, al ir á arrojarse desde él, sin poder moverse. Otra, que intentaba lastimar su pecho impelida de su dolor, siente convertirse en piedra sus brazos. La tercera, que extendia sus manos hácia el mar, experimentó la misma suerte; y á la última, que iba á mesarse los cabellos con las manos, se le quedaron entre ellos petrificados los dedos. Cada qual quedó en aquella actitud en que se hallaba al tiempo de su transformacion. Las demas Tebanas fueron convertidas en aves, que desde este tiempo van volando en el mismo sitio, tocando el agua con la extremidad de sus alas.


FÁBULA VI.

CADMO Y HERMIONE CONVERTIDOS EN SERPIENTES.

Cadmo ignoraba que su hija y tierno nieto[53] hubiesen sido recibidos en el número de los Dioses marinos; y penetrado del dolor que le causaban los infortunios de su familia, y prodigios que habia visto, abandona la ciudad que construyó, como si ella y no su adversa fortuna fuera la causa de tantas desgracias; y despues de andar vagando largo tiempo, llegó á la Iliria[54] con su esposa, que jamas se separaba de su lado. Agoviados ambos, así de sus desgracias como del peso de los años, hablaban un dia de las calamidades de su familia, y de los trabajos que habian experimentado, quando dixo Cadmo:

(54) Cadmo y Hermione se retiran á la Iliria, y son transformados en serpientes.

„¿Estaria por ventura consagrado á algun Dios el dragon que al entrar yo en Grecia maté con una flecha,[55] y cuyos dientes, como semilla nueva, esparcí en la tierra? porque si lo estaba, y los Dioses en venganza me castigan de este modo, yo les ruego que me conviertan en serpiente.” Apenas acabó esta súplica quando se extiende su vientre, siente crecer duras escamas en la piel, cubrirse de verdinegras manchas; al fin cae de pechos en la tierra, y juntándose sus piernas, forman una larga cola. Tiende los brazos, que solo conservaba; y llorando aun como hombre: „Llégate esposa la mas desdichada, dixo; llégate, compadécete de mí; y mientras exîste algo de mi antigua forma, tócame, y recibe la mano que aun queda ilesa, antes que acabe de convertirme en dragon.” Queria proseguir; pero hendiéndosele la lengua en dos partes,[56] no pudo articular otra palabra por mas esfuerzos que hacia, ni explicarse de otro modo que con silbidos, que era la voz que únicamente le dexó la naturaleza. „Querido Cadmo, exclama Hermione hiriéndose el pecho con las manos, dexa esa figura monstruosa. ¿Qué es esto, esposo mio? ¿Qué se han hecho tus pies, tus hombros y tus brazos? ¿Qué tu color y tu rostro? ¿Y qué todo tu cuerpo? ¿Por qué, ó Dioses celestiales, no me convertis á mí tambien en culebra?” Mientras Hermione hablaba así, Cadmo lamia el rostro de su esposa; y conociendo aun el amado seno, la abrazaba, y como antes, queria llegar á su cuello. Sus compañeros, que estaban presentes, se asombraron de ver á los dos súbitamente convertidos en serpientes: estas, despues de halagarlos, se fueron arrastrando por tierra, una junto á otra con los cuellos levantados, hasta entrar en un cercano bosque; pero ni huyen de los hombres, ni les pican, acordándose con placer de lo que antes fueron.


(55) Perséo presenta la cabeza de Medusa á Atlante, que al verla queda transformado en montaña.

FÁBULA VII.

ATLANTE TRANSFORMADO EN MONTAÑA.

