LIBRO NONO
by Félix María Samaniego

Little Stories, Big Lessons
Clever Cat lived near a town. He went to a quiet river. Many little birds sang there. Clever Cat hid behind some bushes. He listened to their happy songs. He showed his head. "Bravo, bravo!" he said. The birds stopped singing. They were scared. Clever Cat smiled a big smile. "Do not be afraid," he said. "I am a good music teacher. I can teach you to sing better. It is free for you. Come close to me. We can make good music." Some birds felt interested.
Clever Cat talked very sweetly. He said many sweet words. He told them about music. Some birds believed him. They flew to him slowly. They sat all around him. Clever Cat saw a plump bird. He moved his paw very fast. He wanted to catch the bird. But the bird was quick. It flew away. All the other birds saw this. They knew Clever Cat's trick. They flew away very fast. Clever Cat was left alone. He was sad. His trick did not work. The birds learned a lesson.
The sun shone brightly. Bato played his flute. Many shepherds and girls danced in a big circle. They laughed and twirled. A kind girl named Lily helped all. All saw her gentle heart. They made a pretty flower crown for Lily. She was the most modest girl. She wore the garland with a happy blush.
Pinto the dog saw Sultan the dog. Sultan had a big, juicy lamb treat. Sultan took it without asking. Pinto barked, "Do not take things!" Sultan looked at Pinto. "But Pinto," Sultan said, "you want it too!" Pinto looked down. Sultan was right. Pinto wanted the treat just as much.
Some monkeys went on a trip. One monkey came back with new, shiny shoes. "Look!" he said. "These are very cool!" All the monkeys wanted shoes. They put them on. But the shoes were not good for playing. They could not run fast. They could not climb trees well. The monkeys learned that comfort and being safe were better than looking cool. They took off their silly shoes.
A big Mastiff dog met a hungry wolf. The wolf wanted to eat the goats. The Mastiff said, "Friend Wolf, please do not eat the goats. Be kind. Eat some nice green plants instead." The wolf nodded. "Yes, you are right," he said. But then, the wolf went and took some goats still. The Mastiff felt sad. The wolf did not listen to his kind words. It was hard to change big habits.
Anarda had a pretty mirror. The mirror always showed her a happy face. One day, Anarda felt a little sad. She looked in the mirror. The mirror showed her a little frown. Anarda saw her sad face. She thought, "The mirror shows what is real. My feelings are real." She learned that true beauty comes from inside, not just a smile.
A curious bear smelled something sweet. It was honey! The honey was in a beehive high in a tree. The bear did not ask for the honey. He did not wait. He tried to get the honey very fast. Zzzzz! A bee stung his nose! Ouch! The bear cried. He learned to be careful. He learned to ask for things, or wait for help.
A young philosopher liked to think. He liked healthy food. His friends offered him many sweet candies. "Just one!" they said. The philosopher ate one. Then another. Soon, he ate too many! His tummy hurt. He felt tired. He learned to be careful about what friends persuade him to do. He learned to eat healthy and not too much.
All the animals met in the forest. They wanted to talk about how to be good friends. They wanted to share and live happily. The big Elephant spoke first. "We must all eat only leaves!" he trumpeted. The strong Bull spoke next. "We must all be strong like me!" he roared. They had big ideas. But their ideas were only for them.
Then, the little Donkey wanted to speak. He had a good idea about how all could be friends. He said, "Maybe we can listen to all, even the smallest ones." But the other animals did not listen. "Hee-haw!" they laughed. They thought the Donkey was too quiet. They thought his idea was not important. They missed a very good idea. They learned it is important to listen to all, big or small.
Original Story
LIBRO NONO
FÁBULA PRIMERA
El Gato y las Aves.
Charlatanes se ven por todos lados En plazas y en estrados, Que ofrecen sus servicios (¡cosa rara!) Á todo el mundo por su linda cara[\[421\]](#Footnote_421_421). Éste, químico y médico excelente, Cura á todo doliente, Pero *gratis*: no se hable de dinero. El otro petimetre[\[422\]](#Footnote_422_422) caballero Canta, toca, dibuja, borda, danza, Y ofrece la enseñanza *Gratis* por afición á cierta gente. Veremos en la fábula siguiente Si puede haber en esto algún engaño: La prudente cautela no hace daño. Dejando los desvanes y rincones El señor *Mirrimiz*, Gato de maña, Se salió de la villa á la campaña. En paraje sombrío Á la orilla de un río De sauces coronado, En unas matas se quedó agachado. El Gatazo[\[423\]](#Footnote_423_423) callaba como un muerto Escuchando el concierto De dos mil avecillas, Que en las ramas cantaban maravillas. Pero callaba en vano, Mientras no se acercaban á su mano Los músicos volantes, pues quería *Mirrimiz* arreglar la sinfonía. Cansado de esperar, prorrumpe al cabo, Sacando la cabeza: *¡Bravo, bravo!* La turba calla: cada cual procura Alejarse ó meterse en la espesura; Mas él les[\[424\]](#Footnote_424_424) persuadió con buenos modos, Y al fin logró que le escuchasen todos. —No soy Gato montés ó campesino; Soy honrado vecino De la cercana villa; Fuí Gato de un maestro de capilla; La música aprendí y aun, si me empeño, Veréis como os la enseño; Pero *gratis* y en menos de una hora. ¡Qué cosa tan sonora Será el oír un coro de cantores, Verbigracia, calandrias, ruiseñores! Con estas y otras cosas diferentes, Algunas de las aves inocentes Con manso vuelo á *Mirrimiz* llegaron: Todos en torno de él se colocaron; Entonces con más gracia Y más diestro que el Músico de Tracia[\[425\]](#Footnote_425_425), Echando su compás hacia el más gordo, Consigue *gratis* merendarse un tordo.
