LIBRO QUINTO

by Ovid · from Metamorfóseos o Transformaciones (2 de 4)

myth transformation solemn Ages all ages 7705 words 34 min read
Cover: LIBRO QUINTO

Adapted Version

CEFR A1 Age 5 163 words 1 min Canon 15/100

Perseus married his kind princess. It was a happy day. They had a big party. All were happy. The music played. People danced and laughed. Everyone felt joy. But then, Phineus came. Phineus was very angry. He held a sharp spear. He came into the room. Phineus wanted the princess back. He said she should be his wife. Perseus stood up. He must protect the princess. Phineus made the party stop. He wanted to hurt Perseus. The happy mood was gone. Fear filled the room.

King Cepheus was the princess's father. He spoke to Phineus. "My brother," King Cepheus said. "Why are you so angry?" "Perseus saved the princess's life." "A big monster wanted her." "You did not help her." "Perseus was very brave." "He saved my daughter." "He saved her from death." King Cepheus tried to calm Phineus. He asked him to be fair. But Phineus did not listen. He was too angry. He wanted to hurt Perseus. He threw his spear.

Original Story 7705 words · 34 min read

LIBRO QUINTO.

ARGUMENTO.

Palas, que hasta allí habia acompañado á su hermano Perséo, habiéndose separado de él, se dirigió al monte Helicon para reconocer la fuente Hipocrene. Allí las Musas la cuentan la desgracia de Pirenéo y la transformacion de las Piérides en picazas, despues de vencidas en la contienda del concertado canto de varias transformaciones.


(58) Finéo entra en la sala del banquete con el dardo en la mano dirigiendo la palabra á Perséo.

FÁBULA PRIMERA.

FINÉO DA UNA BATALLA Á PERSÉO.

Continuando aun Perséo la narracion de sus aventuras en presencia de Cefeo y de su corte, se llena el palacio de gente enfurecida, y ya no se oyen voces que solemnicen el himeneo, sino otras que declaran y publican una cruel guerra. La fiesta mudó tan de repente de aspecto, que bien se podia comparar al mar, quando de improviso se altera con la impetuosidad de los vientos.

Entra el primero Finéo, autor de aquel desordenado motin, blandiendo una lanza de fresno[75] con una hoja de cortante acero, y dirigiéndose á Perséo: „Aquí tienes, le dice, un enemigo que viene á tomar venganza de la injuria que le has hecho, robándole su esposa. Ni tus alas, ni el pretendido Júpiter que tú finges haberse convertido en lluvia de oro[76] para darte la vida, te librarán de mi furor.” Iba á arrojarle la lanza quando Cefeo exclamó, diciendo: „¿Qué vas á hacer, hermano mio? ¿Qué desenfrenada locura te mueve á tan enorme maldad? ¿Este pago quieres darle por el servicio que ha hecho salvando la vida de Andrómeda? Mas si exâminas el hecho hallarás que no te la quitó Perséo, sino la divinidad respetable de las Nereydas, el cruel oráculo de Amon, y aquel fiero monstruo[77] que venia á saciarse en la hija de mis entrañas. En el momento que iba á perecer te fue arrebatada. Bárbaro, ¿serias tan cruel que desearas hubiese perdido la vida, y que te alegrases con nuestro llanto? ¿No es para tí bastante afrenta el que siendo su tio y prometido esposo, consentiste el que fuese amarrada á tu presencia sin tratar de socorrerla, sino que añades la de dolerte de que otro la haya libertado, y quieres quitarle el premio? Y si te parece grande, debias haberlo buscado en aquel peñasco donde estaba atada: ahora pues dexa que aquel que lo ganó, y por quien mi vejez no se ve privada de una hija tan apreciable, goce lo que mereció y pactó: y ten entendido, que él no ha sido preferido á tí, sino á una muerte inevitable.” Nada respondió Finéo á esto; pero mirando unas veces á su hermano, y otras á Perséo con turbados ojos, duda á qual de los dos ha de herir primero; y deteniéndose un poco, vibra en fin, con el furor que le suministraba su indignacion, la lanza contra Perséo; pero en vano, porque no le hirió, aunque se clavó en el asiento en que se hallaba. Levantóse luego el fuerte Perséo, y con la misma lanza hubiera atravesado el pecho enemigo á no haberse refugiado Finéo detras del altar, cuya ara (¡qué indignidad!) favoreció al malhechor; pero no se perdió el tiro, porque la lanza se clavó en la frente de Reto, quien cayendo en tierra daba tan fuertes saltos despues de haberle sacado el hierro de la herida, que su sangre salpicó las mesas del banquete. Llena de furor é ira con tal accion la multitud que acompañaba á Finéo, unos disparan dardos, otros piden á gritos la muerte de Cefeo y su yerno; pero el primero habia ya escapado de Palacio, poniendo por testigos al derecho de gentes, á la fidelidad y á los Dioses de la hospitalidad,[78] de que no tenia culpa alguna en el tumulto acaecido, y habia procurado evitar. Aparécese á este tiempo la belicosa Palas, defiende á su hermano[79] con la Egida, infundiéndole brios para pelear. Hallábase presente el Indio Atis, á quien la Ninfa Limniace, hija del rio Ganges, habia dado á luz debaxo de las cristalinas aguas. Era de extremada hermosura, y la hacia mas sobresaliente la magnificencia del trage: su edad no llegaba á diez y siete años: estaba vestido de una clámide[80] Tiria, guarnecida con una faxa de oro; un collar del mismo metal adornaba su cuello, y una diadema sus rubios y hermosísimos cabellos empapados en mirra. Aunque diestro en acertar con el dardo los objetos mas distantes, lo era mucho mas en el manejo del arco; mas al tiempo que se preparaba á acometer á Perséo, tomó este del altar un leño encendido, con el que rompiéndole los huesos afeó su hermoso rostro. El Asirio Licabas, compañero é íntimo amigo de Atis, no pudiendo ocultar su amor sincero, al verle bañado en sangre, y que exhalaba el alma con la fuerza de la herida, llorando le arrebató el arco; y amenazando á su enemigo, le dice: „Conmigo lo has de haber ahora: no te gloriarás mucho tiempo de la muerte de un jóven, con la qual te has adquirido mas bien afrenta que alabanza.” Aun no habia acabado de hablarle en estos términos, quando disparó de la cuerda la penetrante saeta; pero Perséo evita el golpe, que pierde su fuerza en su vestidura llena de pliegues, quedando no obstante clavada en ella; y dirigiendo contra Licabas el corvo alfange con que habia cortado la cabeza á Medusa, le atraviesa con él el pecho. El soberbio Asirio, turbados sus ojos con la presencia de la muerte, mira sin embargo á su Atis, y se reclina sobre él, llevando á los infiernos el consuelo de haber muerto al lado de su amigo. Á este tiempo Forbas, natural de Siene, hijo de Metion, y el Livio Anfimedon, deseosos de entrar en pelea, caen resbalando en la sangre que por todas partes corria; y al tiempo que se esfuerzan á levantarse, una misma estocada, que atraviesa la garganta al primero, y traspasa el costado al segundo, les hace volver á caer: Erito, hijo de Actor, que tiene por arma una hacha de dos cortes muy grande: acomete con ella á Perséo; y este, en vez de recibirle con su espada, toma con ambas manos una gran vasija y de mucho peso que estaba en la mesa, y tenia esculpidas muchas imágenes de relieve;[81] y tirándosela á la cabeza, cae moribundo en tierra, arrojando por la boca la roxa sangre. Despues derriba á Polimedon, descendiente de Semíramis, á Abaris, que habia venido de las inmediaciones del monte Cáucaso, á Liceto, hijo de Esperquion, á Elix de prolongada cabellera, á Flegias y á Clito, y atropella á otros mil que se le ponian por delante. Finéo, no atreviéndose á lidiar de cerca con su enemigo, le tira un dardo desde lejos, el que vino á dar á Ida, que ningun partido habia tomado ni en uno ni otro bando. Este, mirando á Finéo con sañudos ojos: „Puesto, le dice, que me obligas á declararme, en mí encuentras el enemigo que buscas, recompensa una herida con otra herida;” mas al ir á arrojarle el dardo que acababa de sacar de su cuerpo, cayó desfallecido, por faltarle ya las fuerzas con la abundancia de sangre que le salia. Odites, el primero despues del Rey Cefeo, fue muerto por Climeno; Protenor por Hipséo, y este por Lincedes.