Consolábales en esta transformacion la memoria de su nieto Baco, tan reverenciado en la India, que acababa de sojuzgar, como en la Grecia toda, donde le edificaban templos. Solo quedaba de los despreciadores de Baco, Acrisio, hijo de Abante, que prohibia en su reyno la adoracion de aquel, con las armas en la mano, negando que fuese Baco hijo de Júpiter, y que este, transformado en lluvia de oro,[57] hubiese en Dánae procreado á Perséo. Pero se arrepintió bien pronto (¡tan grande es la fuerza de la verdad!) así de haber profanado á Baco, como de no reconocer á su nieto; pues el uno[58] estaba ya en el número de los inmortales, y al otro[59] vió volar ligeramente, llevando en señal del triunfo la cabeza poblada de víboras que habia cortado á Medusa. Al pasar así por las arenas de la Libia, cayeron algunas gotas de sangre de la cabeza de aquel monstruo, y de cada una animó la tierra una serpiente, y esta es la causa por que abunda tanto de ellas aquel pais.[60]

Perséo, agitado por los contrarios vientos, es elevado á vagar sobre la atmósfera por toda ella á manera de una lluviosa nube: corrió todo el mundo, viendo debaxo de sí innumerables tierras, de que le separaba un largo espacio:[61] tres veces se acercó á las frias Osas, otras tres vió los brazos del Cancer,[62] ya al oriente y ya al ocaso, hasta que viendo declinar el dia, temeroso de la cercana noche, paró en el Reyno de Atlante[63] á descansar brevemente, hasta que el lucero de la mañana viniese á anunciar la vuelta de la aurora. Este Atlante, hijo de Japeto, excedia en estatura á todos los hombres, y ocupaba un imperio en los últimos términos de la tierra,[64] y aquella extremidad del mar,[65] donde los caballos del sol, al terminar su carrera, descansan de la fatiga del dia. Mil rebaños de ganado mayor y menor pacian tranquilamente en aquellos prados, sin que ninguno de sus habitantes poseyese allí un palmo de tierra. En sus frondosas arboledas las hojas y frutos de oro adornaban los dorados ramos: „Príncipe, le dixo Perséo, si te es de algun aprecio una ilustre prosapia, sabe que yo desciendo de Júpiter: si te prendas de las grandes hazañas, yo sé que te admirarán las mias. Solo te pido que me hospedes, y dexes descansar aquí esta noche.” Acuérdase Atlante de que le dió en otro tiempo en el Parnaso el oráculo de Temis esta respuesta. „Dia vendrá, Atlante, en que tus árboles serán despojados de su dorado fruto, y esta hazaña está reservada á un hijo del mismo Jove.” Temeroso desde entonces, habia hecho cercar de paredes y rocas fuertes sus jardines,[66] y puesto un espantoso dragon en su custodia, y á ningun extrangero recibia en los confines de su posesion. „Aléjate, le dice, no sea que te veas burlado de la gloria de tus mentidas hazañas, y el Júpiter de quien blasonas ser hijo no pueda venir en tu socorro.” Añadió la fuerza á la amenaza, y procuró echar de allí á Perséo, quien unas veces le respondia con dulzura, y otras con entereza. Pero inferior en fuerzas (porque ¿quién igualó en ellas á Atlante?) „Pues tan en poco tienes mis hazañas, le dice, recibe la merecida recompensa.” Y volviendo el rostro al lado izquierdo, le presentó la cabeza asquerosa de Medusa. Á su vista fue convertido en montaña, siendo su barba y cabellos las selvas que la coronan, formando la cumbre sus brazos y hombros, su cabeza la punta, y sus huesos los peñascos: creciendo tan considerablemente su cuerpo (¡así lo quisísteis ó Dioses!), que se hizo capaz de sostener el cielo y las estrellas.[67]

Habia encerrado Eolo[68] los vientos en la eterna cárcel, y el lucero de la mañana resplandeciendo en el cielo dispertaba á los hombres á sus respectivos trabajos; á este tiempo Perséo volviendo á acomodarse á sus pies los talares, y ciñéndose el corvo alfange, empieza á cortar rápidamente los vientos; y dexando debaxo de sí, y al rededor innumerables pueblos, fixó la vista en la Etiopia, donde reynaba Cefeo.


FÁBULA VIII.

PERSÉO LIBERTA Á ANDRÓMEDA.

