LIBRO SEXTO

by Ovid · from Metamorfóseos o Transformaciones (2 de 4)

myth transformation solemn Ages all ages 8719 words 38 min read
Cover: LIBRO SEXTO

Adapted Version

CEFR A1 Age 5 192 words 1 min Canon 30/100

Long ago, a clever goddess lived. Her name was Minerva. She loved to make pretty things. She helped people learn good lessons. The goddess heard nice music. The music was sweet and soft. It made her think of good things. She thought about good manners. She wanted all people to be kind. She wanted all people to be polite. She wanted them good to all. She decided to teach this lesson. It was a very special lesson. All people needed this lesson. She shared her wisdom.

The goddess heard a story. A girl named Arachne lived far away. Arachne was a very good weaver. Her hands moved fast. She made pretty cloth. The cloth was soft and smooth. She made pictures with thread. Arachne was very proud of her skill. She told all people, "I am best!" "I weave better than Minerva!" She told all who listened. The goddess heard these words. The goddess felt a little sad. She wanted Arachne to learn. It is good to be kind. It is good to be polite. Arachne did not know this yet.

Minerva wanted to help. She dressed as an old lady. Her

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LIBRO SEXTO.

ARGUMENTO.

Movida de este exemplo Minerva, se disfrazó en vieja; y entrando en competencia sobre la hilaza con Aracne, despues que cada una representó en su tela varias transformaciones, la convirtió en araña. Nada de esto impidió á Niobe para que, sin embargo de haber perdido los hijos, dexase de convertirse en piedra. Propalada esta noticia, se acordó el pueblo que Latona habia transformado en ranas á los rústicos Licios, y Apolo desollado á Marsias. Concurriendo las ciudades cercanas á consolar á los Tebanos, solo faltaron los Atenienses, porque estaban infestados por el Rey Tereo: el qual, habiendo estuprado á Filomela, fue transformado en abubilla, del mismo modo que Filomela en ruiseñor, y Progne en golondrina. Esta noticia causó la muerte á Pandion su suegro. Sucedióle en el Reyno Erecteo, de cuya hija Oritia tuvo el Boreas á Calais y á Cetes. Estos fueron despues unos de los Argonautas, quando Jason fue á la conquista del vellocino de oro, y sembró los dientes de la serpiente, de que salieron hombres armados; y habiendo despues adormecido al monstruo, consiguió robar el precioso don á que aspiraba.


ORGULLO DE ARACNE.

Oida por la Tritonia Minerva la referencia del cántico de las Musas, les dió la preferencia, y aprobó su justa venganza: „El alabar á otras, dixo entre sí, es de poca importancia; yo tambien merezco ser alabada, y no debo permitir que impunemente se ultraje á mi deidad.” Se acordaba del suceso de Aracne, natural de Lidia. El caso fue, que habia llegado á sus oidos como esta jóven se jactaba de mas diestra en el arte de texer, en el que era afamada, pero no en nacimiento. Su padre Idmon exercia el oficio de tintorero[140] en la ciudad de Colofonia: su madre habia ya muerto; pero tambien fue de gente baxa é igual á su marido. Sin embargo, ella se habia adquirido nombre memorable en todas las ciudades de la Lidia por lo primoroso de sus texidos: aunque habia nacido de prosapia poco ilustre, y moraba en la pequeña ciudad de Hipepa, las Ninfas del Timolo dexaron muchas veces sus agradables viñedos; y las del Pactolo sus aguas para ver sus obras encantadoras. Y no solamente las agradaban los vestidos hechos, sino aun mucho mas gustaban verlos hacer: ¡tan grande era la destreza que tenia en su arte! Ya fuese que devanase sus lanas, ó que las cardase y peinase con sus hermosos dedos imitando los vellones á las nieblas matutinas; ahora hilase, ahora bordase con la aguja, qualquiera diria que era discípula de la misma Palas.[141] Pero no obstante llevaba á mal que su saber se atribuyese á la enseñanza de esta Diosa. „Puede venir, decia enojada de esto, á disputar conmigo; no me niego á entrar en competencia con quien presuma saber mas que yo, y si quedáre vencida me someteré á qualquier género de castigo.”

Agraviada Minerva[142] de unas palabras tan insolentes, toma el disfraz de vieja, se cubre la cabeza de canas, y apoyándose en un báculo, habló á Aracne en estos términos: „No debe nadie persuadirse que la vejez nos haga en todo despreciables. La experiencia se adquiere con los muchos años, y no debes despreciar los consejos que voy á darte. Vive contenta con la fama que tienes de exceder por tu habilidad á todas las mugeres del mundo; pero no pretendas entrar en competencia con una Diosa; procura pues satisfacerla, y ruégala te perdone las injurias que la has hecho; ella es muy compasiva, y quedará desagraviada si se lo ruegas.” Miróla con ojos airados Aracne, dexando la tela de las manos, y queriendo arremeter á ella: „Vete de aquí, la dice, vieja temeraria, que ya estás delirante con tu vejez, y á quien perdono en atencion á tus muchos años. Ve, y da esos consejos á tu hija ó nuera, si es que tienes alguna, que yo bien me sé lo que hago sin necesitar consejo de nadie; y porque no pienses que me han hecho mella tus razones, te digo que me mantengo en lo dicho: ¿por qué pues no se presenta Palas? ¿por qué no viene á competir conmigo?”


(66) Aracne es transformada en araña por Minerva.

FÁBULA PRIMERA.

ARACNE CONVERTIDA EN ARAÑA.

„Palas lo acepta,” dixo entonces la Diosa; y dexando la forma de vieja, se mostró con las señales de su divinidad. Todas las Ninfas y mugeres que allí estaban la tributan sus respetos; sola Aracne no se amedrenta, aunque se asomó en su rostro, á pesar suyo, un pequeño rubor, que duró poco tiempo, al modo que suele el ayre volverse purpúreo á los primeros rayos de la Aurora, pero en breve tiempo empieza á emblanquecerse, herido del sol. Firme en su resolucion, y lisonjeándose vanamente de exceder á Minerva, camina hácia su ruina. La Diosa ya no piensa en darla consejos en balde; admite el desafio, y quiere en el momento apercibirse á disputar la victoria. Ambas preparan sus obras, urden sus telas, las atan con el lizo, y se colocan en diversas partes. Ya la lanzadera arrojada con destreza entretexia la trama; y cada vez que pasa por medio de los hilos, tienen cuidado de apretarlos con los dientes del peyne, de que suelen servirse en semejantes tareas. Las dos, recogido el ropage hasta el pecho, trabajan con una destreza y ligereza incomparables, y el deseo que cada una tiene de vencer y no ser vencida hace que no sientan el trabajo.[143] Entretexen en sus telas hilo de color de púrpura teñido en Tiro,[144] mezclando algunas sombras para mayor gracia; sus colores eran tan varios, que podian compararse al contraste que forma el arco Iris en el ayre con los reflexos del sol; los quales, padeciendo refracciones en las pendientes gotas, forman una inmensidad de colores; pues aparece una tan hermosa variedad de ellos que deslumbran la vista, siendo en realidad el mismo color el que está inmediato, aunque hay diversidad en los extremos.

Tal era la delicadeza de sus obras; el oro estaba allí entretexido con la seda de un modo enteramente ingenioso. Con todo, para hacerlas aun mas perfectas, ambas delinearon algunas historias antiguas. Palas dibuxó en la suya aquella roca antigua que se veia en el Areopago[145] de Atenas con la historia del litigio que tuvo con Neptuno sobre el nombre que se debia poner á esta ciudad.[146] Se miraban allí los doce Dioses sentados en sus tronos con aquella magestad que les acompaña, y á Júpiter presidiéndolos en medio. Cada uno de los Dioses estaba representado al natural; pero Júpiter tenia un ayre de grandeza que anunciaba ser el dueño absoluto del mundo. Ponia de pie á Neptuno, hiriendo la tierra con su tridente, y haciendo salir de ella un caballo: lo que parecia autorizarle para dar nombre á la ciudad. Á Minerva representaba con su broquel, yelmo, lanza y escudo, en el que estaba la formidable cabeza de Medusa, y á la tierra, herida con su lanza, produciendo la blanca oliva, llena de hojas y fruto, cuyo prodigio admiraban los Dioses; y concluia su obra con la victoria de este juicio.