El anciano Emation, fiel observador de la justicia, y temeroso de los Dioses,[82] no hallándose en estado de pelear, y detestando aquellas armas impías, andaba por todas partes procurando con sus discursos persuasivos apaciguar el tumulto. Cromis, poco movido de sus exhortaciones, le corta la cabeza al tiempo que con sus manos trémulas se abrazaba al altar.[83] El desgraciado viejo, diciendo algunas imprecaciones contra el bárbaro, espira en medio del sagrado fuego. Broteas y Amon, hermanos gemelos, invencibles en el juego de los cestos,[84] (aunque estos no servian contra las espadas) murieron á manos de Finéo, como asimismo Ampico, Sacerdote de Ceres, á quien no reservaron las blancas cintas[85] con que adornaba sus sienes. Tú tambien pereciste, desgraciado hijo de Japeto, no convidado para tales debates,[86] sino para solemnizar la boda cantando al son armonioso de tu vihuela la paz y concordia. Viéndole Pétalo á lo lejos con el instrumento en la mano: „Ve á cantar, le dice burlándose, al infierno lo que te falta,” y le atravesó la sien izquierda con su espada. Cae este desgraciado, pero aun hiriendo las cuerdas de la vihuela con sus moribundos dedos, y por casualidad era lúgubre la cancion que cantaba. No puede el valiente Licormas dexar sin venganza la muerte del músico; coge una de las barras de hierro que servia para cerrar la puerta, y dándole un fuerte golpe en medio de la cerviz, cae acogotado como un novillo. Quando Pelates, Cinifeo, intentaba arrancar la otra barra, Corito, atravesándole la mano de un flechazo, le dexa clavado contra la puerta, y Abante le dió una estocada en el costado, de la que murió luego, quedando pendiente del postigo que le detenia la mano.

Menaléo, que seguia el partido de Perséo, y Dorilas, el mas rico entre los Nasamonios; Dorilas, repito, el hacendado que excedia á todos en posesiones y en la abundancia de sus cosechas, perecieron tambien en la refriega. El último recibió un golpe mortal en la ingle izquierda. Alcionéo, que fue el que le hirió, viéndole que iba á exhalar el alma, y que torcia los ojos: „De los muchos bienes, le dice, que poseias, conténtate ahora con solo el espacio que ocupa tu cuerpo.” En el mismo momento saca Perséo el dardo de la herida de Dorilas, y le clava en Alcionéo con tanta furia, que entrando por medio de la nariz le hizo salir por la cerviz, y se descubre por ambas partes: y acompañando la fortuna á su diestra, quita la vida á los dos hermanos de madre, Clitio y Clanis, con distinto golpe, porque el primero murió de un flechazo que le atravesó los dos muslos, y el segundo de otro que le entró por la boca. El Mendecio Celadon, Astreo, cuya madre era de Palestina, y su padre se ignoraba quien fuese; Etion, sagaz en otro tiempo en conocer lo futuro, pero burlado ahora con sus vaticinios; Toactes, escudero del Rey, y el parricida Agirtes, murieron tambien en este sangriento dia.

Mucha sangre se habia ya derramado, pero quedaba aun mucha mas por derramar. Todos se enfurecian contra Perséo, porque á él solo querian matar. Los esquadrones conjurados pelean por todas partes por la causa que ofende al mérito y justicia. En vano estan á su favor los suegros y esposa; y hacen resonar las salas con sus clamores, porque el ruido de las armas y el gemido de los moribundos no dexa oirlos. Belona,[87] no satisfecha con la sangre que habia hecho derramar, renueva la guerra. Finéo con mil soldados que le siguen rodean á Perséo: los dardos vuelan por uno y otro lado al rededor de sus ojos y oidos mas espesos que una granizada de invierno.[88] Para evitar parte de los tiros se estrecha contra una gruesa coluna; y teniendo seguras las espaldas, y vuelto á sus enemigos, sostiene con valor todos sus esfuerzos. Molpéo, Caonio, le ataca por la izquierda mientras que Etemon, Nabateo, le estrecha por la derecha. Así como la hambrienta tigre, oyendo en distintos valles los bramidos de dos vacadas, no sabe á qué parte abalanzarse antes, y arde en deseos de lanzarse sobre las dos; así duda Perséo si atacará al enemigo de su derecha, ó al de la izquierda: en fin se deshizo de Molpéo atravesándole una rodilla, y por lo mismo se vió precisado á retirarse; pero Etemon le estrecha fuertemente, se llena de furor, é intentando acalorado descargar el golpe en el erguido cuello de Perséo, rompió la espada manejada con poca destreza dando en la coluna, y saltando un pedazo de la hoja, se le clavó en la garganta: la herida sin embargo no fue de muerte; mas lanzándose sobre él Perséo, le atravesó el cuerpo con su alfange al tiempo que le alargaba humildemente los brazos ya desarmados para pedirle la vida.


FÁBULA II.

FINÉO TRANSFORMADO EN ROCA.

Viendo Perséo que eran desiguales sus fuerzas, comparadas con las de tantos contrarios: „pediré, dixo, auxîlio al enemigo, á ello me obligais vosotros: apartad la vista los que seguis mi partido,” y descubrió la cabeza de la Górgona. „No me asusta, le dixo Tescelo, la vista de ese monstruo;” y al levantar el brazo para disparar un dardo, se quedó convertido en estatua en la misma postura. Ampix, el mas inmediato á este, acomete lleno de valor con la espada al pecho de Lincéo, pero en vano; porque la mano quedó yerta conforme la habia tendido. Niléo, que habia fingido ser hijo del caudaloso Nilo, y en prueba de lo qual traia en su escudo las siete embocaduras de este rio esculpidas en oro y plata,[89] habló á Perséo de esta manera: „Mira en este escudo el antiguo blason de mi linage: tendrás á lo menos en la mansion de las almas el consuelo de haber sido muerto por tan ilustre y valerosa mano.”

(59) Perséo no pudiendo resistir al gran número de enemigos les presenta la cabeza de Medusa.

Sus últimas palabras fueron interrumpidas á medio articular, quedando su boca en ademan de hablar, pero sin poder hacerlo.[90] Erix,[91] viendo tímidos á sus compañeros, les dice con altivez: „Valor, amigos, seguidme; no la cabeza de la Górgona, sino el temor, os hace estar inmobles: acometed conmigo, y echad por tierra á un temerario que solo tiene por armas unos vanos encantamientos:” ya iba á acometerle, y el suelo le detuvo los pies convirtiéndose en estatua de piedra armada: justamente pagaron estos su merecido; pero el desgraciado Acontéo, soldado de Perséo, miró por desgracia en la pelea la cabeza de Medusa, y sin culpa quedó transformado en piedra. Astiages, juzgando que aun vivia, le dió una estocada, y sonó la espada como quando se dan golpes sobre un mármol: y al admirar tal prodigio se convierte en piedra baxo la figura de un hombre que conserva todas las señales de su admiracion.