Iba á la sazon á perecer allí la inocente Andrómeda[69] por decreto del injusto oráculo de Amon para expiar la culpa de su madre. Vióla Perséo con sus brazos amarrados á un peñasco; y á no ser porque sus cabellos se movian á impulso de un débil soplo del viento, y por las lágrimas que corrian de sus ojos, la hubiera tenido por una estatua de mármol. Aficiónase á ella sin echarlo de ver: se pasma, y arrastrado del encanto de su hermosura, casi se olvidaba de batir sus alas para sostenerse. „Tú, que no mereces, la dice, esas duras cadenas, sino las que pone el amor á dos amantes, ruégote que me digas tu nombre, tu patria, y por qué estas aprisionada á esa roca.”

(56) Perséo liberta á Andrómeda.

Ella enmudece al principio, porque su vergüenza no la dexaba hablar á un hombre; y aun cubriera su modesto rostro con las manos, si no las tuviese atadas; solo indicó sus desgracias con el copioso llanto que eclipsaba sus dos soles, hasta que vencida de sus instancias, y temerosa de que infiriera de su silencio alguna grave culpa, le confesó su nombre, su patria, y el exceso de vanidad que su madre tuvo en su hermosura. Aun no habia acabado de hablar, quando bramó el mar, y se vió en la superficie de las aguas un monstruo, cuyo cuerpo ocupaba un espacio inmenso. Grita la afligida Andrómeda, y su padre y madre, igualmente infelices, aunque mas culpados, se hallan presentes; pero no pudiendo socorrerla, se contentan con gemir, llorar, y estrecharla entre sus brazos. „Tiempo bastante os queda, les dixo Perséo entonces, para llorar, pero bien poco para remediar á vuestra hija. Si yo que soy hijo de Júpiter y de Dánae, que vencí á la Górgona,[70] coronada de víboras, y me atrevo á surcar con veloces alas la vaga region del ayre, os la pidiese por esposa ¿me prefeririais sin duda á otro hombre? pues yo quiero añadir á estos títulos, el mérito de salvar su vida, si place así á los hados. Solo quiero que me otorgueis su mano si lo cumplo.” Cefeo y la Reyna, no solo se convienen, sino que le ruegan que cumpla su promesa, ofreciéndole, si lo hace, la hija, y aun el Reyno en dote. Del modo que la nave agitada fuertemente por los remeros, que sudan con el trabajo, surca las ondas, cubriéndolas de espuma, así las venia cortando con su pecho el marino monstruo. Distaba ya del peñasco el espacio que puede alcanzar una piedra disparada por la honda mallorquina,[71] quando el jóven, estribando el pie en la tierra, se elevó rápidamente en el ayre; y apenas vió el monstruo retratada en las aguas su sombra, quando se lanza á ella con toda su fuerza; y así como el águila, quando con el sol descubre al dragon en campo raso, vuelto de espalda al sol, se arroja sobre él ligeramente, y rezelosa de que la muerda si vuelve la cabeza, la hace presa con sus garras en la escamosa cerviz, así se dexa caer Perséo volando sobre el monstruo, y le introduce por la espalda derecha el acero hasta la empuñadura. Sintiéndose herida la fiera, ya se levanta sobre las aguas, ya se sumerge en ellas, y ya finalmente se vuelve y revuelve con ferocidad como un jabalí acosado de una manada de perros. Pero el jóven, al paso que con la ligereza de sus alas evita las heridas de sus rabiosos dientes, insiste hiriéndola con su alfange, unas veces en el costado, otras en donde no podian defenderle las conchas, y otras en fin en la parte que á manera de pez acababa en una delgada cola. Vomitaba la fiera agua teñida en sangre, rociando con ella las ya pesadas alas de Perséo; el qual temiendo no poderse sostener en ellas, vió un peñon, cuya cima dexa descubierta el mar quando está en calma, pero la cubre quando se embravece; y asiéndose de él con la mano izquierda, le introduxo muchas veces con la derecha el hierro por el vientre. Entonces fue quando los ecos de aplauso y alegría resonaron en la playa, y llegaron hasta las encumbradas mansiones de los Dioses. Casiope y Cefeo, llenos de gozo, saludan á su yerno, confesando que habia sido su libertador, y el amparo de su casa. Andrómeda, libre de las cadenas, como causa de su riesgo, corre á premiar al vencedor, quien despues de lavar sus manos victoriosas, sepulta con gran cuidado en la arena la cabeza de Medusa, hija de Forco; y por evitar que hiciera algun daño, la cubrió de hojas y ramas tiernas que nacen en el mar. Pero como estaban recien cogidas, chuparon el veneno de la Górgona, y sin mas que su contacto se petrificaron. Las Ninfas, admiradas, hicieron la experiencia con otras ramas, y regocijadas de ver en todas igual prodigio, arrojaron algunas al mar, y se convirtieron en corales; este vegetal conserva la misma naturaleza, pues siendo dentro del agua una planta tierna, fuera de ella se convierte en piedra. Perséo en accion de gracias erigió á tres Dioses tres altares de cesped, el de la derecha á Palas, el de la izquierda á Mercurio, y el del centro á Júpiter: sacrificando una vaca á la Diosa de la guerra, un becerro á Mercurio el mensagero de los Dioses, y á tí, Júpiter, el mayor de todos ellos, un toro.[72]