Y para que pudiese conocer su competidora el castigo que la esperaba por su loco atrevimiento, añadió en los quatro ángulos otras tantas competencias, vistosas por su colorido, adornadas de figuras pequeñas. En un ángulo se veia la aventura de Hemo, Rey de Tracia, y de Rodope, su esposa, que fueron convertidos en montes y frios páramos, por haberse apropiado los nombres de los supremos Dioses.[147] En el otro estaba la historia de Pigas,[148] Reyna de los Pigmeos, á quien Juno, para castigarla de su presuncion, transformó en grulla, condenándola á que hiciera una guerra sangrienta á su pueblo. En el tercero se veia á Antigone, que habia tenido el atrevimiento de igualarse á la muger del gran Júpiter; á la qual Juno transformó en cigüeña; no pudiendo estorbar ni la ciudad de Troya, ni Laomedonte su padre, el que fuese revestida de plumas blancas, en que conservaba su vanidad de alabarse. Últimamente en el quarto ángulo estaba el desdichado Ciniras solo y lloroso abrazando las gradas de un templo. Estas eran sus propias hijas, á quienes los Dioses así habian transformado. Adornó finalmente la orla de su tela con ramas de oliva entretexidas unas con otras. Tal era la idea de esta primorosa obra, que la Diosa quiso concluir con el árbol que la está consagrado.

Aracne por su parte pintó en su texido á Europa, engañada por Júpiter baxo la figura de un toro.[149] Parecia que el toro era verdadero, y verdadero el mar en que nadaba. Parecia igualmente que ella volvia el rostro á mirar la ribera que acababa de dexar, que llamaba á sus compañeras, y que encogia los pies por temor de que no se le mojasen. Tambien pintó á Asteria luchando con el águila, cuya figura habia tomado Júpiter, y á Leda con el cisne que la acariciaba.[150] Las demas aventuras de este Dios estaban representadas con mucha delicadeza.[151] Se le veia disfrazado baxo la figura de Sátiro con la hermosa Antiopa, de quien tuvo dos hijos gemelos: en la forma de Anfitrion quando se dexaba ver de tí, ó Alcmena: transformado en lluvia de oro para entrar en la torre de Dánae: baxo la figura de un pastor, procurando agradar á Mnemosine: convertido en fuego para engañar á Egina, y en serpiente quando seducia á Deois. Aracne tambien te habia representado á tí, Neptuno, transformado en toro en la aventura que tuviste con una de las hijas de Eolo: baxo la forma del rio Enipéo en los amores con Ifimedia, de quien tuviste los dos Aloides:[152] baxo la de un carnero quando procurabas agradar á Bisaltis: baxo la de un caballo para engañar á Ceres: baxo la misma forma para seducir á Medusa; y en delfin para violar á Melanto. Todos estos personages estaban pintados tan al natural, que en sus vestidos y ayre de cara era fácil conocerlos, como igualmente el pais de su naturaleza.[153] Tambien se veia allí á Apolo transformado en villano, en alcon, en leon y en pastor. Baxo esta última transformacion se hizo amar de Ises, hija de Macareo. En fin, Baco aparecia baxo la forma de un racimo de uvas con que seduxo á Erigone, y Saturno baxo la de un caballo para engañar á Filira, de quien tuvo al Centauro Quiron. La orla de este hermoso texido estaba guarnecida con hojas de yedra,[154] enlazadas artificiosamente unas en otras.

Estaba la obra tan perfecta que Minerva no pudo hallar en ella defecto alguno, ni la misma envidia tendria aliento para reprobarla; por lo que la Diosa se encendió tanto en ira, que rompió la labor[155] en que los delitos de los Dioses estaban tan vivamente representados; y con su lanzadera de box del monte Cítoro hirió muchas veces la frente de Aracne, que con el pesar de verse tan despreciada se echó animosa un cordel á su garganta para ahorcarse. Palas, movida sin embargo á compasion, sosteniéndola en el ayre, temerosa de que no acabara de ahogarse, la habló en estos términos: „Vive, insolente Aracne; pero estarás siempre colgada: y para escarmiento de tus descendientes comprehenda la misma ley de tu pena á toda tu sucesion.” Apartándose Palas despues, la roció con zumo de una yerba envenenada,[156] y al punto, con su actividad, la hizo caer los cabellos, nariz y orejas: su cabeza y cuerpo se disminuyeron: aparecen unos dedos muy delgados en lugar de piernas: el vientre ocupa el resto del cuerpo, del qual aun ahora sale estambre; y por eso las arañas executan sutiles telas á imitacion de las que esta hacia quando muger.


(67) Á ruego de Latona, Apolo y Diana hacen perecer los hijos de Niobe.

FÁBULA II.

NIOBE CONVERTIDA EN MÁRMOL.

Toda la Lidia se consternó con la desgracia que acababa de suceder á Aracne; y el rumor del suceso llegó hasta la Frigia, de donde se extendió luego por todo el resto del mundo. Niobe[157] habia conocido á Aracne antes de su casamiento, y en tiempo que vivia en Sipilo; pero esta triste aventura, que miraba como un castigo de una persona de la plebe, ninguna impresion la hizo: en nada cedió de su orgullo, ni del desprecio que en sus discursos afectaba tener á los Dioses. Muchas cosas contribuian á sostener su soberbia; pero ni el poder de su marido, ni la sangre ilustre de donde ambos descendian, ni el brillo de la corona la hacian tan orgullosa; si bien se complacia en ello, como los hijos que tenia; y hubiera sido en efecto la mas afortunada de las madres, si ella no se hubiera tenido por tal.

Porque cierto dia, Manto, hija de Tiresias, impelida de una inspiracion divina,[158] corriendo por las calles de Tebas, gritaba: „Tebanas, coronaos de laurel,[159] é id á ofrecer con ruegos piadosos incienso á Latona y á sus dos hijos: esta Diosa os lo manda por mi boca.” Al punto la obedecen; y todas las Isménides adornan sus sienes con hojas de laurel, y van á porfia á encender en honor de estas divinidades el fuego sagrado, y á unir sus devotos ruegos con la llama que se levantaba en sus altares. Pero Niobe se presenta acompañada de una multitud del pueblo, graciosamente vestida á la usanza Frigia; el oro resaltaba en su trage; hermosa quanto su furor permite, y agitando con su vistosa cabeza el cabello tendido por sus hombros. Se para; y despues de haber mirado por todas partes con bastante altanería: „¿Qué locura, dice, os mueve á anteponer á las que veis las deidades de que solo teneis noticia? ¿Por qué reverenciais á Latona en los templos? ¡Y mi divinidad aun está sin incienso! ¿Ignoráis que yo soy hija de aquel Tántalo, que solo él ha tenido el honor de comer á la mesa de los Dioses? Una de las Pleyadas es mi madre; el grande Atlante mi abuelo, el qual sostiene con sus hombros el cielo. El mismo Júpiter es el otro abuelo mio, á quien igualmente me glorío de tenerlo por suegro.[160] Los pueblos de la Frigia me temen. El palacio de Cadmo, y aquella célebre ciudad cuyas murallas se levantaron al son armonioso de la lira de Anfion, reconocen á mi marido y á mí por soberanos. Á qualquiera parte que vuelvo los ojos, se dexan ver en mi casa inmensas riquezas: agrégase á esto el tener yo un rostro propio de una Diosa. Juntad á tantas prerogativas la de tener siete hijas y otros tantos hijos. Juzgad en vista de esto si yo no tengo razon para desaprobar el que se prefiera á mí la hija de no sé que gigante Ceo, la qual no pudo encontrar en todo el mundo un pequeño rincon para parir;[161] errante y fugitiva, ni el cielo, ni la tierra, ni el mar quisieron recibirla, hasta que por último la isla de Delos, tú andas, le dice, errante por la tierra, y yo por el mar, y se detuvo para recibirla; y allí fue donde dió á luz los dos hijos con que está tan altanera, siendo solo como una séptima parte de mi generacion. ¿Quién negará mi felicidad? ¿Y quién dudará que será muy durable? El número de mis hijos asegura mi dicha. Soy tan rica que aunque la fortuna me quitase mucho, me quedaria aun otro tanto; con tantos bienes nada tengo que temer; porque en fin, quando sucediera que de la multitud de mis hijos la muerte me arrebatase algunos, tendria aun mas que Latona, y los que me quedaran me proporcionarian todavía muchas ventajas sobre ella. Dexad pues esos sacrificios; arrojad de vuestras sienes esas guirnaldas de laurel; obedeced á prisa.” Todos obedecen, y dexan sin concluir los sacrificios, contentándose con adorar en secreto la divinidad de Latona, que es lo que no se les podia impedir.