Seria nunca acabar referir uno por uno de tantos como fueron castigados. Doscientos combatientes quedaban aun; pero con la vista de la Górgona se petrificaron. Ya en fin se arrepiente Finéo de la injusta guerra que habia movido; pero ¿qué ha de hacer? Por todas partes ve estatuas de piedra en diversas posturas; conoce á los suyos; los llama por su nombre pidiéndoles socorro, y no queriendo creer lo que veia, toca á los que estaban á su lado, y se desengaña por último que eran mármol: aparta la vista de la fatal cabeza, y tendiendo los brazos á Perséo, le habla humillado de este modo: „Me doy por vencido, Perséo: solo te ruego que ocultes el semblante de tu Medusa, que convierte en piedra á qualquiera que lo mira: apártalo por vida tuya; has de saber que ni el odio ni el deseo de reynar me ha compelido á la guerra que te he dado, sino solo el amor de Andrómeda me ha hecho tomar las armas: tu causa fue mejor en mérito, y la mia en tiempo. Me pesa, ó valerosísimo Perséo, de no habértela cedido, concédeme solo la vida, y todo lo demas sea tuyo.” Así habló Finéo sin atreverse á mirar á su enemigo. „Te concederé, le responde Perséo, lo que puedo concederte, y es mucha gracia para un cobarde como tú: no morirás por hierro: quiero quedes aquí para perpetua memoria, y que estés siempre en la casa de mi suegro, para que consuele tu vista á mi esposa.” Dicho esto mudó la cabeza de Medusa á aquella parte á que miraba el temeroso Finéo: quien al querer apartar su vista se le quedó yerta la cabeza, el humor de sus ojos helado, y él hecho piedra en la actitud de un suplicante que pide la vida con los brazos tendidos y el semblante humillado.

Luego que cesó la batalla partió el nieto de Abante con su esposa para los patrios muros;[92] y aunque no debia grandes favores á su abuelo Acrisio,[93] determinó no obstante vengarle de su hermano Preto que le habia echado de sus estados. La fuerza de las armas y fortaleza de que se apoderó este usurpador no le sirvieron de nada contra la cabeza de Medusa. No obstante esto, ni el valor de este jóven, que se habia distinguido por tantas acciones ilustres, ni los peligros que habia corrido, pudieron ablandar tu corazon, Polidectes, Rey de la pequeña isla de Serifo, sino que exercitas tu odio inflexîble, no queriendo acabar de deponer la ira que sin razon tienes á Perséo:[94] quieres disminuir su fama, y dices que no ha quitado la vida á Medusa: Perséo por fin va á convencerte y á darte pruebas de la verdad: apartad, dice á sus compañeros, la vista, y presentándote la cabeza de Medusa quedas transformado en una descarnada piedra.


(60) Minerva va al monte Helicon á visitar á las Musas.

FÁBULA III.

CONVERSACION DE LAS MUSAS CON PALAS.

Hasta aquí acompañó Palas á su hermano Perséo, engendrado de la lluvia de oro, y ocultándose despues en una nube parte de la isla de Serifo, dexando á la derecha las de Cythno y Giarea,[95] y por donde la pareció mas corto el camino se dirige á Tebas, y de allí al monte Helicon, consagrado á las Musas, adonde luego que llegó las habla de esta manera: „La fama de una fuente[96] que abrió el duro casco del alado Pegaso, nacido de la sangre de Medusa, en este sagrado monte, es la causa de mi viage. Como le vi nacer de la sangre de su madre, quiero averiguar ahora si las maravillas que he oido de la admirable fuente son verdaderas.”[97] „Sea qualquiera el motivo que te trayga á nuestra morada, respondió Urania[98] á la diosa, estamos con razon muy contentas por el honor que nos dispensas. No te ha engañado la fama en lo que has oido de la fuente: el Pegaso es seguro que la abrió:” diciendo esto guió á Palas á las sagradas aguas, de las que maravillada bastante tiempo, registra despues los bosques de las antiguas selvas, las grutas y yerbas adornadas de innumerables flores. Alabó á las Musas sobre sus sabias ocupaciones,[99] llamándolas felices por su estudio y por el sitio que habitaban. „¡Ó Tritonia, la dixo una de ellas, que habias de ser nuestra compañera, si la virtud[100] no te hubiera destinado á cosas mayores!; no puedo negarte que dices bien, y con razon alabas nuestro exercicio y sitio, y en efecto seríamos dichosas si la malicia agena nos dexase; pero hasta ahora nada se ha prohibido á la maldad, y todo causa miedo á unas castas doncellas; aun me parece que estoy viendo al cruel Pirenéo:[101] todavía no nos hemos recobrado del susto que nos causó: este tirano se apoderó con tropas de Tracia, de los campos Dauticos y Foceos, y tenia ocupados injustamente aquellos Reynos. Nos vió un dia que íbamos á visitar los templos del sagrado Parnaso; y venerándonos con semblante engañador: Musas, nos dice (porque ya nos conocia), ruegoos que os quedeis aquí; no temais; libraos de la abundancia de la lluvia que despide el cielo; entrad en mi casa: muchas veces han entrado los dioses en otras menores. Movidas de sus ofertas y de la tempestad fuimos á su palacio y nos guarecimos en la entrada de él.[102] Luego que dexó de llover, y huian las opacas nubes, serenado el cielo, quisimos continuar nuestro camino, pero nos lo impidió el tirano cerrando las puertas, é intentó violarnos. Felizmente huimos de su fuerza valiéndonos de nuestras alas; y como nos vió en medio de los ayres subió á una torre alta diciendo: „seguiré el mismo camino que vosotras.” Creyó en efecto volar como nosotras, y el desatinado se arroja de lo alto de una torre cayendo boca abaxo; y al morir se esparcieron en la tierra la sangre de este malvado y los huesos de su cara y cabeza.”

Hablaba aun la Musa quando oyeron resonar por los ayres ligeras alas, y una voz que parecia descender de los altos ramos y saludar á Minerva. Alzó la vista la diosa, llena de admiracion, preguntando de donde salia aquella voz que parecia humana. Eran nueve picazas, aves que repiten quanto oyen, y parándose entonces en las ramas, se quejaban amargamente de la desgracia que les habia sucedido. La Musa, para sacar á Palas de la admiracion en que se hallaba, la habló de esta manera: „Hace poco tiempo que vencidas estas en un certámen, fueron transformadas en aves. Piero, Rey de Macedonia, tuvo nueve hijas de la Reyna Evipe su esposa. Esta Princesa parió nueve veces, y nueve veces invocó á la poderosa Lucina:[103] desvanecida la numerosa turba de las necias hermanas se atrevió á penetrar el Parnaso, despues de haber atravesado la Tesalia y parte de la Grecia, y nos desafiaron en estos términos: No engañeis al vulgo ignorante con vuestro canto; si teneis alguna satisfaccion entrad en competencia con nosotras: tantas á tantas somos;[104] mas estamos seguras de no ser vencidas ni en la voz ni en la destreza de tocar: ó confesaos vencidas, y cedednos la fuente Hipocrene y la de Aganipe,[105] ó si nos venciereis, os cederemos los agradables valles de Tesalia, y nos retiraremos á las nevadas montañas de Tracia: he aquí las condiciones de la competencia; las Ninfas de esta comarca serán nuestros jueces. Indecoroso era seguramente el admitir el desafio; pero lo hubiera sido mas el dexarlo de aceptar. Las Ninfas elegidas por jueces, despues que juraron por los rios que harian justicia al mérito, ocuparon unos asientos formados naturalmente de piedra viva.