FÁBULA II
La Danza pastoril.
Á la sombra que ofrece Un gran peñón tajado, Por cuyo pie corría Un arroyuelo manso, Se formaba en estío Un delicioso prado. Los árboles silvestres Aquí y allí plantados, El suelo siempre verde De mil flores sembrado, Más agradable hacían El lugar solitario. Contento en él pasaba La siesta, recostado Debajo de una encina, Con el albogue, Bato[\[426\]](#Footnote_426_426). Al son de sus tonadas Los pastores cercanos, Sin olvidar algunos La guarda del ganado, Descendían ligeros[\[427\]](#Footnote_427_427) Desde la sierra al llano. Las honestas zagalas, Según iban llegando, Bailaban lindamente, Asidas de las manos, En torno de la encina Donde tocaba Bato. De las espesas ramas Se veía colgando Una guirnalda bella De rosas y amaranto. La fiesta presidía Un mayoral anciano: Y ya que el regocijo Bastó para descanso, Antes que se volviesen Alegres al rebaño, El viejo presidente Con su corvo, cayado Alcanzó la guirnalda, Que pendía del árbol, Y coronó con ella Los cabellos dorados De la gentil zagala, Que con sencillo agrado Supo ganar á todas En modestia y recato. *Si la virtud premiaran* *Algunos cortesanos,* *Yo sé que no huiría* *Desde la corte al campo.*
FÁBULA III
Los dos Perros.
*Procure ser en todo lo posible* *El que ha de reprender irreprensible.* *Sultán*, perro goloso y atrevido, En su casa robó, por un descuido, Una pierna excelente de carnero. *Pinto*, gran tragador, su compañero, Le encuentra con la presa encarnizado, Ojo al través, colmillo acicalado, Fruncidas las narices y gruñendo. —¿Qué cosa estás naciendo, Desgraciado *Sultán*? *Pinto* le dice. ¿No sabes, infelice[\[428\]](#Footnote_428_428), Que un perro infiel, ingrato, No merece ser perro, sino gato? ¡Al amo, que nos fía La custodia de casa noche y día, Nos halaga, nos cuida y alimenta, Le das tan buena cuenta[\[429\]](#Footnote_429_429), Que le robas goloso La pierna del carnero más jugoso! Como amigo te ruego No la maltrates más: déjala luego. —Hablas, dijo *Sultán*, perfectamente. Una duda me queda solamente Para seguir al punto tu consejo: Di, ¿te la comerás si yo la dejo?
FÁBULA IV
La Moda.
Después de haber corrido Cierto danzante Mono Por cantones y plazas De ciudad en ciudad el mundo todo, Logró (dice la historia, Aunque no cuenta el cómo) Volverse libremente Á los campos del África orgulloso. Los Monos al viajero Reciben con más gozo Que á Pedro, el czar, los rusos, Que los griegos á Ulises generoso. De leyes, de costumbres Ni él habló, ni algún otro[\[430\]](#Footnote_430_430) Le preguntó palabra; Pero de trajes y de modas todos. En cierta jerigonza, Con extranjero tono, Les hizo un *gran detalle*[\[431\]](#Footnote_431_431)
De lo más *remarcable*[\[432\]](#Footnote_432_432) á los curiosos. «Empecemos, decían, Aunque sea por poco.» Hiciéronse zapatos Con cáscaras de nueces por lo pronto. Toda la raza mona Andaba con sus choclos[\[433\]](#Footnote_433_433), Y el no traerlos era Faltar á la decencia y al decoro. Un leopardo hambriento Trepa para los Monos; Ellos huir intentan Á salvarse en los árboles del soto[\[434\]](#Footnote_434_434). Las chinelas[\[435\]](#Footnote_435_435) lo estorban, Y de muy fácil modo Aquí y allí mataba, Haciendo á su placer dos mil destrozos. En Tetuán desde entonces Manda el senado docto, Que cualquier uso ó moda De países cercanos ó remotos, Antes que llegue el caso De adoptarse en el propio, Haya de examinarse En junta de políticos á fondo. *Con tan justo decreto,* *Y el suceso horroroso* *¿Dejaron tales modas?* *Primero dejarían de ser Monos.*
FÁBULA V
El Lobo y el Mastín.
Trampas, redes y perros Los celosos pastores disponían En lo oculto del bosque y de los cerros, Porque matar querían Á un Lobo por el bárbaro delito De no dejar á vida ni un cabrito. Hallóse cara á cara Un Mastín con el Lobo de repente, Y cada cual se para, Tal como en Zama estaban frente á frente Antes de la batalla, muy serenos, Aníbal y Escipión, ni más ni menos. En esta suspensión treguas propone El Lobo á su enemigo. El Mastín no se opone, Antes le dice:—Amigo, Es cosa bien extraña por mi vida Meterse un señor Lobo á cabricida[\[436\]](#Footnote_436_436). Ese cuerpo brioso Y de pujanza fuerte, Que mate al jabalí, que venza al oso. Mas ¿qué dirán al verte Que lo valiente y fiero Empleas en la sangre de un cordero? El Lobo le responde:—Camarada, Tienes mucha razón; en adelante Propongo no comer sino ensalada.— Se despiden y toman el portante. Informados del hecho Los pastores se apuran y patean: Agarran al Mastín y le apalean. Digo que fué bien hecho; Pues, en vez de ensalada, en aquel año Se fué comiendo el Lobo su rebaño. *¿Con una reprensión, con un consejo* *Se pretende quitar un vicio añejo?*
FÁBULA VI
La Hermosa y el Espejo.