Indignada la Diosa[162] de la orgullosa altanería de Niobe, habló en lo mas alto del Cinto[163] á sus hijos en estos términos: „Envanecida de ser madre vuestra, solo reconozco superioridad á Juno en el Olimpo; sin embargo, en esta ocasion se me llega á disputar mi divinidad: yo me veo vergonzosamente arrojada de los templos donde he sido venerada en todo tiempo: sí, yo soy desterrada para siempre de ellos, si vosotros ¡ó queridos hijos! no me valeis en esta ocasion. Y no se limita á esto solo mi dolor, pues la hija de Tántalo, cuya sacrílega lengua recuerda la de su padre, ha añadido á esta accion las injurias mas sensibles: ha tenido la osadía de preferir sus hijos á vosotros, publicando que se me debia mirar como á una madre estéril.” Queria añadir Latona á este discurso las súplicas y lágrimas, quando la dixo Apolo: „Basta; quejas inútiles solo pueden retardar tu venganza.” Lo mismo la dixo Diana; y encubriéndose los dos en una nube, baxaron hendiendo los ayres con ligero vuelo, y se dirigieron á Tebas.

Cerca de esta ciudad estaba situada una llanura bien hollada de caballos, en donde la multitud de ruedas y duros cascos habian reducido á polvo los terrones.[164] Habian concurrido á aquel sitio á hacer exercicio los hijos de Niobe, montados en soberbios caballos enjaezados con frenos de oro y mantillas de la mas encendida púrpura. Ismeno, el mayor de todos, corria su caballo á la redonda, quando ¡ay de mí! exclama traspasado al mismo tiempo con una flecha; y soltando el freno sus manos moribundas, cae exánime á los pies del caballo. Sipilo, que era el mas inmediato, suelta las riendas al suyo al oir el zumbido de una saeta; y así como el piloto, que ve cercana la tormenta, se apresura á recoger velas para preservarse del furor de los vientos, así pica al caballo este jóven Príncipe; pero en vano, porque la saeta le atraviesa la cabeza, y la lengüeta se descubre por la garganta. Como iba echado hácia adelante, viene á caer por el cuello y crin del caballo espantado, tiñendo la tierra con su sangre caliente. El desdichado Fedimo y Tántalo, heredero del nombre de su abuelo, despues de acabar la tarea acostumbrada, pasaron al juvenil exercicio de la resplandeciente palestra; y estando ya dispuestos para luchar, atraviesa á ambos de parte á parte una flecha, así como estaban abrazados; ambos se lamentaron á un tiempo, á un tiempo cayeron en tierra, á un tiempo se eclipsaron sus ojos, y á un mismo tiempo murieron. Alfenor, que los ve exhalar los últimos suspiros, penetrado del dolor mas vivo, se arroja sobre ellos, los abraza tiernamente, y procura reanimarlos; pero mientras él les tributaba este deber piadoso, cae á par de ellos de un flechazo con que Apolo le atraviesa el pecho. Al arrancarle el dardo harpado de la herida, sacaron una parte de sus pulmones, y el alma salió con su sangre. El jóven Damasicton recibió dos heridas, la una en la rodilla; y mientras se esforzaba á sacar el dardo fatal, recibió otro flechazo, que le atravesó la garganta. La sangre que salta con ímpetu de su herida expelió la flecha, y se esparció lejos como una menuda lluvia. Ya no quedaba de los hijos de Niobe mas que Ilionéo, el menor de todos, que en vano levantaba los brazos al cielo, invocando el socorro de los Dioses. ¡Mas ay! que él no sabia que Apolo era el único á quien debia aplacar. Compadecióse sin embargo este Dios del jóven; pero ya el dardo irrevocable estaba disparado, y murió; aunque con menos rigor que sus hermanos, porque la flecha no hizo mas que herirle levemente el corazon.[165]

El rumor de este funesto accidente, los sollozos del pueblo, y las lágrimas de los criados, anunciaron bien presto á Niobe el desastre de sus hijos. Admiróse del poder de los Dioses; y aun se irritó vivamente de que se hubiesen atrevido á tanto. Su esposo Anfion, por no sobrevivir á tal desgracia, se quita la vida atrevesándose el pecho con su espada. ¡Ah, quan otra era Niobe en esta ocasion, de aquella soberbia Niobe que conducida en un suntuoso carro iba apartando al pueblo de las aras de Latona! Entonces era su suerte envidiada de todos, y ahora compadecida aun de sus mismos enemigos. Se arroja sobre los frios cadáveres de sus hijos, y sin guardar órden les va dando á todos los últimos besos; y levantando al cielo los brazos dixo: „Complacete en mi dolor, cruel Latona: experimenta el bárbaro placer de verme agoviada de pena y despecho: sacia en fin tu rencoroso corazon, mientras que yo muero viendo mis siete hijos difuntos: salta de gozo y triunfa como que has vencido. ¿Pero en qué? Aun no debes cantar la victoria, pues en medio de mi desgracia me quedan aun mas hijos que á tí en medio de tu dicha. He perdido siete; pero aun te aventajo en el número de los que me quedan.”

Apenas dexó de hablar quando se oyó el ruido de un arco que vibra una flecha. Sorprehendióse la asamblea; y solo Niobe, á quien sus desgracias habian hecho insensible, permaneció tranquila. Sus hijas, vestidas de luto, y con el cabello tendido, lloraban ante los fúnebres lechos en que yacian sus hermanos, y sintiéndose una de ellas con el pecho herido de una flecha, cae muerta sobre el cuerpo de uno de ellos: otra, procurando consolar á su madre, perdió de repente la vida sin que se viera el dardo que la hirió, y no cerró la boca sino despues de espirar. Una cae intentando huir, otra muere sobre el cadáver de su hermana: esta busca inútilmente donde ocultarse, y aquella está temblando. Habian ya muerto seis de diversos modos, y con diferentes heridas; solo quedaba una, á quien cubriendo su madre con todo el cuerpo y vestido: „Déxame, dixo á Latona, una á lo menos; de tantas una sola te pido, y de estas la mas pequeña de todas.” Pero mientras ella hacia esta súplica, la ve espirar entre sus brazos. La desgraciada Niobe, viéndose privada de su esposo é hijos, se sienta entre los cadáveres: la pena la endurece; ya no agita el viento sus cabellos: en su rostro aparece una mortal palidez; sus ojos sin movimiento, su lengua pegada al paladar, sus venas cárdenas: no puede levantar la cabeza ni brazos: en fin no da ninguna señal de vida; en efecto no es otra cosa que una roca inanimada. No obstante llora, y es la sola señal de sensibilidad que manifiesta; y arrebatándola un fuerte torbellino, la lleva el viento á su patria, fixándola en la cumbre de un monte, donde continúa su llanto; y aun por eso dicen que el mármol hasta ahora derrama lágrimas.


(68) Júpiter transforma en ranas á los aldeanos que insultaron á Latona.

FÁBULA III.

LOS ALDEANOS CONVERTIDOS EN RANAS.

Un castigo tan horroroso aterró de tal modo á las gentes, que así hombres como mugeres se apresuraban á competencia á honrar á la fecunda Latona, dándola con nuevo zelo las muestras indubitables del culto que acostumbraban tributarle. Y como acaece que un suceso que nos sorprehende nos trae á la memoria algun otro con quien tiene conexîon, refirió un Tebano á este propósito la venganza que habian experimentado en otro tiempo de esta misma Diosa algunos habitantes de la fértil Licia: „La aventura, dixo, no es célebre por la calidad de las personas á quienes sucedió, pero es verdaderamente admirable. He visto el sitio y el estanque mismo que hizo memorable el prodigio. Porque hallándose mi padre incapaz de viajar por su avanzada edad, me envió á comprar á aquella tierra unos bueyes, dándome por guia un hombre del pais. Como íbamos recorriendo los pastos, acertamos á pasar por las orillas de un lago donde miré un altar ennegrecido de hollin y rodeado de trémulas cañas. Paróse mi conductor, y saludando al altar: „favoreceme, dixo en voz baxa,” y yo hice por mí la misma súplica y del mismo modo: le pregunté si era aquel altar consagrado á las Náyades, Faunos, ó á alguna otra divinidad del pais.