(57) Perséo da gracias á los Dioses por su victoria y se casa con Andrómeda.

FÁBULA IX.

PERSÉO SE CASA CON ANDRÓMEDA.

Dió luego la mano á Andrómeda, como recompensa de su hazaña, sin pretender dote alguno en este enlace. El himeneo y el amor hacen preparar las nupciales teas: quémase abundancia de perfumes: cuelgan las casas de floridas guirnaldas, y por todas partes resuenan las canciones[73] acompañadas de flautas, liras y clarines, como señales ciertas del general alborozo. Las puertas del real palacio abiertas dan paso libre á sus riquísimas estancias, y los Proceres de la Corte asisten al convite regio, preparado con la mayor magnificencia. Acabado el banquete, se veian sumamente regocijados los ánimos de todos con la generosidad del vino, y Perséo procura instruirse en las costumbres y ceremonias de la nacion:[74] á lo que despues de haber satisfecho Lincides completamente: „ruégote, muy valeroso Perséo, le dixo, que nos refieras qué fortaleza te valió y qué arte te ayudó para cortar á Medusa la cabeza, poblada de víboras en vez de cabellos.”

„Hay, le responde, al pie del frio Atlante un lugar cercado de fuertes muros, en cuyo interior vivian las dos hermanas Forciadas, quienes veian alternativamente con el auxîlio de un solo ojo; quando la una fue á prestársele á la otra, yo alargué la mano con mucha sutileza, y me apoderé de él. Dueño así del primer paso, caminé por sendas extraviadas, por fragosos montes y peñascos, hasta llegar al palacio de las Górgonas. Á cada paso hallaba en los campos y caminos estatuas de hombres y de fieras, que Medusa habia transformado en piedras con su vista. Yo entonces, por preservarme de igual riesgo, miré su horrenda figura en la imágen que los rayos de la luz retrataban en mi escudo; y quando se habia apoderado el sueño de ella y de las víboras que la servian de cabellos, separé de un golpe la cabeza de su cuello, y de su sangre se formó el ligero Pegaso, y otro hermano suyo, llamado Crisaor.” Contó tambien los demas peligros que habia corrido en su largo viage: los mares y tierras que habia visto debaxo de sí quando surcaba los ayres: los astros á que se habia acercado con su vuelo; acabando su relacion quando menos lo esperaban. Pero uno de los Proceres que le oian, le preguntó, ¿por qué sola Medusa, entre las Górgonas sus hermanas, tenia víboras interpoladas con los cabellos? Á que respondió Perséo: „Pues me preguntas una cosa digna de contarse, has de saber que fue hermosa con tanto extremo, que la requirieron de amores mil jóvenes apasionados; pero sin embargo de ser bella nada tenia mas perfecto que el cabello. Así al menos lo aseguran quantos la vieron. Cuentan tambien que Neptuno, el Soberano del mar, enamorado de su hermosura, profanó con ella el templo de Minerva; y que horrorizada esta Diosa, se cubrió el recatado semblante con su egida, pero por no dexar impune su culpa, convirtió en víboras los cabellos de la Górgona; y que desde entonces, para aterrar á sus enemigos, las lleva esculpidas en su escudo.”



Story DNA

Moral

Defying the gods or showing hubris often leads to severe and transformative punishment.