Anarda la bella Tenía un amigo Con quien consultaba Todos sus caprichos: Colores de moda, Más ó menos vivos, Plumas, sombreretes[\[437\]](#Footnote_437_437), Lunares y rizos Jamás en su adorno Fueron admitidos, Si él no la[\[438\]](#Footnote_438_438) decía: «*Gracioso, bonito*». Cuando su hermosura Llena de atractivo, En sus verdes años Tenía más brillo, Traidoras la roban (Ni acierto á decirlo) Las negras viruelas Sus gracias y hechizos. Llegóse al espejo: Éste era su amigo, Y como se jacta De fiel y sencillo, Lisa y llanamente La verdad la dijo. Anarda furiosa, Casi sin sentido, Le vuelve la espalda Dando mil quejidos. Desde aquel instante Cuentan que no quiso Volver á consultas Con el señor mío[\[439\]](#Footnote_439_439). *Escúchame Anarda*: «*Si buscas amigos* *Que te representen* *Tus gracias y hechizos,* *Mas que no te adviertan* *Defectos, y aun vicios* *De aquellos que nadie* *Conoce en sí mismo;* *Díme ¿de qué modo* *Podrás corregirlos?*»
FÁBULA VII
El Viejo y el Chalán.
*Fabio está, no lo niego, muy notado* *De una cierta pasión que le domina;* *¿Mas qué importa, señor? si se examina* *Se verá que es un mozo muy honrado,* *Generoso, cortés, hábil, activo,* *Y que de todo entiende* *Cuanto pide el empleo que pretende.* *Y qué, ¿no se le dan?... ¿por qué motivo?...* *Trataba un Viejo de comprar un perro* *Para que le guardase los doblones.* *Le decía el Chalán estas razones:* *—Con un collar de hierro* *Que tenga el animal, échenle gente:* *Es hermoso, pujante,* Leal, bravo, arrogante; Y aunque tiene la falta solamente De ser algo goloso... —¿Goloso? dice el Rico; no le quiero. —No es para marmitón[\[440\]](#Footnote_440_440), ni despensero, Continúa el Chalán muy presuroso, Sino para valiente centinela. —Menos, concluye el Viejo: Dejará que me quiten el pellejo Por lamer entre tanto la cazuela.
FÁBULA VIII
La Gata con Cascabeles.
Salió cierta mañana *Zapaquilda* al tejado Con un collar de grana, De pelo y cascabeles adornado. Al ver tal maravilla, Del alto corredor y la guardilla[\[441\]](#Footnote_441_441) Van saltando los Gatos de uno en uno; Congrégase al instante Tal concurso gatuno[\[442\]](#Footnote_442_442) En torno de la dama rozagante, Que entre flexibles colas arboladas Apenas divisarla se podía. Ella con mil monadas El cascabel parlero sacudía; Pero cesando al fin el sonsonete, Dijo, que por juguete, Quitó el collar al perro su señora, Y se lo puso á ella. Cierto que *Zapaquilda* estaba bella: Á todos enamora, Tanto que en la gatesca compañía, Cuál dice su atrevido pensamiento, Cuál se encrespa celoso; Riñen éste y aquél con ardimiento, Pues con ansia quería Cada Gato soltero ser su esposo. Entre los arañazos y maullidos Levántase *Garraf*, Gato prudente, Y á los enfurecidos Les grita:—Noble gente, ¡Gata con cascabeles por esposa! ¿Quién pretende tal cosa? ¿No veis que el cascabel la caza ahuyenta Y que la dama hambrienta Necesita sin duda que el marido, Ausente y aburrido, Busque la provisión en los desvanes, Mientras ella cercada de galanes, Porque el mundo la vea, De tejado en tejado se pasea?— Marchóse *Zapaquilda* convencida, Y lo mismo quedó la concurrencia. *¡Cuántos chascos se llevan en la vida* *Los que no miran más que la apariencia!*
FÁBULA IX
El Ruiseñor y el Mochuelo.
Una noche de mayo, Dentro de un bosque espeso, Donde según reinaba La triste obscuridad con el silencio, Parece que tenía Su habitación Morfeo; Cuando todo viviente Disfrutaba del dulce y blando sueño, Pendiente de una rama Un Ruiseñor parlero[\[443\]](#Footnote_443_443)
Empezó con sus ayes Á publicar sus dolorosos celos. Después de mil querellas, Que llegaron al cielo, Á cantar empezaba La antigua historia del infiel Teseo, Cuando, sin saber como, Un cazador Mochuelo Al músico arrebata Entre las corvas uñas prisionero. Jamás Pan con la flauta Igualó sus gorjeos, Ni resonó tan grata La dulce lira del divino Orfeo. No obstante, cuando daba[\[444\]](#Footnote_444_444) Sus últimos lamentos, Los vecinos del bosque Aplaudían su muerte: yo lo creo. Si con sus serenatas El mismo *Farinelo* Viniese á despertarme, Mientras que yo dormía[\[445\]](#Footnote_445_445) en blando lecho; En lugar de los *bravos*, Diría: Caballero, ¡Que no viniese ahora Para tal Ruiseñor algún Mochuelo! *Clori tiene mil gracias:* *Y ¿qué logra con eso?* *Hacerse fastidiosa* *Por no querer usarlas á su tiempo.*
FÁBULA X
El Amo y el Perro.