„No está, me respondió, erigido este altar á los Dioses de estos montes, sino á la Diosa que Juno arrojó en otro tiempo del orbe, á la qual apenas proporcionó asilo la isla de Delos, que andaba flotante entonces por las aguas.” Dió á luz en ella al pie de un olivo dos hijos, á pesar de las persecuciones de su rival; quien poco lastimada del estado en que se hallaba, la obligó aun á salir de esta isla, y llevar en sus brazos los dos hijos que acababa de parir. Por esta causa llegó un dia muy cansada con el largo viage á la Licia, pais bien célebre por la Quimera.[166] Rendida del cansancio y la sed, cosa muy natural en un tiempo caluroso, y mas habiendo traido mamando á los dos gemelos, descubrió en lo hondo de un valle un lago de agua clara, y se llegó á beber á él. Se hallaba en aquel sitio mucha gente del campo cortando mimbres, juncos y demas yerbas que se crian en las lagunas; y poniéndose ella de rodillas para beber mas cómodamente, la prohibe aquella turba villana: „¿Amigos, les dice, por qué me impedis que beba? ¿No es tan comun á todos el agua como la luz y el ayre que la naturaleza nos reparte? Ruegoos no obstante me permitais beber; lo que os pido es muy poco, pues no es mi objeto el bañarme sino solo apagar mi sed, que es tan grande que tengo la boca seca, árida la garganta, y apenas puedo articular palabra: el agua de vuestro estanque será para mí el nectar de los Dioses: dexadme beber, y haré cuenta que os debo la vida que con la bebida me dareis. Si no os compadeceis de la suerte de una madre desconsolada, sed á lo menos sensible á la desgracia de estas criaturas que os tienden los tiernos brazos.” Y en efecto casualmente los extendian. ¿Á quién no hubiera enternecido esta súplica tan justa y amorosa?

Pero ellos no solo se obstinaron en negarla aquel alivio, sino que la injuriaron, y gritando, amenazaron maltratarla si no se alejaba de allí. Aun llevaron á mas extremo su insolente brutalidad, pues enturbiaron con pies y manos el agua para que el cieno que removian del hondo la impidiese beber. La indignacion de la Diosa la hizo olvidar su sed; y sin pensar ya en ablandarlos, ni en decir palabras que no fuesen dignas de una Diosa, levantó al cielo las manos y dixo: „Vivid para siempre en este estanque.” Se cumplió inmediatamente el voto de la Diosa; pues se les vió sumergir en el cieno, algunas veces sacar la cabeza y nadar sobre la superficie del agua; otras salir á descansar á la ribera del estanque, y algunos momentos despues volverse á zabullir. Pero aun emplean sus torpes lenguas en proferir injurias; y habiendo perdido la vergüenza, se congratulan baxo de las aguas con decir dicterios. Enronquecióse su voz, se hinchó su garganta, se ensanchó su boca, y se unieron sus espaldas de tal manera que desapareció el cuello enteramente: el espinazo vino á quedar de un color verde; solo el vientre, que es en extremo mas grande á proporcion de las demas partes de su cuerpo, conservó una especie de blancura: en una palabra, fueron convertidos en ranas; y se les vió saltar y zabullirse en el cieno del estanque.”


(69) Apolo, despues de haber vencido á Marsias en un desafio, le hace desollar vivo.

FÁBULA IV.

APOLO Y MARSIAS.

Despues que no sé quien concluyó esta relacion, otro de la compañía se acordó de la aventura de Marsias,[167] vencido por Apolo quando le desafió á tocar la flauta. El hijo de Latona tomó la mas horrorosa venganza. En la hora pues en que le estaban desollando vivo, exclamó así el infeliz de Marsias: „¡Ay de mí! ¿por qué me despedazas de esta suerte? Ya me arrepiento de mi temeridad. ¡Ah! ¿Es posible que haya de costarme tan caro esta desgraciada flauta?” Le estaban desollando de pies á cabeza, quando llenaba el ayre de sus tristes lamentos. Ya su cuerpo no era sino una llaga; la sangre caia por todas partes; se veian todos sus nervios, venas, intestinos, y se podian contar fácilmente hasta las menores fibras de su cuerpo. Los Faunos y Sátiros de los vecinos montes, y Olimpo,[168] que ya entonces era célebre, las Ninfas y pastores de aquellos campos, todos lloraron su muerte. La tierra recibió todas las lágrimas en su seno, y formaron el rio impetuoso, que aun hoy conserva el nombre de Marsias, cuyas aguas son mas transparentes que las de los otros rios de la Frigia.

La relacion de estas antiguas historias renovó la memoria de lo que acababa de suceder. Todos lloraron la desgracia de Anfion y de sus hijos; al paso que les indignó el orgullo de Niobe. Solo Pelope, su hermano, la tributó algunas lágrimas; y en el exceso de su dolor rasgó sus vestidos, y manifestó su hombro izquierdo de marfil. No habia nacido con él, sino que era de la misma naturaleza que el derecho quando nació; pero habiéndole degollado su padre para servírsele á los Dioses en una cena, estos recogieron cuidadosamente todos los miembros para reunirlos, y como no hallaron el hombro izquierdo, pusieron en su lugar uno de marfil, y así volvió á vivir todo entero Pelope.

Todos los magnates de las provincias vecinas tomaron parte en la afliccion de Pelope, y todas las ciudades de la Grecia persuadieron á sus Reyes á visitarle en persona. Argos, Esparta, Micenas, engrandecida por Pelope, y Calidonia, que aun no se habia grangeado la indignacion de Diana; la feraz Orcomeno, Corinto, célebre por su metal precioso; la invencible Mesene, Cleone, Pilos, Trecene; en una palabra, todas las ciudades que encierra el istmo de Corinto bañado de dos mares, y las que estan situadas por la parte de afuera, le enviaron diputados.


FILOMELA CONFIADA Á TEREO.