Plot Summary

The daughters of Minias defy Bacchus by working and telling stories during his festival, leading to their transformation into bats. This act of defiance sets a precedent for divine retribution, as other figures like Ino, Atamante, Cadmus, and Harmonia also experience tragic fates and transformations due to the gods' will. The narrative then shifts to the hero Perseus, who, having already slain Medusa, rescues Andromeda from a sea monster and marries her. During his wedding, Perseus recounts his heroic deeds, including how Medusa's snake hair was a divine punishment, and later uses Medusa's head to turn his enemies to stone, demonstrating the ultimate power of the gods and the consequences of opposing them.

Themes

divine power and human defianceconsequences of hubrislove and tragedyheroism and destiny

Emotional Arc

defiance to despair to triumph (for Perseus)

Writing Style

Voice: third person omniscient
Pacing: moderate
Descriptive: lush
Techniques: nested stories, detailed descriptions of transformations, invocations to deities

Narrative Elements

Conflict: person vs supernatural
Ending: moral justice
Magic: divine transformations (humans to animals, plants, stones, gods), talking animals (implied in some myths), monsters (sea monster, Medusa), magical artifacts (Perseus's winged sandals, shield, Medusa's head), prophecies and curses
the mulberry tree (symbol of tragic love)Medusa's head (symbol of petrifying power and divine punishment)vines and bats (symbols of Bacchus's wrath)serpents (symbol of transformation and ancient wisdom/curse)

Cultural Context

Origin: Roman
Era: timeless fairy tale

Ovid's Metamorphoses is a foundational text for understanding Greco-Roman mythology, presenting a vast collection of transformation myths. This book specifically connects various myths through the theme of divine punishment and heroic deeds.

Plot Beats (15)

  1. The daughters of Minias (Alcitoe and her sisters) refuse to honor Bacchus, preferring to work and tell stories instead of celebrating his festival.
  2. One sister tells the tragic tale of Pyramus and Thisbe, whose forbidden love leads to their deaths and the mulberry tree's fruit turning black.
  3. Another sister tells the story of Apollo's love for Leucothoe, Clytie's jealousy, and their transformations into frankincense and heliotrope.
  4. A third sister recounts the tale of Hermaphroditus and Salmacis, whose bodies merge into one.
  5. Bacchus, enraged by the sisters' impiety, transforms them into bats and their weaving into vines and tendrils.
  6. Agave, Ino, and Atamante, also connected to Bacchus's wrath, suffer madness and tragic deaths, with Ino and Atamante becoming sea deities.
  7. Theban women mourning Ino and Atamante are transformed into stones and birds.
  8. Cadmus and Harmonia, afflicted by these calamities, leave Thebes and are eventually transformed into serpents in Illyria.
  9. The narrative shifts to Perseus, a hero who has already slain Medusa, whose blood creates serpents in Libya.
  10. Perseus encounters Andromeda chained to a rock, about to be sacrificed to a sea monster.
  11. Perseus slays the sea monster, freeing Andromeda and winning her hand in marriage.
  12. During the wedding feast, Perseus recounts his adventures, including how he obtained Medusa's head by tricking the Graeae.
  13. Perseus explains that Medusa's snake hair was a punishment from Minerva for being defiled by Neptune in her temple.
  14. A conflict arises at the wedding, and Perseus uses Medusa's head to turn Phineus and his followers into stone.
  15. Perseus later uses Medusa's head to turn King Proetus and Polydectes to stone, solidifying his power and fulfilling his destiny.

Characters

👤

Alcitoe

human young adult female

A young woman of Theban descent, likely of slender build, with features typical of the region. Her hands would show signs of manual labor from spinning and weaving.

Attire: Simple, practical Theban attire suitable for daily labor: a tunic or chiton made of plain linen or wool, possibly with a modest peplos, cinched at the waist. Her clothing would be functional, not decorative.

Wants: To maintain order, productivity, and traditional values, and to resist what she perceives as irrational or excessive religious fervor.

Flaw: Stubbornness and a lack of open-mindedness, leading her to disrespect powerful deities and ultimately suffer a transformation.