Entonces, sin echar suertes, la primera[106] que se convidó á disputar cantó la guerra de los Gigantes[107] con deshonor de los Dioses, y disminuyó quanto pudo las hazañas de estos: dixo que Tiféo,[108] producido de las entrañas de la tierra, de tal modo atemorizó á los moradores del cielo que fueron huyendo hasta Egipto; que este formidable Gigante habiendo ido tras ellos les obligó á mudarse en diferentes figuras; que Júpiter Amon, que se venera en Libia, se hizo carnero; que Apolo se disfrazó en cuervo, Baco en cabron, Diana en gata, Juno en vaca blanca, Venus en pez y Mercurio en Ibis.[109]

Hasta aquí habia cantado en su cítara la hija de Piero; en seguida nosotras fuimos solicitadas; pero, acaso, gran Diosa, no tendrás tiempo para detenerte á oir la referencia de lo que contamos. „Sí tendré, respondió Palas, sentándose en la suave sombra de la selva, porque quiero tambien enterarme de lo que vosotras cantásteis.” La Musa prosiguió su narracion de esta manera: „Á Caliope,[110] nuestra hermana, le confiamos por nuestra parte el certámen: se levantó esta, y despues de haber recogido sus sueltos cabellos con yedra, y templado la vihuela, cantó al son de sus dulces cuerdas la historia del rapto de Proserpina del modo siguiente.”


FÁBULA IV.

PLUTON HERIDO POR EL AMOR.

„Ceres fue la primera que rompió la tierra con el corvo arado; á ella se debe la produccion de los frutos, del trigo, y de todo lo que sirve de alimento al hombre. Ella antes que otro promulgó leyes; y quantos bienes poseemos son dones de su divinidad.[111] Á esta he de elogiar hoy; ¡y oxalá pudiera cantar himnos dignos de una diosa que por tantos motivos merece ser alabada! En la célebre isla de Sicilia hallaron su sepultura los Gigantes. Aquel Tiféo que pretendió subir al Olimpo mismo está sepultado debaxo de la vasta mole de muchas montañas: en vano hace esfuerzos para levantarse, porque sobre su mano derecha está el promontorio de Peloro, y sobre la izquierda el de Pachino; y tú, Lilibeo, le oprimes sus piernas; su cabeza yace baxo el monte Etna, desde donde vomita torrentes de fuego y arena.

(61) Venus ruega á su hijo que hiera con una de sus flechas el corazon de Pluton.

Los esfuerzos continuos que hace por sacudir de sí el peso que le oprime, y sacar su cuerpo de entre los pueblos y montes, estremecen la tierra,[112] y aun Pluton, Rey del infierno, teme no se abra una gran abertura, por la qual, penetrando el dia con su luz, atemorice é inquiete á las pavorosas almas de los muertos. Para remediar esta desgracia, salió de su region tenebrosa en su carro, tirado por dos caballos negros,[113] visitó los cimientos de Sicilia; y despues de haber reconocido que todo estaba en buen estado, y que nada tenia que temer por su imperio, pasó al monte Erix.”

„Venus que le vió discurrir por él, abrazando á su alado hijo,[114] le habló de esta manera: „Hijo mio, armas mias, manos mias, y todo mi poderío; toma, ó Cupido, de aquellas flechas con que triunfas de todos, emplea las mas eficaces y ligeras en el corazon del terrible Dios á quien tocó por suerte el señorío del infierno. Tú vences á los Dioses y al mismo Júpiter; las deidades del mar y el que las gobierna, tampoco estan libres de tus tiros; ¿por qué pues lo han de estar los infiernos? ¿por qué no dilatas el imperio de tu madre y el tuyo hasta sujetar á él esta tercera parte del mundo? Sin embargo de nuestro poder, tenemos que sufrir que en el cielo nos desprecien, y las fuerzas del amor se disminuyen conmigo. Por ventura ¿no ves como han huido de mi imperio Palas y la cazadora Diana? La hija de Ceres tambien, si nos estamos en inaccion se nos escapará, y seguirá el exemplo de aquellas. Pero si eres sensible al interes de nuestra gloria, haz de modo que Pluton se enamore de ella, y que venga á ser esposa de su tio.”[115] Esto dixo Venus, y tomando Cupido su aljaba, escogió entre mil flechas la mas aguda y certera, y la mas acomodada al arco, segun la voluntad de su madre, y puesta la rodilla en tierra estiró su arco flexîble, é hirió con una harpada flecha el corazon de Pluton.


FÁBULA V.

RAPTO DE PROSERPINA.

Hay un lago muy profundo no lejos de los muros de Ena[116] llamado Pergo: sus riberas, aun mas que las del Caistro,[117] resuenan sin cesar con los dulces cantos de los cisnes. Está ceñido por todas partes de una amena selva, que con sus hojas, como con un verde toldo, no dexa penetrar á los ardientes rayos del sol; los ramos mantienen una agradable frescura; la tierra por todas partes está matizada de las mas hermosas flores, y reyna allí una perpetua primavera. En este delicioso bosque se entretenia Proserpina en coger flores, y en hermanar en graciosos ramilletes las obscuras violetas con las blancas azucenas. Mientras con ansia juvenil llena su canastillo y regazo, y se afana por coger mas flores que sus compañeras, la ve Pluton, y el verla, amarla y robarla, todo es al mismo tiempo. ¡Tanto como esto se apresura el amor!

(62) Pluton roba á Proserpina y convierte en fuente á Ciane porque queria impedírselo.

Amedrentada la Diosa, llamaba con acentos tristes y repetidos á su madre y compañeras; pero mas veces á su madre. Por desasirse de Pluton rasgaba sus vestidos, de modo que soltando el regazo se le cayeron las flores que habia cogido; y era tanta su candidez en aquellos años juveniles, que sintió mucho y lloró la pérdida de las flores. Discurre el robador con gran velocidad en su carroza; instiga á sus caballos, y para estimularlos mas los llama por su nombre, y les afloxa las riendas. Atraviesa profundos lagos, y en particular el de los Pálicos,[118] que huele á azufre, y que hierve por la hendida tierra; pasa por aquella ciudad, que se construyó antiguamente entre dos puertos desiguales por los dos hijos de Baquia,[119] oriundos de Corinto, ciudad ceñida de dos mares.[120] Entre Ciane y Aretusa[121] hay un espacio de mar contenido por algunas rocas, que por todas partes le rodean. Habitaba aquí Ciane, una de las mas hermosas Ninfas de Sicilia, de quien tomó nombre el estanque. Habiendo salido esta Ninfa del fondo del agua, y conocido á Pluton, le habló de esta manera: „No pasarás adelante; no debes pretender ser yerno de Ceres contra su voluntad: antes debiste pedirla que robarla. Y si me es permitido comparar las cosas pequeñas con las grandes, diré que tambien á mí me amó Anapo: me casé con él, rendida á sus instancias, pero sin amedrentarme como tú á esta.” Dixo esto, y tendiendo los brazos de frente queria estorbar el paso; pero el hijo de Saturno, llenándose de ira, agita á los briosos caballos, y lanzando con poderoso brazo su cetro á lo profundo de la corriente, hizo una hendidura en la tierra que les abrió paso á su reyno, por donde baxaron los caballos y carro. Ciane, sintiendo, ya el robo de la Diosa, ya tambien el desprecio del derecho de su fuente, conservó en lo interior de su corazon una pena tan grande, que desde entonces jamas dexó de derramar lágrimas, hasta que por último fue transformada en aquellas mismas aguas de que poco há habia sido Diosa soberana. Insensiblemente todas las partes de su cuerpo comenzaron á ablandarse, sus huesos se tornan flexibles, y las uñas dexan de ser duras: en una palabra, sus hermosos cabellos, dedos, pies y rodillas se convierten en agua; porque quanto mas sutiles y delicadas son las partes del cuerpo, tanto mas fácilmente se liquidan. Sus espaldas, hombros, costados y pecho se transforman en otros tantos arroyuelos. En fin, el agua se entró por las venas viciadas en lugar de la sangre que antes corria por ellas, y nada quedó en su persona que no tuviese la fluidez de este elemento.