¿Qué podria añadir á este oficio de piedad? Solo tú faltaste á este deber, Atenas, porque la guerra en que te hallabas entonces empeñada no te dexó cumplir como debias. Una flota de bárbaros que te tenia bloqueada amenazaba apoderarse de tus muros. Tereo, Rey de Tracia, que vino á socorrerla, arrojó á los enemigos, y grangeó con este triunfo mucha gloria. Pandion, Rey de Atenas, llevado del poder de este Príncipe, de sus riquezas y de la nobleza de su prosapia, que traia su orígen del Dios Marte, le dió en casamiento á su hija Progne. No asistieron á este enlace Juno[169] ni Himeneo, ni presidieron las Gracias al lecho nupcial; solo las Furias le alumbraron con sus fúnebres hachas; ellas solas cuidaron de prepararlo. Un buho se colocó sobre el aposento en que debian descansar los dos esposos, y su himeneo se executó baxo los funestos presagios de esta ave, que asistió igualmente al nacimiento de su primer hijo. Sin embargo, en toda la Tracia se celebró con regocijos públicos este casamiento: todos rindieron gracias á los Dioses; y aun establecieron que el dia de la union de Tereo y Progne, y el del nacimiento de su hijo Itis, fuesen festivos en lo sucesivo. Hasta este grado se oculta á los hombres lo que les tiene cuenta. Habia ya cinco años que Progne se hallaba unida á Tereo, quando con halago le habló en estos términos: „Si me amas, no me niegues el permiso de ir á visitar á mi hermana, ó al menos permite que venga á tu corte. Si quieres ir tú mismo á buscarla, podrás asegurar á mi padre que no estará privado de ella mucho tiempo; y cree que no podrás darme mayor satisfaccion que la de proporcionarme estrecharla entre mis brazos.” Tereo manda al instante preparar algunas naves; se embarca, y arriba felizmente al puerto de Pireo.[170] Despues de saludar á su suegro, y cumplimentarse mutuamente, le cuenta la causa de su viage, y el deseo que la Reyna su esposa tenia de ver á su hermana, prometiendo volvérsela dentro de poco tiempo; pero ya el discurso se interrumpió con un desagradable presagio. Filomela entra en la sala suntuosamente vestida; pero su hermosura excedia al esplendor de su magnífico adorno. En su modo de andar, y en el ayre de magestad que se dexaba ver en toda su persona, hubiera podido pasar fácilmente por una Náyade ó Driada,[171] si estas divinidades campestres estuvieran tan magníficamente vestidas como ella. Con tanta prontitud se abrasó Tereo con la vista de Filomela, como se suelen abrasar las secas aristas, si alguno les aplica fuego, ó con la rapidez que arde la yerba estando seca. Á la verdad era bastante hermosa esta Princesa para inspirar una pasion vehemente; pero el temperamento del Rey, y la inclinacion de la gente de Tracia al amor, acrecentaron de tal modo su violencia, que desde aquel instante no puso término á sus deseos. Pensó luego sobornar las guardas que la acompañaban, y la fidelidad de su aya. Resuelto á sacrificar todas las riquezas de su reyno para hacer sensible á Filomela, formó el designio de solicitar á ella misma con grandes dones; y quando nada de esto alcanzase, robarla y defenderla despues con la fuerza de sus armas.[172] Á todo se atreve ya un hombre tan loco de amor como él estaba, y su pecho no puede ocultar mas tiempo el fuego que le devora: ya no puede sufrir ninguna dilacion, y apresura la partida de la Princesa, pretextando el placer que recibiria Progne al verla. Hacíale eloqüente su pasion; y aun quando pareciese mas importuno que debiera, se justificaba con decir que seguia las intenciones de la Reyna. Aun algunas veces derramaba lágrimas, como si realmente las vertiese por órden de su esposa. ¡Ó soberanos Dioses! ¡Cómo se envuelven en densas tinieblas los mortales! Tereo medita un horroroso crímen, y se le mira como á un hombre que obra solo por respeto hácia su esposa, y aun se le elogia en su mismo delito.[173] ¿Y qué diremos al ver igual deseo en Filomela? Ella se arroja al cuello de su padre, y le pide hasta por su salud, y contra la suya propia,[174] la dexe ir á ver á su amada hermana. Las inocentes caricias que hace á su padre, los besos que le da, avivan la pasion de Tereo, y la alimentan. Quando la ve abrazada á Pandion quisiera ser este venturoso padre; pero aun no seria mas piadoso.

Cede en fin el Rey á las súplicas de ambos; y Filomela en medio de su júbilo le da las gracias, y mira como una felicidad para sí y su hermana lo que tan funesto habia de ser para entrambas. Se acercaba el sol á su ocaso, y sus caballos hollaban ya cuesta abaxo al Olimpo,[175] quando se sirvió un banquete espléndido de manjares y de delicados vinos, que bebieron en vasos de oro,[176] y concluido el convite se retiraron todos á gozar del delicioso sueño. El Rey de Tracia, aunque apartado de la Princesa, siente toda la violencia de su pasion. Filomela está siempre en su memoria; y no se apartan de su imaginacion ni sus ojos, ni sus manos, ni los demas atractivos. Esta le representa mil bellezas que no ha visto, y acrecienta el fuego que le devora; en fin, el desórden en que se halla no permite que sus ojos se entreguen al apacible sueño. Habia ya llegado el dia quando Pandion, abrazando á su yerno, y con los ojos cubiertos de lágrimas, le dixo: „Puesto que mis dos hijas han deseado tanto este viage, y que tú tambien parece que lo deseas, yo te confio á mi hija, y mas quando lo exîge un motivo tan justo como es el amor de las dos hermanas: en nombre de los Dioses te ruego que la cuides con paternal cariño; por nuestra alianza y amistad que me restituyas quanto antes este dulce alivio de mi vejez. ¡Ah! qualquiera tardanza será larga para mí. Y tú, hija mia, luego que hayas estado algunos dias con tu hermana, no dexes de volver, si es que conservas algun amor á un padre que tiernamente te ama; bástame el verme privado de tu hermana.” Durante este discurso Pandion abrazaba á su hija, y bañaba su rostro con sus lágrimas. Y despues que pidió la mano á Filomela y á Tereo en testimonio de la fe que debian darle, les dexó partir, rogándoles saludaran de su parte á Progne y á su nieto. En fin, por un oculto presentimiento de quan funesto habia de ser aquel viage, no pudo pronunciar el último á Dios sino con muchos suspiros y sollozos.


FÁBULA V.

TEREO VIOLA Á FILOMELA.

Luego que Filomela entró en la pintada nave,[177] y esta en alta mar: „Ya he vencido, clama Tereo; conmigo traygo el objeto de mi ternura.” Triunfa el bárbaro; y no cabiéndole ya el gozo en su pecho, no aparta los ojos de su querida, semejante al ave de Júpiter[178] que devora con sus miradas á la tímida liebre que ha llevado á su nido entre las garras. Quando llegaron á las costas de Tracia, y hubieron desembarcado, Tereo conduxo á la Princesa á un viejo castillo situado en lo interior de unos bosques. Allí fue donde la desdichada Filomela, pálida y trémula, preguntando por su hermana, desechos sus ojos en llanto, y temiendo todas las cosas en un sitio tan silvestre, fue encerrada por el tirano, quien la descubrió entonces su exêcrable intento, y triunfó de ella con violencia, como de una muger sola y sin auxîlio.

(70) Tereo encierra en un antiguo castillo á Filomela su cuñada despues de haberla violado y cortado la lengua.

En vano implora el favor de su padre y hermana; en vano llama á los supremos Dioses. Despues de tan sensible afrenta, queda pasmada, trémula é inmóvil, así como la tímida oveja, que herida por un viejo lobo, aunque se vea desasida de su boca, le parece que aun no está segura; ó como la débil paloma, que viendo sus plumas salpicadas de su sangre, teme aun las crueles uñas que la habian preso. Vuelta ya en sí, se entrega á los transportes del mas cruel despecho: se arranca los cabellos, se hiere el pecho, y prorumpiendo en un torrente de lágrimas: „¿Qué has hecho, bárbaro? exclama, levantando al cielo las manos. ¿Qué exêcrable crímen has cometido, cruel? ¡Qué! ¿no pudieron ablandarte ni las lágrimas de mi padre, ni sus ruegos, ni el interes de mi hermana, ni los respetables derechos del matrimonio, ni la inocencia de una doncella que te fue confiada? Todo, todo lo has atropellado. Yo me he hecho adúltera contra mi desgraciada hermana, y tú marido de entrambas. No merecia yo tan cruel tratamiento. ¿Por qué no llevas al cabo tus maldades? ¿Por qué ¡ó pérfido! no me quitas esta vida, para que no falte ningun delito? ¡Oxalá lo hubieras hecho antes de cometer tan detestable crímen! Así á lo menos tuviera el consuelo de baxar inocente á la mansion de las sombras.

„Mas si los Dioses han visto una accion tan perversa; si supone algo su poderío; si no feneció todo conmigo, yo espero vengarme de tu atrevimiento. Yo misma publicaré tu delito aun á costa de mi pudor. Si llego á verme libre, toda la tierra lo oirá de mi boca; y si quedo encerrada en medio de este bosque, haré resonar los árboles y rocas con mis gritos y quejas. Á lo menos el cielo y los Dioses, si hay alguno que lo habite, me oirán y vengarán.” Estas voces encendieron la cólera del tirano; el cobarde temió los efectos de las amenazas de Filomela, y estimulado de una y otra causa, asiendo por los cabellos á la desdichada Princesa, la ató los brazos atras, y desenvainó la espada de que iba ceñido.