Transforms from a defiant, industrious young woman into a bat, losing her human form as punishment for her impiety.

Her hands actively engaged in spinning or weaving, surrounded by her sisters, while others celebrate Bacchus.

Defiant, industrious, skeptical, rational, storytelling. She prioritizes work and reason over ecstatic religious observance.

✦

Bacchus

god ageless (appears as young adult) male

An eternally youthful and beautiful god, often depicted with a somewhat effeminate grace. He is described as 'not bearded' and having 'the splendor and beauty of a young maiden' when without his horns. He is powerful and commanding.

Attire: Often depicted with a flowing chiton or animal skins (nebris), adorned with ivy and grapevines. His attire is luxurious and wild, reflecting his domain over wine, revelry, and nature.

Wants: To be recognized and worshipped as a powerful god, to spread his cult and influence, and to punish impiety.

Flaw: His pride and demand for absolute obedience can lead to extreme cruelty.

Remains a powerful, unchanging divine force, demonstrating his power through the punishment of his detractors.

A youthful, un-bearded god crowned with grapevines, holding a thrysus, and accompanied by wild animals or revelers.

Powerful, vengeful, celebratory, intoxicating, divine, demanding. He expects absolute devotion and punishes those who defy him.

👤

Pyramus

human young adult male

The most handsome of young men in Babylon, implying a well-proportioned and athletic build, with features considered attractive in ancient Mesopotamian culture.

Attire: Babylonian attire of a young noble: a tunic (kiton) of fine linen or wool, possibly with embroidered edges, and a cloak (chlamys) draped over it. Colors might be rich but not overly ostentatious, reflecting his status.

Wants: To be united with Tisbe and to overcome the obstacles preventing their marriage.

Flaw: Impulsiveness and a tendency to misinterpret situations, leading to his tragic demise.

His love for Tisbe leads him to a tragic misunderstanding and ultimately to suicide.

A handsome young man, distraught, holding a bloodied sword, beneath a mulberry tree.

Passionate, devoted, impulsive, tragic, courageous. He is deeply in love and willing to risk everything for Tisbe.

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Tisbe

human young adult female

The most beautiful maiden in the East, suggesting graceful proportions and delicate features, consistent with ancient Babylonian ideals of beauty.

Attire: Babylonian attire for a young woman of noble birth: a long, flowing dress (chiton or peplos) of fine, perhaps sheer, linen or silk, possibly in a light color, with delicate embroidery. She might wear simple jewelry.

Wants: To be united with Pyramus and to live a life of love with him.

Flaw: Her innocence and fear, which lead her to flee from the lioness and inadvertently cause Pyramus's misunderstanding.

Her love for Pyramus leads her to a tragic misunderstanding and ultimately to suicide upon discovering his body.

A beautiful young woman, distraught, falling upon a sword, beneath a mulberry tree, with a torn veil nearby.

Loving, courageous, innocent, devoted, tragic. She is deeply committed to Pyramus and brave enough to meet him in secret.

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Perseus

human (demigod) young adult male

A valiant and strong young hero, described as 'very valiant.' He possesses an athletic and heroic build, capable of great feats of strength and agility, especially with his winged sandals.

Attire: Heroic Greek attire: a short chiton (tunic) often of linen or leather, possibly with a breastplate or cuirass, and a chlamys (cloak). He would wear winged sandals and carry his iconic shield and sword.

Wants: To fulfill his destiny, to rescue Andromeda, to defeat monsters, and to gain honor and glory.

Flaw: Can be reckless in his bravery, relying heavily on his magical artifacts.

Transforms from a hero on a quest to a celebrated savior and husband, establishing his legacy.

A winged hero holding the head of Medusa and a gleaming shield.

Courageous, resourceful, determined, grateful, heroic. He faces monsters and challenges with bravery and uses his wits.

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Andromeda

human young adult female

A beautiful princess of Ethiopia, initially depicted as chained to a rock, vulnerable. Her beauty is a key aspect of her character.

Attire: Initially, she is depicted naked or in minimal attire, chained to a rock. After her rescue, she would wear royal Ethiopian garments, possibly a finely woven tunic or dress with rich embroidery, perhaps in vibrant colors.