En tanto Ceres, llena de sobresalto, busca inútilmente á su hija por mar y tierra. Ni la aurora que sale con su dorada madexa, ni el lucero de la tarde la vieron parada en ninguna parte: tomó dos teas, que encendió en el volcan del Etna, y continuó así buscándola durante la noche. Al dia siguiente, luego que la luz ocultó las estrellas, recorrió toda la tierra desde el occidente al oriente. Fatigada de andar tenia bastante sed por no haber querido pararse á beber en ninguna fuente, quando por casualidad descubrió una cabaña cubierta de paja; llama á la pequeña puerta, sale una vieja, y quando le pedia de beber la Diosa, la presentó una especie de poleada[122] bien agradable que acababa de cocer. Mientras ella tomaba aquella confeccion, un muchachuelo atrevido y desvergonzado se echó á reir, llamándola voraz y glotona. Ofendida la Diosa de esta burla, roció al muchacho con la poleada y agua que la quedaban. Su rostro se vió luego lleno de manchas, sus brazos se mudaron en piernas, una larga cola le salió de la extremidad del cuerpo, y todos sus miembros tomaron una forma diferente: y porque nunca pudiera hacer mucho daño, le contrae á una figura muy pequeña; en una palabra, fue transformado en lagartija ó estelion. Admirada, llorando y amedrentada la vieja de este prodigio, y queriendo acercarse al reptil, huye este de ella y se oculta en una rendija. Á este animalito se le puso oportunamente el nombre de Estelion,[123] por estar su cuerpo pintado y lleno de manchas estrelladas.

Seria demasiado prolixo si me parase á contar los diversos paises y mares que corrió la desgraciada Ceres en busca de su hija: despues de haber recorrido todo el orbe en su busca, se vuelve á Sicilia, y registrando todos los lugares por donde pasaba, llegó tambien al lago en que vivia en otro tiempo Ciane, quien todo se lo hubiera descubierto, á no haber padecido la transformacion ya mencionada; y aunque deseaba hablar, le faltaba ya entonces la boca y lengua con que hacerlo. No obstante se explicó por señas, y mostró á esta madre afligida la cinta que habia servido á Proserpina de ceñidor, que se le habia caido en aquel lugar,[124] y que andaba sobrenadando en las aguas. Luego que la Diosa la conoció, renueva su pena y sentimiento, y como si supiera entonces por la primera vez que habian robado á su amada hija, se arranca la descompuesta cabellera, se hiere el pecho una y muchas veces; y aunque ignora dónde está, maldice sin embargo á todas las tierras, llamándolas ingratas é indignas de los dones con que las enriquecia todos los años.[125]

Pero principalmente maldice la Sicilia, en donde acababa de descubrir los primeros indicios de la desgracia de Proserpina. Allí pues quebró todos los arados; dió muerte sin distincion á los bueyes y labradores que los conducian: la tierra fue condenada á una eterna esterilidad, y vició la semilla para que allí no naciera en adelante trigo. Es ya una memoria vana la fertilidad de aquella tierra tan celebrada por todo el mundo; y las mieses se secaban apenas nacian: unas veces un excesivo calor las quema; otras, un grande aguacero las inunda: los vientos y tempestades las daña. Las aves se comen el grano conforme se siembra, y lo que se escapa á su voracidad se ahoga con el ballico y otras yerbas malas. Movida Aretusa de todas estas calamidades sale del fondo de las aguas, y apartando de la frente los cabellos mojados habló á Ceres de esta manera: „Gran Diosa, madre de una hija que buscas por todo el mundo, madre tambien de todos los frutos, pon ya fin á un tan ímprobo trabajo, dexa ya de desfogar tu ira sobre una tierra que te ha sido siempre fiel; ella no tiene la culpa, antes bien, mal de su grado, abrió su seno para dar paso al hurto.

„Y porque no juzgues te ruego por mi patria, decirte debo que tuve mi nacimiento en Pisa, mi orígen de la Elide, que vivo aquí extrangera, y por ser mas agradable esta tierra que qualquiera otra, he determinado fixar en ella mi domicilio; y te suplico que la conserves baxo tu proteccion. No es ahora tiempo de referirte por qué causa he dexado mi patria, y atravesado tantos mares para llegar aquí; pero cuidaré de darte cuenta, quando tus cuidados hayan calmado, y te halles mas tranquila. Basta que sepas ahora que la tierra me abre camino, y que despues de haber atravesado las mas profundas cavernas, levanto aquí la cabeza, y miro un cielo desacostumbrado. Andando pues por la laguna Estigia, he visto allí á Proserpina por mis ojos.[126] Ella seguramente está triste, y aun no ha acabado de volver del sobresalto; mas con todo es Reyna, esposa de Pluton, y manda en el vasto imperio de las sombras.”


FÁBULA VI.

CERES CONSIGUE QUE SU HIJA VIVA CON ELLA SEIS MESES EN EL AÑO Y OTROS SEIS CON SU MARIDO.

Quedó Ceres como una estatua de mármol al oir este discurso; y pasando despues de algun tiempo de la pena al furor, sube sobre su carro, atraviesa la inmensa extension de los ayres, y se presenta ante Júpiter con el rostro bañado en lágrimas y desgreñado el cabello: „Soberano de los Dioses, le dice, vengo á suplicarte por tu prosapia y la mia:[127] y si á nada puedo yo moverte, muévate á lo menos tu hija; y te ruego que no te muestres poco sensible por haber nacido de mí. Sabe pues que he hallado por fin á mi hija despues de haberla buscado tanto tiempo, si se llama hallarla, lo que es mas cierto haberla perdido sabiendo dónde está. Disimularé el que me la hayan robado, con tal que la restituya el ladron, porque por ser hija tuya no es digna de un marido de esta clase, aunque por ser mia lo mereciera.”

(63) Aretusa cuenta á Ceres que Pluton se habia llevado á su hija Proserpina.