Á su vista concibió Filomela la esperanza de su muerte, y le presentó su hermosísima garganta: mas quando invocaba el socorro de su padre, y se esforzaba á gritar, el bárbaro la sacó la lengua con unas tenazas, y se la cortó á raiz con el afilado acero. Al caer su lengua en el suelo, parecia que aun murmuraba y se quejaba; y como salta la cola de una culebra, que ha sido separada del resto del cuerpo, así palpitaba y hacia varios movimientos, qual si buscara los vestigios de su señora. Se dice (cosa que parece increible) que despues de una accion tan bárbara, sació aun este monstruo muchas veces su pasion en el estropeado cuerpo.

Despues de tantos delitos, tuvo la osadía de presentarse á su esposa, quien luego que le vió pregunta por su hermana; pero el pérfido, exhalando fingidos suspiros, la dice que habia muerto, y las lágrimas que con arte derramaba autorizaron su impostura. Progne, rasgando entonces los vestidos magníficos con que estaba adornada, y desnudándose de ellos, se vistió de luto, erigió un cenotafio,[179] y tributó á su hermana, aun no difunta, todos los sufragios debidos á los manes. La lloró; pero ¡ah! sus lágrimas debian correr por una causa mas digna de llanto que la misma muerte.


FILOMELA NOTICIA Á SU HERMANA EL DELITO DE TEREO.

Habíase ya pasado un año sin que Filomela hallara medio de noticiar á su hermana su desgracia. La era imposible burlar la vigilancia de sus guardias; los muros de su prision eran demasiado eminentes para poder esperar salir de ella: no tenia lengua con que explicarse; pero el dolor es ingenioso, y proporciona mil arbitrios al desgraciado. Filomela trazó en una tela clara la historia de su desgracia, y por la mezcla de los hilos encarnados con los blancos, dió á conocer á Progne el atentado de Tereo, y el estado á que la habia reducido. Luego que acabó la obra se la entregó á uno de sus guardias, rogándole por señas que se la entregara á la Reyna. Este, sin penetrar el designio de Filomela, la llevó á Progne, consorte del cruel tirano: desenvuélvela esta, y lee en ella la deplorable historia de su hermana. Este triste descubrimiento la reduxo (cosa extraña en una muger) á un profundo silencio. El sentimiento la impidió la articulacion; é intentando prorumpir en exêcraciones contra su marido, la faltaban palabras con que hacerlo. En lugar de entregarse á un llanto desmesurado, solo piensa en su venganza.


FÁBULA VI.

FILOMELA SALE DE LA PRISION.

Celebraban por entonces las mugeres de Tracia en honor de Baco las fiestas que se renovaban cada tres años.[180] Habiendo llegado la noche consagrada á estos misterios, y quando el monte Rodope resonaba con el estrépito de los tambores é instrumentos de metal, salió la Reyna de su palacio con los adornos mismos de las demas Bacantes, coronada de pámpanos: llevaba sobre el hombro izquierdo una piel de pantera, y el ligero tirso en la mano. Rodeada de una multitud de compañeras, corria por medio de las selvas, causando espanto, y agitada de todo el furor que inspira la ira; en una palabra, imitaba fielmente, Baco, á tus sequaces. En fin, habiendo llegado al desviado castillo en que Filomela estaba encerrada, llena el ayre con sus gritos; y despues de haber hecho resonar por todas partes el misterioso nombre de Evoe,[181] hace pedazos las puertas, saca á su hermana de aquel funesto lugar; la viste de Bacante, y cubriéndola el rostro con hojas de yedra, la lleva atónita al palacio de su marido.

(71) Progne saca á Filomela de su prision y la conduce en pompa á la Corte de Tereo.

Al entrar Filomela en un sitio en que se hallaba su mas cruel enemigo, empezó á horrorizarse, cubriéndose su rostro de la mas triste palidez. Su hermana la conduxo á un aposento; la despoja del vestido de Bacante; la quita la corona[182] que le cubria el rostro, y la abraza con todas las muestras de la mas tierna amistad. Triste y trémula la desdichada hija de Pandion no se atreve á mirar á su hermana, considerándose adúltera de ella; y sin atreverse á levantar los ojos quiere jurar y poner á los Dioses por testigos del caso y violencia que el pérfido cuñado le habia hecho, sirviéndola de intérpretes sus manos. No cabe ya la ira en el corazon de Progne, y conteniendo las lágrimas de su hermana: „No es tiempo, la dice, de lágrimas sino de venganza: el hierro, y si hay aun algun instrumento mas terrible, es lo que debemos emplear. Sí, querida hermana, á toda maldad estoy dispuesta. Ó el fuego que pondré al palacio abrasará al pérfido Tereo, ó le arrancaré la lengua, los ojos, y en fin quanto sirvió á su crímen, ó le abriré puerta á su alma perjura por mil heridas. Ignoro aun qual de estos dos partidos elegirá mi furor; pero estoy á todo dispuesta.”


(72) Progne hace servir á Tereo en una comida la cabeza de su hijo Itis á quien habia quitado la vida.

FÁBULA VII.

ITIS SERVIDO Á SU PADRE TEREO EN UN BANQUETE.

Hallándose de este modo dudosa Progne, ve llegar á su hijo Itis, y su vista la hace decidir de pronto.[183] „¡Desgraciado, le dice, mirándole con sañudos ojos, quan parecido eres á tu padre!” Y sin decir mas palabra, medita el desastrado y trágico castigo que ha de dar á su hijo, estimulándola la rabia y desesperacion á executarlo quanto antes. No obstante, luego que el tierno Príncipe llega, saluda á su madre, se abalanza á su cuello, la besa y hace mil caricias: se enternece Progne, calma su cólera, y no puede menos de verter algunas lágrimas. Pero advirtiendo que se enternecia, aparta los ojos de su hijo, y se vuelve á contemplar en su hermana; y mirando despues á ambos alternativamente: „¿Por qué, decia, este niño me ha de mover con halagos, y mi hermana ha de callar por faltarle la lengua? ¿Por qué aquella no llama hermana á la que este llama madre? Mas considera, hija de Pandion, el marido que tienes, y no podrás amarle sin hacerte delinqüente. En fin, sin detenerse arrebata á Itis qual una tigre que conduce por los sombrios bosques á un cervatillo para devorarle, y le lleva al sitio mas retirado del palacio. Allí esta madre cruel, insensible á las caricias de su hijo, que, como si previese el riesgo, la tendia los brazos, y clamaba muchas veces ¡ó madre! ¡ó querida madre! le clavó un puñal en su pecho, sin apartar siquiera un momento los ojos de tan horroroso espectáculo. Aunque esta sola herida bastaba á quitar la vida al jóven príncipe, no obstante, Filomela le degüella, y despedaza los miembros aun palpitantes, los que recogieron estas dos furias, é hicieron cocer una parte de ellos, y asar la otra, quedando lo interior de palacio bañado de sangre.

Progne mandó avisar despues á Tereo que el banquete estaba dispuesto; y suponiendo que era costumbre de su pais, que durante las fiestas de Baco el marido comiese solo con su muger, mandó retirar á los amigos y criados. Luego que Tereo se sentó en el excelso solio de sus mayores, tomó del detestable manjar que le habian preparado, alimentándose así de su propia sangre y substancia. ¡Tan ignorante está del caso! Un momento despues mandó que le llevaran allí á su hijo, y gozosa la cruel Progne de tener la ocasion de anunciarle ella misma el crímen que acababa de cometer: „Dentro tienes lo que buscas, le dixo con una alegría que ya no podia disimular.” Tereo vuelve á un lado y á otro la cabeza por ver dónde estaba su caro hijo, y al tiempo de llamarle, entra Filomela conforme estaba, esparcidos los cabellos y toda ensangrentada, y dió á Tereo en el rostro con la cabeza de Itis. Nunca deseó tanto poder hablar como en esta ocasion por expresar al tirano toda la satisfaccion que tenia de haberse así vengado. Á la vista de tan horroroso espectáculo, Tereo da un espantoso grito, derriba la mesa, é invoca en su socorro á todas las Furias del Averno. Quisiera poder abrirse el vientre para arrojar el cruel manjar que acababa de comer; vierte un torrente de lágrimas, y en el exceso de su dolor ya repite muchas veces que habia sido el triste sepulcro de su hijo; ya despues con la espada en mano busca á Progne y Filomela, pero ya se habian retirado, y huian con tanta ligereza que qualquiera creeria que sus cuerpos tenian alas. En efecto las tenian. Filomela, convertida en ruiseñor, voló á los bosques, y Progne, en golondrina, se fue al techo del palacio. Sus plumas teñidas de un color que se asemeja á la sangre, conservan aun las señales de su crueldad.[184] Tereo, en el exceso del mas vivo dolor, y deseando con ansia poder vengarse, fue tambien convertido en ave. Su cabeza apareció con una cresta que tenia la forma de un casco, y su boca se mudó en un pico semejante á un dardo. Se llama Abubilla,[185] y parece que está siempre armada. La nueva de esta deplorable tragedia, habiendo llegado poco tiempo despues á Atenas, causó tanto sentimiento á Pandion, que murió de la pena antes de sus dias señalados y de los últimos tiempos de su larga vejez. Ericteo su hijo heredó el Reyno; ilustre por sus virtudes, no es fácil decidir si el amor de la justicia excedia á su valor, ó el valor al amor de la justicia. Tenia este Príncipe quatro hijos y otras tantas hijas; pero dos de ellas eran de igual hermosura.