—Callen todos los perros de este mundo Donde está mi *Palomo*: Es fiel, decía el Amo, sin segundo Y me guarda la casa... pero ¿cómo? Con la despensa abierta Le dejé cierto día; En medio de la puerta De guardia se plantó con bizarría. Un formidable gato, En vez de perseguir á los ratones, Se venía guiado del olfato Á visitar chorizos y jamones. *Palomo* le despide buenamente; El gatazo[\[446\]](#Footnote_446_446) se encrespa y acalora: Riñen sangrientamente, Y mi *Guardajamones*[\[447\]](#Footnote_447_447) le devora.— Esto contaba el Amo á sus amigos, Y después á su casa se los lleva Á que fuesen testigos De tal fidelidad en otra prueba. Tenía al buen *Palomo* prisionero Entre manidas pollas y perdices: Los sebosos riñones de un carnero Casi casi le untaban las narices. Dentro de este retiro á penitencia[\[448\]](#Footnote_448_448) El triste fué metido Después de algunos días de abstinencia. Al fin, ya su Señor compadecido Abre con sus amigos el encierro; Sale rabo entre piernas agachado: Al Amo se acercaba el pobre Perro, Lamiéndose el hocico ensangrentado. El Dueño se alborota y enfurece Con tan fatales nuevas. *Yo le preguntaría ¿Y qué merece Quien la virtud expone á tales pruebas?*
FÁBULA XI
Los dos Cazadores.
Que en una marcial función, Ó cuando el caso lo pida, Arriesgue un hombre su vida, Digo que es mucha razón. Pero el que por diversión Exponer su vida quiera Á juguete de una fiera, Ó peligros no menores, Sepa de dos Cazadores Una historia verdadera. Pedro Ponce, el valeroso, Y Juan Carranza, el prudente, Vieron venir frente á frente Al lobo más horroroso. El prudente, temeroso, Á una encina se abalanza, Y cual otro Sancho Panza, En las ramas se salvó. Pedro Ponce allí murió: *Imitemos á Carranza*.
FÁBULA XII
El Gato y el Cazador.
Cierto Gato en poblado descontento, Por mejorar sin duda de destino (Qué no sería Gato de convento) Pasó de ciudadano á campesino. Metióse santamente Dentro de una covacha, mas no lejos De un gran soto poblado de conejos. Considere el lector piadosamente Si este noble ermitaño Probaría la hierba en todo el año. Lo mejor de la caza devoraba, Haciendo mil excesos; Mas al fin por el rastro que dejaba De plumas y de huesos, Un Cazador lo advierte: le persigue, Arma trampas y redes con tal maña, Que al instante consigue Atrapar la carnívora alimaña. Llégase el Cazador al prisionero, Quiere darle la muerte. El animal le dice:—Caballero, Duélase de la suerte De un triste pobrecito[\[449\]](#Footnote_449_449), Metido en la prisión y sin delito. —¿Sin delito, me dices, Cuando sé que tus uñas y tus dientes Devoran infinitos inocentes? —Señor, eran conejos y perdices; Y yo no hacía más, á fe de Gato, Que lo que ustedes hacen en el plato. —Ea, pícaro, muere, Que tu mala razón no satisface. *Con que sea[\[450\]](#Footnote_450_450) la cosa que se fuere, ¿La podrá usted hacer, si otro la hace?*
FÁBULA XIII
El Pastor.
Salicio[\[451\]](#Footnote_451_451) usaba tañer La zampoña todo el año, Y, por oírle, el rebaño Se olvidaba de pacer. Mejor sería romper La zampoña al tal Salicio; *Porque si causa perjuicio En lugar de utilidad, La mayor habilidad, En vez de virtud, es vicio.*
FÁBULA XIV
El Tordo Flautista.
Era un gusto el oír, era un encanto, Á un tordo gran flautista, pero tanto, Que en la gaita gallega, Ó la pasión me ciega, Ó á Misón le llevaba mil ventajas. Cuando todas las aves se hacen rajas[\[452\]](#Footnote_452_452) Saludando á la aurora, Y la turba confusa charladora[\[453\]](#Footnote_453_453) La[\[454\]](#Footnote_454_454) canta sin compás y con destreza Todo cuanto la viene á la cabeza, El flautista empezó: cesó el concierto. Los pájaros con tanto pico abierto Oyeron en un tono soberano Las folías[\[455\]](#Footnote_455_455) la gaita y el villano[\[456\]](#Footnote_456_456). Al escuchar las aves tales cosas, Quedaron admiradas y envidiosas; Los jilgueros preciados de cantores, Los vanos ruiseñores, Unos y otros corridos, Callan entre las hojas escondidos. Ufano el Tordo grita:—Camaradas, Ni saben, ni sabrán estas tonadas Los pájaros ociosos, Sino los retirados estudiosos. Sabed, que con un hábil zapatero Estudié un año entero: Él dale que le das á sus zapatos, Y alternando, silbábamos á ratos. En fin, viéndome diestro, —Vuela al campo, me dice mi maestro, Y harás ver á las aves de mi parte *Lo que gana el ingenio con el arte*.