„Siendo tu hija, respondió Júpiter, prenda igual de nuestra ternura, no puedo menos de tomar parte en la pena que te aflige; pero si te he de hablar sin rebozo, este arrojo no es una injuria, sino un amor verdadero; y no debemos tener á deshonra el que Pluton sea nuestro yerno, con tal que prestes tu consentimiento. Porque aun quando no tuviera todas las brillantes qualidades de los demas Dioses, ¿no es bastante que sea hermano de Júpiter? Pero no, no es inferior á ninguno, y solo la suerte le reduxo á ser menos que yo. Mas si á pesar de todo esto quieres el divorcio, vuelva Proserpina enhorabuena al cielo, con tal que no haya comido nada desde que entró en los infiernos, porque así está establecido en las leyes de las Parcas.”[128]

Esto dixo; pero ninguna fuerza hizo á Ceres el discurso de Júpiter: insistió en la resolucion de recobrar á su hija; pero no se lo permiten los Hados, porque Proserpina habia quebrantado el ayuno. Paseándose pues por los jardines del palacio de Pluton, habia cogido una granada, y comido de ella siete granos: nadie habia sido testigo de esto sino Ascalafo, hijo de Orphne, una de las mas célebres Ninfas del infierno, y á quien tuvo de su Aqueronte dentro de las negras cavernas. Lo vió pues, y publicándolo, impidió la salida de Proserpina. Llena de sentimiento la Reyna del infierno, castigó al indiscreto delator transformándole en ave, y rociando su cabeza con agua del Flegetonte, la transformó en un feo pico con plumas y ojos grandes: de todo su cuerpo solo le quedó unas alas rubias, cabeza grande y unas uñas retorcidas; pero con dificultad puede mover sus brazos con el impedimento de las alas. En una palabra, fue convertido en buho, ave fatal, y que solo anuncia fatalidades á los mortales.[129]

Es cierto que la indiscrecion de Ascalafo podia merecer este castigo; pero decidme, Sirenas, hijas de Aqueloo, ¿por qué teneis plumas y pies de ave, y los rostros de doncellas?[130] ¿Es acaso porque acompañabais á Proserpina, quando fue robada por Pluton al tiempo mismo que estaba cogiendo flores? Con efecto; porque despues de haberla buscado inútilmente por todo el mundo, deseábais con ansia, para que los mares fuesen testigos de vuestro cuidado, poder tener alas para buscarla tambien por este elemento. Os lo concedieron los Dioses, é inmediatamente se cubrieron vuestros miembros de plumas; pero quedándoos aquella habilidad para cantar que encanta á los mas delicados oidos, y tambien la voz y rostro de doncellas.

Júpiter pues, para ajustar la diferencia que habia entre Pluton y Ceres, mandó que Proserpina estuviera cada año seis meses con su marido y seis con su madre.[131] Con esto se tranquiliza el corazon y semblante de Ceres, que hasta entonces habia parecido triste al infierno mismo, así como se dexa ver el sol despues de haber disipado las opacas nubes que cubrian su faz brillante.


FÁBULA VII.

ALFÉO Y ARETUSA.

Tranquilizada Ceres con haber hallado en seguridad á su hija, te pregunta Aretusa la causa de tu viage,[132] y por qué estás convertida en fuente sagrada. Suspenden su murmullo las aguas, y sacando tú, Ninfa, la cabeza, la cuentas despues de haberte enxugado tu verde cabellera,[133] los antiguos amores de Alféo. „Fui una, la dices, de las Ninfas de la Grecia, y no hubo ninguna que me ganase á recorrer los bosques, ni que supiese tender las redes con mas destreza que yo; pero aunque nunca anhelé por parecer hermosa, si bien era esforzada, me tenian sin embargo por bella, mas no por eso me engreia la hermosura que tanto ensalzaban en mí; y yo como rústica me avergonzaba de lo que otras suelen alegrarse, porque tenia por un delito el llegar á agradar á alguno.

(64) ¿Á dónde huyes, hermosa Aretusa, exclama entonces Alféo, á dónde huyes?

„Un dia, si mal no me acuerdo, volvia fatigada del bosque de Estínfalo; el calor era grande, y le habia hecho en mí mas excesivo el cansancio: encontré luego una fuente, cuyas aguas eran tan hermosas y claras que se pudieran contar todas las piedras que habia en el fondo, y caminaba tan lentamente que apenas se percibia su curso. Unos antiguos sauces y álamos frondosos, que el agua del arroyo conservaba siempre verdes, formaban sobre sus riberas una apacible sombra. Luego que llegué, mojé las plantas de los pies; despues entré hasta las rodillas, y no contenta con esto, me desnudo del todo, y poniendo mi ropa en las ramas de un sauce, me arrojo al agua. En tanto que yo nadaba, y que movia las aguas bañándome de mil modos, oí no sé qué murmullo debaxo de la corriente, y salté asustada prontamente á la ribera. ¿Á dónde vas bella Aretusa? ¿á dónde vas? me dixo dos veces Alféo desde sus raudales, pero con voz ronca. Mis vestidos estaban por desgracia al otro lado de la ribera, y mi desnudez me hizo parecerle mas hermosa, y por lo mismo mas se abrasa y me persigue: iba á mas andar, y él corria tras mí con tanto ahinco, que yo parecia á una tímida paloma acosada del azor, y él á la misma ave de rapiña que hace todos los esfuerzos por coger á la tímida paloma. Pude correr hasta las inmediaciones de la ciudad de Orcomeno: pasé cerca de Psofis: atravesé las montañas de Cileno, de Menalo y Erimanto, y llegué á la Elide, y no me excedia en velocidad; pero como mis fuerzas iban ya decayendo, no podia continuar mas tiempo la carrera; su robustez podia sostener este ímprobo trabajo. No dexé sin embargo de correr por los campos, por los montes cubiertos de árboles, y tambien por las rocas y por lugares escarpados é inaccesibles.

„Como me daba el sol de espaldas, vi ante mis pies su sombra, á no ser que fuese efecto del miedo que tenia; mas no era así, porque sentia sus pisadas, y su respiracion hacia mover mis cabellos. En fin no pudiendo pasar mas adelante, imploré la proteccion de Diana: Ó Dictina,[134] la dixe, socórreme, y no abandones en una necesidad tan grande á una Ninfa que, fiel en acompañarte, muchas veces tuvo el honor de conducir tu aljaba, flechas y arco. Oyó mi súplica la Diosa, y me cubrió al instante con una nube muy obscura; Alféo, viéndome desaparecer tan pronto, me busca en la obscuridad de la nube que me cubria, é ignorante de lo acaecido, da dos vueltas al sitio donde la Diosa me habia ocultado: Aretusa, Aretusa, decia, ¿dónde estas? ¡Con qué ánimo estaria yo, infeliz, entonces! ¿No te persuades que me pareceria á la inocente cordera, que oye aullar al carnicero lobo al rededor de su redil, ó á la tímida liebre que se oculta en los abrojos, sin osar á moverse, acosada de los solícitos galgos que pretenden su muerte? Como Alféo no vió pisadas algunas hácia otra parte que le pudieran hacer creer que yo estuviera mas lejos, se detuvo al rededor de la nube que me ocultaba.

„Entonces un sudor frio empezó á esparcirse por todo mi cuerpo, de tal modo que por todo él corrian gotas de agua; y por qualquiera parte que movia el pie salia un manantial, y aun de mis rubios cabellos caia rocío: en una palabra, me vi convertida en fuente en menos tiempo que te he referido mis desgracias. El Dios del Rio,[135] que me conoció mudada en agua pura, dexando la figura de hombre que habia tomado, se vuelve á tornar agua para mezclarse conmigo. Diana entonces abre la tierra; me facilita paso por medio de las profundas cavernas,[136] y llego á Ortigia, donde determiné quedarme, ya por lo delicioso del sitio, y ya tambien por amor á Diana.”


(65) Ceres transforma á Linco en Lince porque iba á quitar la vida á Triptolemo.

FÁBULA VIII.

LINCO TRANSFORMADO EN LINCE.