(73) No habiendo podido Boreas conseguir á Oritia de su padre, la roba y lleva á la Tracia.

FÁBULA VIII.

ORITIA ARREBATADA POR BOREAS.

Céfalo, hijo de Eolo, casó con la una llamada Procris; y Oritia, su hermana, fue largo tiempo el objeto de ternura de Boreas.[186] La Tracia, donde reynaba, y la memoria de Tereo eran impedimento para su enlace; mas este Dios[187] persiste en sus ruegos, queriendo mas usar de rendimientos que de la fuerza. Pero viendo en fin que nada adelantaba con las persuasiones, se dexó arrebatar de su furia, que es natural y muy comun á tal viento, y dixo: „Con razon se me desprecia. ¿Por qué pues he abandonado mis armas, la crueldad y violencia, mi ira y ánimo amenazador, y he echado mano de ruegos é indignos suspiros? ¿Son pues estas las armas que deben asegurarme la victoria? No, nada me está mejor que el furor y la fuerza, con la qual arrollo las nubes: con violencia disipo las nieblas, agito los mares, derribo los robustos robles, quajo la nieve, y congelo el granizo.[188] Quando yo encuentro en el ayre, que es mi verdadero campo de batalla, los demas vientos, mis hermanos, lucho con ellos con tanto ímpetu, que todo el cielo se estremece, y chocando las nubes unas con otras, despiden el horroroso trueno, y lanzan los fogosos rayos que atemorizan á todo el orbe. Quando puedo introducirme en las concavidades de la tierra, hago estremecer á los infiernos, y lleno de temblor á todo el universo. De esta suerte debí pedir á Oritia en casamiento; y Ericteo seria mi suegro por fuerza, ya que no quiere rendirse á ruegos.”

Despues que Boreas dixo estas ó semejantes palabras, sacudió sus alas,[189] con cuyo movimiento se conmovió toda la tierra, y se encrespó el dilatado mar: habiéndose cubierto despues de una nube obscura, y barrido la tierra, levanta por todas partes densas polvaredas, y arrebata á Oritia entre sus brazos. La violencia del movimiento con que la llevaba acrecentó su amor; y voló sin descansar hasta Tracia, su Reyno. Oritia, hecha Reyna ya de aquellos helados climas, parió dos gemelos, que en todo se hubieran parecido á la madre á no tener alas como el padre. No obstante, dicen que no nacieron con ellas, sino que les salieron en su adolescencia. Algun tiempo despues Cetes y Calais (así se llamaban estos dos Príncipes) siguieron la carrera de las armas, y embarcándose en la nave de los Argonautas, que fue la primera que se atrevió á surcar los mares, acompañaron á Jason á la conquista del famoso vellon de oro.



Story DNA

Moral

Pride and defiance against the gods lead to severe and often grotesque punishment.

Plot Summary

Minerva, angered by Arachne's boastful weaving skills, challenges her to a contest. Arachne's tapestry, depicting the gods' flaws, enrages Minerva, who transforms her into a spider. This tale is followed by other examples of divine retribution, including Niobe's transformation into stone for her pride, and the Lycian rustics turned into frogs. The narrative then shifts to the tragic tale of King Tereus, who rapes and mutilates his sister-in-law Philomela. Philomela reveals the crime to her sister Procne through a tapestry, leading Procne to exact a horrific revenge by killing their son Itys and serving him to Tereus. All three are transformed into birds. Finally, the story concludes with Boreas, the North Wind, abducting Orithyia, daughter of King Erectheus, by force.

Themes

hubrisdivine justicerevengepower and violence

Emotional Arc

pride to humiliation | suffering to vengeance | innocence to horror

Writing Style

Voice: third person omniscient
Pacing: moderate
Descriptive: lush
Techniques: vivid descriptions of transformations, interweaving of multiple myths, rhetorical questions

Narrative Elements

Conflict: person vs supernatural
Ending: moral justice
Magic: divine intervention, transformations (human to animal, human to stone, human to bird), talking animals (implied through transformations), gods with human-like emotions and powers
the loom/tapestry (art, storytelling, defiance)the spider (eternal punishment, weaving)the stone (eternal grief, immobility)birds (freedom, eternal sorrow, specific roles)

Cultural Context

Origin: Roman
Era: timeless fairy tale

Ovid's 'Metamorphoses' is a foundational work of Roman literature, compiling and reinterpreting Greek and Roman myths, often focusing on transformations as a central theme. It reflects Roman societal values regarding piety, hubris, and the power of the gods.

Plot Beats (22)

  1. Minerva, hearing the Muses' song, decides to punish mortals who challenge divine authority.
  2. She learns of Arachne, a Lydian maiden renowned for her weaving, who boasts she is superior to Minerva.
  3. Minerva disguises herself as an old woman and advises Arachne to show respect to the goddess, but Arachne rudely rejects her counsel and challenges Minerva directly.
  4. Minerva reveals her divine form, and the weaving contest begins.
  5. Minerva weaves a tapestry depicting the gods' majesty and their triumph over mortals who defied them, including her own victory over Neptune for Athens.
  6. Arachne weaves a tapestry depicting the gods' deceptions and abuses, particularly their illicit affairs, with flawless skill.
  7. Minerva, enraged by Arachne's impious subject matter and perfect execution, tears her tapestry and strikes her.
  8. Arachne, humiliated and despairing, hangs herself.
  9. Minerva, feeling a touch of pity, transforms Arachne into a spider, allowing her to continue weaving, but in a new, diminished form.
  10. The narrative shifts to Niobe, who boasts of her numerous children, leading Latona's children, Apollo and Diana, to kill all of Niobe's offspring.
  11. Niobe is transformed into a weeping stone.
  12. The story mentions other divine punishments: the Lycian rustics turned into frogs for disrespecting Latona, and Marsyas flayed alive by Apollo for challenging him in music.
  13. The focus moves to Athens, where King Pandion's daughter Procne is married to Tereus, King of Thrace.
  14. Tereus rapes Procne's sister, Philomela, and cuts out her tongue to silence her, imprisoning her.
  15. Philomela weaves her story into a tapestry and sends it to Procne.
  16. Procne, understanding the message, rescues Philomela and, in a horrific act of revenge, kills her own son Itys, serving him to Tereus as a meal.
  17. After Tereus consumes his son, Philomela reveals the truth by throwing Itys's head onto the table.
  18. Tereus, in a rage, pursues the sisters, but all three are transformed into birds: Tereus into a hoopoe, Philomela into a nightingale, and Procne into a swallow.
  19. Pandion dies of grief, and his son Erectheus inherits the throne.
  20. Boreas, the North Wind, desires Erectheus's daughter Orithyia, but his initial gentle pleas are rejected.
  21. Boreas, recalling his true nature, abducts Orithyia by force and carries her to Thrace.
  22. Orithyia bears Boreas two winged sons, Calais and Zetes, who later become Argonauts.

Characters

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Minerva

goddess ageless female

A powerful and wise goddess, often depicted with a stern, intelligent demeanor. When disguised as an old woman, she appears frail and relies on a staff.