FÁBULA XV
El Raposo y el Lobo.
Un triste Raposo Por medio del llano Marchaba sin piernas, Cual otro soldado, Que perdió las suyas Allá en Campo Santo. Un Lobo le dijo: —Hola, buen hermano, Diga, ¿en qué refriega Quedó tan lisiado? —¡Ay de mí! responde; Un maldito rastro Me llevó á una trampa, Donde por milagro, Dejando una pierna, Salí con trabajo. Después de algún tiempo Iba yo cazando\[457\], Y en la trampa misma Dejé pierna y rabo.— El Lobo le dice[\[457\]](#Footnote_457_457) —Creíble es el caso: Yo estoy tuerto, cojo Y desorejado Por ciertos mastines, Guardas de un rebaño. Soy de estas montañas El Lobo decano, Y como conozco Las mañas de entrambos, Temo que acabemos, No digo enmendados, Sino tú en la trampa, Y yo en el rebaño. *Que el ciego apetito* *Pueda arrastrar tanto* *Á los brutos, pase,* *¡Pero á los humanos!*
FÁBULA XVI
El Ciudadano Pastor.
Cierto joven leía En versos excelentes Las dulces pastorelas[\[458\]](#Footnote_458_458) Con el mayor deleite. Tenía la cabeza Llena de prados, fuentes, Pastores y zagalas, Zampoñas y rabeles. Al fin, cierta mañana Prorrumpe de esta suerte: —¡Yo he de estar prisionero Cercado de paredes, Esclavo de los hombres, Y sujeto á las leyes, Pudiendo, entre pastores, Grata y sencillamente Disfrutar desde ahora La libertad campestre! De la ciudad al bosque Me marcho para siempre: Allí naturaleza Me brinda con sus bienes; Los árboles y ríos Con frutas y con peces; Los ganados y abejas Con la miel y la leche; Hasta las duras rocas Habitación me ofrecen En grutas coronadas De pámpanos silvestres. Desde tan bella estancia, ¡Cuántas y cuántas veces, Al son de dulces flautas, Y sonoros rabeles, Oiré á los pastores, Que discretos contienden, Publicando en sus versos Amores inocentes! Como que ya diviso Entre el ramaje verde Á la pastora Nise[\[459\]](#Footnote_459_459), Que al lado de una fuente, Sentada al pie de un olmo, Una guirnalda teje. ¿Si será para Mopso[\[460\]](#Footnote_460_460)?...— Tanto el joven enciende Su loca fantasía, Que ya en fin se resuelve, Y en zagal disfrazado, En los bosques se mete. Á un rabadán[\[461\]](#Footnote_461_461) encuentra, Y le pregunta alegre: —*Díme, ¿es de Melibeo* *Ese ganado[\[462\]](#Footnote_462_462)?*—Miente, Que es mío; y sobre todo, Sea de quien se fuere. —No respondió el buen hombre Muy poéticamente. El Joven temeroso De que tal vez le diese Con el fiero garrote Que por cayado tiene, Sin chistar más palabra[\[463\]](#Footnote_463_463), Huyó bonitamente. Marchaba pensativo, Cuando quiso la suerte Que cogiendo bellotas Á la pastora viese. —¡Oh Nise fementida! Exclama: ¡cuántas veces, Siendo niña, querías Que yo te recogiese La fruta con rocío De mis manzanos verdes!— Diciendo así, se acerca: La moza se revuelve, Y dándole un bufido En las breñas se mete. Sorprendido el Mancebo, Dice: «¿Qué me sucede? ¿Son éstos los pastores Discretos, inocentes, Que pintan los poetas Tan delicadamente? Á nuevos desengaños Ya no quiero exponerme.» Rendido, caviloso Á la ciudad se vuelve. *Yo siento á par del alma* *Que no se detuviese* *Á disfrutar un poco* *De la vida campestre.* *Por mi fe que las migas,* *El pastoril albergue,* *El rigor del verano,* *Los hielos y las nieves,* *Le hubieran persuadido* *Mucho más vivamente,* *Que es un solemne loco[\[464\]](#Footnote_464_464)* *Todo aquel que creyere* *Hallar en la experiencia* *Cuanto el hombre nos pinta por deleite*.
FÁBULA XVII
El Ladrón.
Por catar[\[465\]](#Footnote_465_465) una colmena Cierto goloso Ladrón, Del venenoso aguijón[\[466\]](#Footnote_466_466) Tuvo que sufrir la pena.
«—La miel, dice, está muy buena, Es un bocado exquisito: Por el aguijón maldito No volveré al colmenar.— *¡Lo que tiene el encontrar La pena tras el delito!*
FÁBULA XVIII
El Joven filósofo y sus Compañeros.