Wants: To be freed from her impending doom and to live.

Flaw: Her helplessness and the circumstances of her birth (her mother's hubris) make her a victim.

Transforms from a helpless victim to a rescued princess and the wife of a hero, finding happiness and security.

A beautiful princess chained to a rocky cliff, looking out at the sea with despair.

Vulnerable, grateful, beautiful, innocent. She is a victim of circumstance who finds salvation through a hero.

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Medusa

magical creature (Gorgon) ageless (appears as adult) female

Once extremely beautiful, she was transformed into a monstrous Gorgon. Her body is likely human-like but terrifying, with a gaze that turns living beings to stone.

Attire: No specific wardrobe is mentioned, implying a wild or monstrous appearance, perhaps with remnants of clothing or scales. Her primary 'attire' is her snake-hair.

Wants: To exist and to turn any who gaze upon her to stone, a consequence of her curse.

Flaw: Her own petrifying gaze, which can be used against her via reflection, and her vulnerability in sleep.

Remains a monstrous figure until her death at the hands of Perseus, after which her head retains its power.

A monstrous head with writhing snakes for hair, eyes that turn to stone, and a terrifying expression.

Vengeful (implied by her transformation), monstrous, terrifying. She is a creature of pure destructive power.

Locations

Minyeides' House

indoor day

A domestic setting where Alcitoe and her sisters are engaged in traditional textile work like carding, spinning, and weaving wool. The atmosphere is one of defiance against Bacchus's festivities, with a focus on industrious labor.

Mood: Defiant, industrious, domestic, somewhat rebellious against religious observance.

Alcitoe and her sisters refuse to participate in the Bacchus festivities, choosing instead to work and tell stories, leading to their eventual transformation.

looms spinning wheels wool baskets textile fibers women working

City of Semiramis (Babylon)

outdoor Warm, arid climate implied by the region.

A celebrated ancient city, specifically Babylon, encircled by high brick walls. It is the setting for the tragic love story of Pyramus and Thisbe, where their houses are adjacent.

Mood: Ancient, grand, bustling, yet also a place of hidden romance and eventual tragedy.

The initial setting for the tale of Pyramus and Thisbe, where their forbidden love blossoms between neighboring houses within the city walls.

high brick walls adjacent houses narrow alleyways ancient Mesopotamian architecture

Ethiopian Coastline (Andromeda's Rock)

outdoor day Coastal, potentially stormy or windy, with sea spray.

A rugged, rocky coastline where Andromeda is chained as a sacrifice. The sea is turbulent, and there's a specific rock formation that is sometimes submerged, sometimes exposed. The air is salty and the scene is dramatic.

Mood: Desolate, terrifying, dramatic, heroic.

Perseus battles the sea monster Cetus to rescue Andromeda, who is chained to a rock as a sacrifice.

jagged sea cliffs turbulent ocean waves a prominent rock formation sea monster (Cetus) chains Perseus flying

Royal Palace of Cepheus (Ethiopia)

indoor night Warm, pleasant evening.

A magnificent royal palace, likely in an ancient Ethiopian style, adorned with garlands and filled with the sounds of celebration. It hosts a grand wedding banquet for Perseus and Andromeda, with rich furnishings and noble guests.

Mood: Joyful, celebratory, opulent, grand.

The wedding feast of Perseus and Andromeda, where Perseus recounts his heroic deeds, including the slaying of Medusa.

open palace gates flowered garlands perfume censers musical instruments (flutes, lyres, clarions) banquet tables noble guests rich tapestries or hangings

Gorgons' Palace (Foot of Mount Atlas)

outdoor night (when Medusa sleeps) Cold, mountainous, desolate.

A remote and dangerous location at the foot of the cold Atlas mountains, surrounded by strong walls. The path to it is winding and treacherous, through rugged mountains and crags. The surrounding landscape is littered with petrified figures of men and beasts.

Mood: Eerie, dangerous, desolate, petrifying.

Perseus infiltrates the Gorgons' lair to slay Medusa while she sleeps, using his shield as a mirror.

strong walls rugged mountains crags petrified statues of men and beasts Gorgons' dwelling Medusa sleeping