Despues que Aretusa acabó su historia, la abundante Ceres unció dos dragones á su carro, y llevada por el ayre por medio del cielo y la tierra, fue hasta Atenas, donde entregó á Triptolemo[137] su ligero carro, dándole órden para que fuera por todas partes á esparcir las semillas en las tierras, parte en las enteramente incultas, y parte en las que hallase no cultivadas despues de mucho tiempo. Despues que él recorrió la Europa y el Asia, aportó á las orillas de la Escitia, donde reynaba Linco. Habiendo ido á su palacio, el Príncipe le preguntó de dónde venia, el designio de su viage, su nombre y patria. „Mi patria es la célebre Atenas, le respondió su huesped; mi nombre Triptolemo; no he venido aquí por mar ni tierra; el ayre me ha abierto el camino[138] que me ha conducido á tus estados. Yo traygo los preciosos dones de Ceres; los quales, esparcidos por los anchos campos, producirán fértiles cosechas.” El bárbaro, envidioso del honor que recibia el extrangero, y esperando poder atribuirse esta gloria, le da hospedage, é intentó quitarle la vida al primer sueño; pero á tiempo que iba á atravesarle el pecho, fue convertido en lince por Ceres, mandando al jóven ateniense subir de nuevo en su sagrado carro, y executar sus órdenes.

„Con esto acabó su canto la mayor de nosotras;[139] y las Ninfas, que habian sido nombradas por jueces de la contienda, declararon acordes por nuestra la victoria. Prorumpiendo en dicterios las hijas de Piero contra nosotras, supuesto, las dixe, que es poca la pena que habeis merecido en el certámen, y aumentais con injurias vuestro delito provocando nuestra paciencia, sufrireis los castigos de nuestra justa indignacion. Echáronse á reir las Piérides, despreciando nuestras amenazas, y quando iban á hablar, y á extender contra nosotras sus protervas manos, con mucha algazara, vieron cubrirse de plumas manos y brazos; que su boca toma la figura de un dilatado pico, y que se añadian por nuevas aves á las selvas. Quisieron quejarse y golpearse el pecho; pero sus brazos, que eran alas, habiéndolas levantado en el ayre, las encaramaron en los árboles vecinos. De este modo fueron convertidas en picazas las hijas de Piero; quienes conservando siempre los mismos deseos de hablar, hacen resonar con sus gritos importunos y voces roncas los bosques, de los que son la vergüenza y el oprobio.”



Story DNA

Moral

Those who challenge the gods or act with impiety will face divine retribution.

Plot Summary

Perseus's wedding to Andromeda is violently interrupted by her former suitor, Phineus, leading to a bloody battle where Perseus uses Medusa's head to turn his attackers to stone. Later, Minerva visits the Muses, who recount how they defeated the mortal Pierides in a singing contest. The Muses' song details Ceres's search for Proserpina, including the story of the nymph Arethusa's escape from the river god Alpheus through transformation. As punishment for their hubris and blasphemy, the Muses transform the Pierides into chattering magpies, concluding a series of divine retributions.

Themes

divine justicejealousy and envyperseverancethe power of art and song

Emotional Arc

conflict to resolution | defiance to punishment

Writing Style

Voice: third person omniscient
Pacing: moderate
Descriptive: lush
Techniques: nested stories, detailed descriptions of violence and transformation, invocation of divine figures

Narrative Elements

Conflict: person vs person | person vs supernatural | person vs society
Ending: moral justice
Magic: winged sandals, Medusa's head (petrification), divine transformations (humans to animals, humans to springs, humans to stone), talking animals (implied for magpies), gods and goddesses interacting directly with mortals, chariots drawn by dragons, magical fountains (Hippocrene)
Medusa's head (power, retribution)the Muses' song (divine art, truth)the magpies (chattering, insolence)

Cultural Context

Origin: Roman (adapted from Greek mythology)
Era: timeless mythological

Ovid's 'Metamorphoses' is a Latin narrative poem comprising 15 books that describes the creation and history of the world through the lens of Greco-Roman myth, focusing on transformations. This book continues the epic, weaving together several distinct myths.

Plot Beats (13)

  1. Perseus's wedding feast for Andromeda is interrupted by Phineus and his armed followers, who demand Andromeda back.
  2. Cefeus tries to reason with Phineus, explaining that Perseus saved Andromeda from death, but Phineus ignores him and attacks Perseus.
  3. A fierce battle erupts in the palace, with Perseus fighting valiantly, aided by Minerva, killing many of Phineus's men.
  4. Perseus, overwhelmed by numbers, uses Medusa's head to turn his enemies to stone, eventually turning Phineus himself into a statue.
  5. Minerva, having witnessed Perseus's triumph, travels to Mount Helicon to visit the Muses and see the Hippocrene fountain.
  6. The Muses welcome Minerva and recount the story of Pyreneus, who tried to imprison them and was transformed after falling from a tower.
  7. The Muses then tell of the Pierides, nine sisters who challenged them to a singing contest, boasting of their skill.
  8. The Muses describe the Pierides' blasphemous song, which disparaged the gods, and then present their own song about Ceres's search for Proserpina.
  9. The Muses' song details Ceres's grief, her journey to find Proserpina, and the various transformations and events that occurred during her search, including the story of Arethusa and Alpheus.
  10. Arethusa recounts her pursuit by the river god Alpheus and her transformation into a spring by Diana to escape him, flowing underground to Sicily.
  11. The Muses' song concludes with Ceres transforming Lyncus into a lynx for attempting to murder Triptolemus, who was spreading Ceres's gifts of agriculture.
  12. The Nymphs, acting as judges, declare the Muses the victors of the singing contest.
  13. The Pierides, enraged and defiant, insult the Muses, who then transform them into chattering magpies as punishment for their impiety and insolence.

Characters

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Perseus

human young adult male

Muscular and athletic build, indicative of a hero who has faced many trials. His height is above average, and his movements are swift and powerful. He possesses a heroic physique, capable of wielding powerful artifacts.

Attire: Practical, yet noble attire suitable for a Greek hero. He wears a tunic, possibly of sturdy linen or wool, perhaps with leather greaves and armguards. His clothing would be functional for battle, not overly ornate, but reflecting his status as a demigod. He might wear a chlamys (short cloak) fastened at one shoulder.

Wants: To protect Andromeda and fulfill his destiny, to defend himself and those he cares for.

Flaw: Can be provoked by insults or threats to his loved ones, leading to direct confrontation.

In this segment, he defends his claim to Andromeda and his honor, demonstrating his continued heroism and resolve against those who challenge him.

The curved adamantine scimitar he used to decapitate Medusa.

Brave, resourceful, decisive, protective, heroic.

👤

Phineus

human adult male

A man of noble bearing, but with a lean, perhaps slightly gaunt build, reflecting his jealousy and bitterness. He is likely of average height for a Greek noble.

Attire: Rich, but perhaps slightly less ostentatious than a king's, indicating his status as a prince and former betrothed. He wears a fine chiton, possibly of deep purple or dark blue wool, with a gold-embroidered border, and a matching himation (cloak).

Wants: To reclaim Andromeda, whom he believes was stolen from him, and to exact revenge on Perseus.

Flaw: Cowardice, envy, and a tendency to flee from direct confrontation when outmatched.

He instigates a violent conflict out of jealousy and ultimately suffers defeat, highlighting his villainy and cowardice.

His initial entrance, brandishing a spear with a look of furious indignation.

Envious, vengeful, cowardly, arrogant, irrational.

👤

Cepheus

human elderly male

An elderly king, perhaps a bit frail but still possessing a regal presence. His height is average, and his build is that of an older man, not as robust as in his youth.

Attire: Royal attire befitting a king of Aethiopia, likely a flowing, richly embroidered chiton and a heavy, purple himation, possibly adorned with gold or jewels. His clothing would be made of fine linen and wool.

Wants: To maintain peace, protect his daughter, and uphold justice and hospitality.

Flaw: His inability to fully control his brother Phineus's rage, and his age limits his direct intervention in conflict.

He tries to prevent the conflict and uphold the agreement with Perseus, demonstrating his commitment to honor even amidst chaos.