Un joven educado Con el mayor cuidado Por un viejo filósofo profundo, Salió por fin á visitar el mundo. Concurrió cierto día Entro civil[\[467\]](#Footnote_467_467) y alegre compañía, Á una mesa abundante y primorosa. «¡Espectáculo horrendo! ¡fiera cosa! ¡La mesa de cadáveres cubierta Á la vista del hombre!... ¡Y éste acierta Á comer los despojos de la muerte!» El Joven declamaba de esta suerte. Al son de filosóficas razones, Devorando perdices y pichones, Le responden algunos concurrentes: —Si usted ha de vivir entre las gentes[\[468\]](#Footnote_468_468), Deberá hacerse á todo.— Con un gracioso modo, Alabando el bocado de exquisito, Le presentan un gordo pajarito. —Cuanto usted ha exclamado, será cierto Mas en fin, le decían, ya está muerto: Pruébelo por su vida... Considere Que otro le comerá, si no le quiere.— La ocasión, las palabras, el ejemplo, Y según yo contemplo, Yo no sé qué olorcillo, Que exhalaba el caliente pajarillo, Al Joven persuadieron de manera, Que al fin se le comió[\[469\]](#Footnote_469_469). ¡Quién lo dijera! —¡Haber yo devorado un inocente!— Así clamaba, pero fríamente. Lo cierto es, que llevado de aquel cebo, Con más facilidad cayó de nuevo. La ocasión se repite De uno en otro convite Y de una codorniz á una becada, Llegó el Joven al fin de la jornada, Olvidando sus máximas primeras, Á ser devorador como las fieras. *De esta suerte los vicios se insinúan,* *Crecen, se perpetúan* *Dentro del corazón de los humanos,* *Hasta ser sus señores y tiranos.* *Pues ¿qué remedio?... Incautos jovencitos,* *¡Cuenta con los primeros pajaritos!*
FÁBULA XIX
El Elefante, el Toro, el Asno y los demás animales.
Los mansos y los fieros animales, Á que se remediasen ciertos males, Desde los bosques llegan, Y en la rasa campaña[\[470\]](#Footnote_470_470) se congregan. Desde la más pelada y alta roca Un Asno trompetero los convoca. El concurso ya junto, Instruído también en el asunto, (Pues á todos por Júpiter previno Con cédula *ante diem*[\[471\]](#Footnote_471_471) el Pollino) Imponiendo silencio el Elefante, Así dijo:—Señores, es constante En todo el vasto mundo Que yo soy en lo fuerte sin segundo: Los árboles arranco con la mano[\[472\]](#Footnote_472_472), Venzo al León, y es llano Que un golpe de mi cuerpo en la muralla Abre sin duda brecha. Á la batalla Llevo todo un castillo guarnecido[\[473\]](#Footnote_473_473); En la paz y en la guerra soy tenido Por un bruto invencible, No sólo[\[474\]](#Footnote_474_474) por mi fuerza irresistible, Por mi gordo coleto[\[475\]](#Footnote_475_475) y grave masa, Que hace temblar la tierra donde pasa. Mas, señores, con todo lo que cuento, Sólo de vegetales me alimento; Y como á nadie daño, soy querido, Mucho más respetado que temido. Aprended pues de mí, crueles fieras, Las que hacéis profesión de carniceras, Y no hagáis, por comer, atroces muertes, Puesto que no seréis ni menos fuertes, Ni menos respetadas, Sino muy estimadas De grandes y pequeños animales, Viviendo como yo de vegetales.— Gran pensamiento, dicen, gran discurso; Y nadie se le opone del concurso. Habló después un Toro de Jarama: Escarba el polvo, cabecea, brama. —Vengan, dice, los Lobos y los Osos, Si son tan poderosos, Y en el circo verán con qué donaire Les haré que volteen por el aire[\[476\]](#Footnote_476_476). ¡Qué! ¿son menos gallardos y valientes Mis cuernos que sus garras y sus dientes? Pues ¿por qué los villanos carniceros Han de comer mis Vacas y Terneros? Y si no se contentan Con las hojas y hierbas[\[477\]](#Footnote_477_477) que alimentan En los bosques y prados Á los más generosos y esforzados, Que muerdan de mis cuernos al instante, Ó si no de la trompa al Elefante.— La asamblea aprobó cuanto decía El Toro con razón y valentía. Seguíase á los dos en el asiento, Por falta de buen orden, el Jumento, Y con rubor expuso sus razones. —Los Milanos, prorrumpe, y los Halcones[\[478\]](#Footnote_478_478) (No ofendo á los presentes, ni quisiera), Sin esperar tampoco á que me muera, Hallan para sus uñas y su pico Estuche[\[479\]](#Footnote_479_479) entre los lomos del Borrico. Ellos querrán ahora, como bobos, Comer la hierba los señores Lobos. Nada menos: aprendan los malditos De las Chochaperdices ó Chorlitos, Que, sin hacer á los Jumentos guerra, Envainan sus picotes[\[480\]](#Footnote_480_480) en la tierra: Y viva todo el mundo santamente, Sin picar ni morder en lo viviente.— —¡Necedad, disparate, impertinencia! Gritaba aquí y allí la concurrencia: ¡Haya silencio, claman, haya modo! Alborótase todo: Crece la confusión, la grita crece; Por más que el Elefante se enfurece, Se deshizo en desorden la asamblea. Á Dios, gran pensamiento: á Dios[\[481\]](#Footnote_481_481) idea. —Señores animales, yo pregunto, ¿Habló el asno tan mal en el asunto? ¿Discurrieron tal vez con más acierto El Elefante y Toro? No por cierto. ¿Pues por qué solamente al buen Pollino Le gritan:—Disparate, desatino?— Porque nadie en razones se paraba[\[482\]](#Footnote_482_482), Sino en la calidad de quien hablaba[\[483\]](#Footnote_483_483). —Pues, amigo Elefante, no te asombres: *Por la misma razón entre los hombres* *Se desprecia una idea ventajosa.* *¡Qué preocupación tan peligrosa!*
Moral of the Story
The collection of fables teaches various lessons, including the danger of trusting flatterers, the hypocrisy of judging others while being flawed oneself, the folly of blindly following fashion, the difficulty of changing ingrained vices, the peril of seeking only agreeable truths, and the prejudice against good ideas from humble sources.