Attire: As a goddess, she wears a chiton or peplos, often with an aegis (a goat-skin shield) adorned with the head of Medusa. Her attire is regal and martial, in deep blues, purples, and gold. When disguised, she wears simple, drab, dark-colored woolen robes typical of an elderly peasant woman, covering her head with a hood or veil.

Wants: To uphold her divine authority and punish hubris, especially when her skills are challenged or her divinity insulted.

Flaw: Pride; she cannot tolerate being challenged or disrespected, leading to severe punishment for those who offend her.

She begins by attempting to offer merciful advice but, upon being insulted, reveals her divine form and exacts a severe, transformative punishment.

Her transformation from a frail old woman into a radiant goddess, revealing her divine attributes.

Wise, just, vengeful, proud, skilled, compassionate (initially, before being provoked).

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Aracne

human young adult female

A young woman of Lydian origin, known for her delicate and skilled hands. She is likely of average height and slender build, suited for intricate work.

Attire: Simple, practical Lydian clothing suitable for a weaver. This would likely consist of a chiton or peplos made of linen or wool, perhaps in natural dyes, allowing for ease of movement. Her clothing is 'recogido hasta el pecho' (gathered up to the chest) for work, suggesting a tunic-like garment.

Wants: To prove her superior skill in weaving and gain renown, refusing to acknowledge any divine influence or superior.

Flaw: Hubris (excessive pride) and disrespect for the gods, leading to her downfall.

Starts as a celebrated weaver, challenges a goddess, and is transformed into a spider as punishment for her hubris.

Her hands, moving with incredible speed and precision while weaving.

Proud, boastful, skilled, defiant, quick-tempered, ambitious.

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Tereo

human (transformed into a bird) adult male

A king of Thrace, likely robust and imposing, reflecting his violent nature. After transformation, he has a crest like a helmet and a dart-like beak.

Attire: As a king of Thrace, he would wear regal attire, possibly a chlamys (cloak) over a tunic, with gold or bronze adornments, reflecting a warrior culture. His clothes would be rich but perhaps less refined than Athenian attire. After transformation, his body is covered in feathers.

Wants: To satisfy his desires, maintain power, and later, to seek revenge for the murder of his son.

Flaw: Uncontrolled lust and rage, leading to horrific acts and his ultimate transformation.

Starts as a tyrannical king, commits rape and mutilation, unknowingly eats his own son, and is transformed into a hoopoe (abubilla) in his rage.

His head transformed into a crested, dart-beaked bird's head, still retaining a hint of his former rage.

Violent, lustful, cruel, tyrannical, ignorant (of his son's fate), vengeful.

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Filomela

human (transformed into a bird) young adult female

A beautiful Athenian princess, sister to Progne. After transformation, she becomes a nightingale.

Attire: As an Athenian princess, she would wear a finely woven chiton or peplos, likely in light colors, perhaps with delicate embroidery. After her ordeal, her clothes would be torn and blood-stained. As a nightingale, she is covered in brown feathers.

Wants: To escape her tormentor, reveal the truth of her rape, and exact revenge.

Flaw: Vulnerability to Tereo's power and lust, her inability to speak after mutilation.

Starts as an innocent princess, is brutally raped and mutilated, reveals her story through weaving, participates in a horrific revenge, and is transformed into a nightingale.

Her blood-stained, scattered hair and the severed head of Itis in her hands, just before her transformation.

Innocent, victimized, resourceful (in communicating her plight), vengeful (participating in Itis's murder).

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Progne

human (transformed into a bird) adult female

An Athenian princess, queen of Thrace, sister to Filomela. After transformation, she becomes a swallow, with blood-colored feathers.

Attire: As Queen of Thrace, she would wear rich Thracian royal attire, perhaps a chiton and a peplos of fine linen or silk, in deep colors, possibly with gold embroidery. After her transformation, her feathers are described as blood-colored.

Wants: To avenge her sister's rape and mutilation, leading to extreme measures.

Flaw: Her overwhelming rage and desire for vengeance, which leads her to commit infanticide.

Starts as a queen, discovers her sister's tragedy, orchestrates a brutal revenge by killing and serving her own son to her husband, and is transformed into a swallow.

Her feathers, stained with a blood-like color, reflecting her cruel act.

Loving (towards her sister), vengeful, cruel (in her revenge), determined, resourceful.

👤

Itis

human child male

A young prince, son of Tereo and Progne. He is a small child.

Attire: Simple, comfortable clothing suitable for a young prince, likely a small tunic of fine linen.

Wants: To seek comfort and affection from his mother.

Flaw: His complete vulnerability as a child.

An innocent child, he is brutally murdered by his mother and aunt as an act of revenge against his father.

His small, innocent arms reaching out to his mother just before his death.

Innocent, affectionate (towards his mother), fearful.

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Boreas

god (personification of the North Wind) ageless male

A powerful and fierce god, personifying the North Wind. He is often depicted with wings and a strong, muscular build, reflecting his immense power.

Attire: Minimal, often depicted as semi-nude or wearing a short tunic, emphasizing his powerful physique. His 'clothing' is often the swirling wind and clouds around him.

Wants: To win Oritia as his wife, initially through persuasion, then through overwhelming force.

Flaw: His impatience and tendency to resort to brute force when persuasion fails.

Starts by attempting to woo Oritia politely, but when rejected, he embraces his true nature as a force of nature and abducts her.

His powerful, winged form, surrounded by swirling winds and snow, carrying Oritia away.

Forceful, persistent, passionate, prone to fury, determined.

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Oritia

human young adult female

A beautiful Athenian princess, daughter of Erecteo. She is delicate and graceful.

Attire: As an Athenian princess, she would wear a finely woven chiton or peplos, likely in light, elegant colors, perhaps with delicate embroidery, reflecting her noble status.

Wants: To live her life as a princess, resisting unwanted advances, then adapting to her new role.

Flaw: Her physical vulnerability to Boreas's immense power.

Starts as a beautiful princess, is abducted by Boreas, and becomes the Queen of Thrace, bearing winged children.

Being carried aloft by the powerful, winged Boreas, her elegant clothing billowing in the wind.

Beautiful, desired, initially resistant to Boreas's advances, later becomes queen.

Locations

Aracne's Workshop in Hypepa, Lydia

indoor Implied pleasant, as nymphs from vineyards and rivers visit

A small, humble workshop within the town of Hypepa, where Aracne, though of low birth, creates exquisite tapestries. The space is filled with the tools and materials of weaving: wools of various colors, looms, shuttles, and combs. Nymphs often visit, drawn by the beauty of her craft.

Mood: Initially industrious and proud, later tense and confrontational

Aracne boasts of her weaving skill, challenges Minerva, and the weaving contest begins, leading to her transformation into a spider.

loom with intricate tapestry spools of Tyrian purple thread and other colored wools combs and shuttles Aracne's nimble fingers at work Minerva disguised as an old woman with a staff

The Royal Palace of Tereus in Thrace

indoor night Implied cold, given Thrace's climate, but the events are indoors

A grand, imposing palace in Thrace, likely built with sturdy local materials like stone and timber, reflecting the rugged nature of the region. It contains a secluded, private area where the horrific act of infanticide and cannibalism takes place, and a grand dining hall with a 'high throne' where Tereus unknowingly consumes his son.

Mood: Initially deceptive and celebratory (Bacchus feast), quickly turns to horror, despair, and vengeful fury

Progne and Philomela murder Itys, serve him to Tereus, and reveal their gruesome revenge, leading to their transformations into birds.

secluded chamber with a sacrificial dagger dining hall with a high throne table laden with a 'detestable meal' Tereus's sword Progne and Philomela, bloodied and enraged

The Skies over Athens and Thrace

transitional day Stormy, with strong winds, dark clouds, and agitated seas

The vast, open sky, serving as the domain of Boreas, the North Wind. It is a place of immense power and turbulent weather, where clouds gather, winds rage, and the sea below is whipped into a frenzy. It is the path Boreas takes to abduct Orithyia from Athens and carry her to his kingdom in Thrace.

Mood: Powerful, forceful, overwhelming, and dramatic

Boreas, frustrated by polite refusal, uses his elemental power to abduct Orithyia, carrying her through the sky to Thrace.

Boreas with powerful wings Orithyia being carried through the air turbulent, dark storm clouds wind-whipped sea below distant view of Athenian landscape fading into the horizon