His long, white beard and regal, yet distressed, expression as he tries to mediate.

Just, wise, concerned, diplomatic, honorable.

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Pallas Athena

deity ageless female

A tall, imposing goddess with an athletic and powerful build, yet possessing an aura of serene wisdom. She is depicted as a warrior goddess.

Attire: Full Greek warrior attire: a crested Corinthian helmet, a chiton (peplos) made of sturdy fabric, possibly linen or wool, often depicted in white or gold, covered by her aegis. She carries a spear and shield.

Wants: To protect her favored hero, Perseus, and uphold justice.

Flaw: None explicitly shown; as a goddess, her weaknesses are more conceptual (e.g., pride, divine law).

She appears to defend Perseus, reinforcing her role as his divine protector and ensuring his victory.

Her Aegis, a shield or breastplate bearing the head of Medusa, which she uses to protect Perseus.

Wise, strategic, protective, just, fierce.

👤

Atys

human young adult male

Extremely handsome, with a slender and youthful build, not yet fully mature. He is described as Indian, suggesting features consistent with that ethnicity.

Attire: Magnificent and luxurious. He wears a Tyrian chlamys (short cloak) of rich, deep purple, fastened with a gold sash. A gold collar adorns his neck, and a diadem is in his hair.

Wants: To fight for Phineus's side, driven by loyalty or a sense of honor.

Flaw: Overconfidence and youth, leading him to confront a more powerful opponent.

A brief but impactful appearance, serving as an example of Perseus's strength and the tragedy of the conflict.

His magnificent Tyrian chlamys and golden adornments, contrasting with his youthful beauty.

Proud, skilled (especially with bow and dart), loyal (implied by his friend's reaction), somewhat arrogant.

👤

Lycabas

human young adult male

An Assyrian man, likely of a similar age and build to Atys, perhaps slightly more robust, reflecting his role as a companion and protector.

Attire: Assyrian attire, possibly a tunic and cloak, perhaps less ornate than Atys's but still indicating a noble or warrior status. He might wear a simple headband or cap.

Wants: To avenge the death of his intimate friend, Atys.

Flaw: His grief and rage blind him to the superior power of Perseus, leading to his own downfall.

His brief appearance highlights the tragic cost of the conflict and the depth of friendship, as he dies avenging Atys.

His tear-streaked face as he cradles the dying Atys, then his furious charge with Atys's bow.

Loyal, vengeful, brave (though ultimately outmatched), grieving.

✦

Arethusa

nymph young adult female

A beautiful, slender nymph, known for her speed and grace. Her form is delicate but capable of great endurance during her flight.

Attire: Simple, light garments befitting a nymph, likely a thin, flowing chiton of white or pale blue linen, suitable for movement and swimming. She is described as nude during her bathing and flight, emphasizing her vulnerability and natural state.

Wants: To escape the pursuit of Alpheus and preserve her chastity.

Flaw: Her physical vulnerability as a nymph against a powerful river god.

She transforms from a fleeing nymph into a sacred spring, preserving her chastity and finding refuge through divine intervention.

Her transformation into a spring, with water flowing from her golden hair and body.

Chaste, modest, swift, fearful (when pursued), grateful.

✦

Alpheus

river god ageless male

As a river god, he can take human form, likely appearing as a robust and powerful man, reflecting the strength of his river. His form is fluid and strong.

Attire: When in human form, he might wear minimal clothing, perhaps a simple loincloth or a cloak of reeds, emphasizing his connection to nature and water. He is often depicted with water flowing from him.

Wants: To possess Arethusa, driven by intense desire.

Flaw: His inability to overcome divine intervention (Diana's protection of Arethusa).

His pursuit of Arethusa leads to her transformation into a spring, and he himself transforms back into a river to try and merge with her waters.

His form as a powerful man with water flowing from his body, relentlessly chasing Arethusa.

Persistent, passionate (to the point of obsession), relentless, powerful.

👤

Triptolemus

human young adult male

A young Athenian man, likely of noble or scholarly appearance, with a healthy and earnest build, suitable for a divine messenger.

Attire: Simple but dignified Athenian attire: a chiton of fine white linen, perhaps with a simple border, and a light himation draped over one shoulder. His clothing is practical for travel but reflects his important mission.

Wants: To fulfill Ceres's command to spread the gift of agriculture across the world.

Flaw: Vulnerable to mortal treachery, as shown by Linco's attempt on his life.

He embarks on a global mission to civilize humanity through farming, demonstrating the benevolence of the gods and the importance of agriculture.

Riding in Ceres's light chariot, drawn by dragons, carrying seeds.

Diligent, obedient, earnest, benevolent (as a bringer of gifts).

👤

Linco

human adult male

A Scythian king, likely with a robust and imposing build, reflecting his barbaric nature. His features are probably rugged and stern.

Attire: Scythian royal attire, possibly consisting of leather and fur, adorned with gold. He might wear a tunic, trousers, and a heavy cloak, with a distinctive Scythian cap or helmet.

Wants: To steal the glory of agriculture from Triptolemus and claim it for himself, driven by envy.

Flaw: His envy and treachery, which lead to his transformation.

His attempt to murder Triptolemus leads to his transformation into a lynx by Ceres, serving as a cautionary tale against envy and treachery.

His transformation into a lynx, mid-attempt to stab Triptolemus.

Envious, treacherous, barbaric, cruel, suspicious.

Locations

Palace of Cepheus

indoor Implied pleasant, as it's a wedding feast, but quickly turns chaotic.

A grand, bustling palace hall, initially set for a wedding banquet, but quickly transforming into a scene of violent conflict. Tables are laden with food, which soon becomes splattered with blood. There are altars present, and heavy, ornate vessels.

Mood: Initially festive and celebratory, rapidly descends into chaos, violence, and fear.

Finéo interrupts the wedding feast of Perseus and Andromeda, initiating a brutal battle within the palace hall.

Banquet tables Ornate vessels Altar Ash spears Steel blades Blood-splattered floor Curved scimitar

River Alpheus and its banks

outdoor daylight Implied warm and pleasant, suitable for bathing.

A clear, shallow river with a slow current, so transparent that its bottom stones are visible. Its banks are shaded by ancient willows and lush poplars, kept green by the river's water. The surrounding area includes fields, tree-covered mountains, rocks, and steep, inaccessible places.

Mood: Initially serene and idyllic, becoming tense and fearful during the chase, then mysterious and transformative.

Arethusa bathes in the river, is pursued by the river god Alpheus, and is eventually transformed into a spring by Diana.

Clear river water Visible riverbed stones Ancient willows Lush poplars River banks Fields Tree-covered mountains Rocks Steep, inaccessible places

Underground Caverns leading to Ortigia

transitional perpetual darkness Cool, damp, underground conditions.

Deep, dark, subterranean passages through which the transformed Arethusa flows as a spring, facilitated by Diana, to reach the island of Ortigia.

Mood: Mysterious, hidden, a journey of escape and transformation.

Diana opens the earth, allowing the newly formed spring of Arethusa to travel underground to Ortigia.

Deep caverns Underground passages Flowing spring water

Palace of King Lyncus in Scythia

indoor night (when the attack occurs) Scythian climate, likely cold or temperate, but the interior is warm.

The palace of King Lyncus in Scythia, where Triptolemus is given hospitality. Implied to be a place where treachery is attempted.

Mood: Initially hospitable, quickly turns treacherous and dangerous.

King Lyncus attempts to murder Triptolemus in his sleep but is transformed into a lynx by Ceres.

Palace chambers Bedchamber Dagger