Characters
Mirrimiz ⚔ antagonist
A large, well-fed cat, likely a domestic breed given his 'honrado vecino' description, with a sleek, powerful build. His movements are stealthy and cunning, allowing him to hide effectively.
Attire: None, as he is an animal.
Wants: To trick and eat the birds for his own sustenance and pleasure.
Flaw: His insatiable hunger and predatory nature, which he cannot truly hide.
He remains a static character, successfully executing his predatory nature without change or remorse.
Cunning, deceptive, manipulative, patient, and gluttonous. He uses flattery and false promises to achieve his predatory goals.
Bato ◆ supporting
A sturdy, sun-kissed young shepherd, accustomed to outdoor life. His build is lean and strong from tending flocks in the Spanish countryside. He is likely of average height.
Attire: Simple, practical shepherd's attire typical of 18th-century rural Spain: likely a coarse linen shirt, woolen breeches, and perhaps a vest or jacket made of rough fabric. He would wear sturdy leather sandals or boots. His clothing would be functional, possibly patched, and earth-toned.
Wants: To play music and enjoy the simple pleasures of pastoral life.
Flaw: Not explicitly stated, but perhaps a certain naivete or lack of ambition beyond his current life.
A static character, he serves as the catalyst for the pastoral dance.
Content, musical, observant, and a focal point for community gatherings. He provides entertainment and a sense of peace.
The Elderly Mayoral ◆ supporting
An old, wise shepherd, likely with a weathered face and hands from years of outdoor work. He would have a sturdy, perhaps slightly stooped, build typical of an older man who has led a physically demanding life.
Attire: Traditional 18th-century Spanish shepherd's clothing, likely made of durable wool and linen in muted earth tones. This would include a heavy cloak or jacket, a wide-brimmed hat to protect from the sun, and sturdy boots. His clothes would show signs of wear but be well-maintained.
Wants: To maintain order, celebrate community, and reward virtue.
Flaw: Not explicitly stated, but perhaps a tendency to idealize virtue.
A static character, he fulfills his role as the presiding elder and bestows the reward.
Wise, benevolent, traditional, and a respected leader. He presides over the community's festivities and upholds virtues.
The Gentle Zagala ◆ supporting
A graceful and modest young shepherdess, likely slender and agile from her active life. She possesses a natural charm and beauty.
Attire: Simple, clean, and modest 18th-century Spanish peasant dress. This would typically be a long, full skirt made of linen or wool in a natural color, a white or cream linen blouse, and possibly a simple bodice or apron. Her clothing would be practical but well-kept.
Wants: To participate in the community's festivities and live a virtuous life.
Flaw: Not explicitly stated, but her modesty might make her less assertive.
A static character, she is recognized and rewarded for her virtues.
Modest, graceful, virtuous, and charming. She embodies the ideal of rural innocence and goodness.
Sultán ★ protagonist
A large, powerful dog, likely a mastiff or similar breed, given his name and the context of guarding. He is described as 'goloso y atrevido' (greedy and daring), suggesting a robust build, perhaps a bit heavy-set from his gluttony.
Attire: None, as he is an animal.
Wants: To satisfy his hunger and enjoy stolen food.
Flaw: His gluttony and lack of loyalty to his master.
A static character, he exemplifies the fable's moral about hypocrisy.
Greedy, daring, unfaithful, and hypocritical. He is quick to steal but also quick to defend his actions with a clever retort.
Pinto ◆ supporting
A large, strong dog, described as 'gran tragador' (great eater), suggesting a robust build, possibly similar to Sultán but perhaps less overtly aggressive in demeanor. His appearance would be typical of a working or guard dog.
Attire: None, as he is an animal.
Wants: To admonish Sultán, but implicitly also to gain access to the stolen meat.
Flaw: His own gluttony and hypocrisy, which Sultán easily exposes.
A static character, he serves to highlight the fable's moral about hypocrisy.
Hypocritical, self-righteous, and also gluttonous. He is quick to judge others for faults he shares.
The Traveling Monkey ★ protagonist
An agile and well-traveled monkey, likely a macaque or similar species common in North Africa (Tetuán is mentioned). He would have a lean, muscular build from his travels, and his fur might be a bit disheveled but still well-groomed.
Attire: None, as he is an animal, but he introduces the concept of 'shoes' made from walnut shells.
Wants: To impress his fellow monkeys with his travels and introduce new fashions.
Flaw: His vanity and lack of foresight, leading to dangerous consequences for his community.
A static character, he acts as the catalyst for the monkeys' adoption of a dangerous fashion.
Vain, superficial, influential, and easily swayed by trends. He brings back foreign customs without critical thought.
The Elephant ◆ supporting
A massive, powerful African elephant, described as 'sin segundo' in strength. His skin is thick, grey, and wrinkled, with large ears and long, curved tusks. He moves with a heavy, earth-shaking gait.
Attire: None, as he is an animal, though historically elephants were sometimes adorned for battle with castles on their backs.
Wants: To persuade the carnivorous animals to adopt a vegetarian diet and live peacefully.
Flaw: His idealism and underestimation of the ingrained nature of carnivores.
A static character, he attempts to lead the assembly with his philosophical arguments.
Wise, strong, peaceful, and a proponent of vegetarianism. He believes his strength and respect come from his non-violent nature.
The Bull of Jarama ◆ supporting
A powerful, aggressive fighting bull, likely a Spanish breed known for its strength and ferocity. He would have a muscular, stocky build, dark hide, and formidable horns.
Attire: None, as he is an animal.
Wants: To defend his species from carnivores and assert his strength.
Flaw: His aggressive nature, which might overshadow his rational arguments.
A static character, he presents his argument for self-defense and vegetarianism for predators.
Proud, brave, aggressive, and protective. He challenges predators directly and defends his kind.
The Donkey ◆ supporting
A humble and somewhat unassuming donkey, likely grey or brown, with long ears and a sturdy, if not imposing, build. He is not described as particularly strong or weak, but rather as a common animal.
Attire: None, as he is an animal.
Wants: To advocate for the safety of donkeys and other vulnerable animals from predators.
Flaw: His low social status and lack of eloquence, which cause his valid arguments to be dismissed.
A static character, he makes a valid point that is ignored due to prejudice.
Humble, earnest, and well-intentioned, but also easily flustered and lacking in social standing. He makes a valid point but is dismissed due to his status.
Locations

Shady Riverbank
A secluded spot by a river, crowned with willow trees, where dense thickets provide cover. The air is filled with the sound of many small birds singing.
Mood: Initially peaceful and natural, then tense and predatory.
The cunning cat, Mirrimiz, hides here to ambush the birds, luring them with false promises of music lessons.

Summer Meadow beneath a Crag
A delightful summer meadow at the base of a large, jagged rock formation. A gentle stream flows at the foot of the crag. Wild trees are scattered across the perpetually green ground, which is sown with a thousand flowers. A large holm oak (encina) provides shade.
Mood: Idyllic, joyful, pastoral, and serene.
Shepherds and shepherdesses gather here for a pastoral dance, with Bato playing his albogue under the holm oak, and a garland of roses and amaranth hanging from its branches.

Open Countryside Assembly
A vast, open plain where various animals, both tame and fierce, gather. An elevated, bare rock serves as a vantage point.
Mood: Initially formal and hopeful, devolving into chaotic and frustrated.
Animals convene to discuss remedies for their problems, with the Elephant, Bull, and Donkey presenting their arguments, ultimately leading to disorder.
Story DNA
Moral
The collection of fables teaches various lessons, including the danger of trusting flatterers, the hypocrisy of judging others while being flawed oneself, the folly of blindly following fashion, the difficulty of changing ingrained vices, the peril of seeking only agreeable truths, and the prejudice against good ideas from humble sources.
Plot Summary
This collection of fables, 'LIBRO NONO,' presents various moral lessons through short, illustrative stories. Key fables include a deceptive cat luring birds with false promises, a hypocritical dog scolding another for theft, monkeys suffering consequences for adopting a dangerous fashion, a beautiful woman rejecting a mirror that reveals her flaws, and a young philosopher gradually abandoning his principles to indulge in meat-eating. The book culminates with an assembly of animals where a donkey's wise counsel is dismissed due to prejudice, highlighting the pervasive nature of human vices and societal flaws.
Themes
Emotional Arc
cynicism to resignation
Writing Style
Narrative Elements
Cultural Context
Félix María Samaniego was an Enlightenment-era Spanish fabulist. His fables often satirized contemporary society, education, and human vices, reflecting the didactic and critical spirit of the Enlightenment. The fables frequently use animal characters to comment on human behavior without directly offending powerful figures.
Plot Beats (11)
- Beat 1 (Fable I): A cunning cat, Mirrimiz, pretends to be a music teacher to lure birds, promising free lessons.
- Beat 2 (Fable I): Innocent birds are drawn in by his flattery and offer, and he devours one of them.
- Beat 3 (Fable II): Shepherds and shepherdesses enjoy a pastoral dance, and the most modest girl is crowned with a garland.
- Beat 4 (Fable III): A thieving dog, Pinto, scolds another dog, Sultan, for stealing a leg of lamb, but Sultan exposes Pinto's own desire for the meat.
- Beat 5 (Fable IV): A monkey returns from traveling and introduces fashionable shoes to his community, which hinder their escape from a leopard, causing many deaths.
- Beat 6 (Fable V): A Mastiff tries to dissuade a wolf from eating goats, suggesting it eat salad instead; the wolf agrees but continues to eat the flock, and the Mastiff is punished for his naive advice.
- Beat 7 (Fable VI): Anarda, a beautiful woman, consults her mirror, which always praised her. After smallpox disfigures her, the mirror truthfully shows her defects, and she rejects it.
- Beat 8 (Fable XVII): A thief gets stung trying to steal honey, deciding the pain isn't worth the reward, illustrating the consequence of crime.
- Beat 9 (Fable XVIII): A young philosopher, initially horrified by eating meat, is slowly persuaded by company and temptation to try a small bird, then more, eventually becoming a glutton.
- Beat 10 (Fable XIX): Various animals gather to discuss ending predation. The Elephant and Bull make grand, self-serving speeches about vegetarianism and strength.
- Beat 11 (Fable XIX): The Donkey, despite having a valid point about smaller animals being preyed upon, is shouted down and dismissed by the assembly due to his low status, revealing prejudice.





