PRÓLOGO DEL AUTOR

by Félix María Samaniego · from Fábulas

fable moral tale solemn Ages 8-14 1377 words 6 min read
Cover: PRÓLOGO DEL AUTOR

Adapted Version

CEFR A1 Age 5 338 words 2 min Canon 100/100

A kind man lived. His name was Mr. Sam. He loved stories very much.

Mr. Sam was a story writer. It was a big job. He felt a little shy at times. He loved to tell stories. He told many tales. He was a kind man. His heart was warm.

Mr. Sam had a wise friend. This friend was a teacher. The teacher was very smart. He taught many children. The Wise Teacher asked Mr. Sam for help. Mr. Sam wanted to help his friend. He always helped his friends. He was a good helper. He liked helping others.

The Wise Teacher asked Mr. Sam to write. He asked for special stories. These stories were for young children. Small children needed them. They taught good lessons. Lessons like being kind. Lessons like sharing. These lessons were good. Children needed these stories. They learned from them. They grew with them.

Mr. Sam started to write. He wrote many stories. He wrote day and night. The Children read his stories. They liked them very much. They smiled. They laughed. They learned. The stories were easy. They were fun for them. Such good fun.

Mr. Sam thought about old stories. He wanted to tell them. He thought of new words. He told them in a new way. It was his own way. The stories became fresh. They were fun for the children. Children loved the new stories. They asked for more.

Mr. Sam made his words simple. Very simple words. He chose words with care. Each child could know. Small children knew too. They felt happy. His stories made them happy. This was good to Mr. Sam. He liked their joy.

Mr. Sam hoped for more. He hoped other grown-ups would write. They could write good stories. Simple stories for children. Stories teach good lessons. They make children smile. These stories help. All can learn. All can be happy. This was his big hope.

So, Mr. Sam's stories helped children grow. He hoped they would love to read. Love good stories.

Original Story 1377 words · 6 min read

PRÓLOGO DEL AUTOR

Muchos son los sabios de diferentes siglos y naciones que han aspirado al renombre de fabulistas; pero muy pocos los que han hecho esta carrera felizmente. Este conocimiento debiera haberme retraído del arduo empeño de meterme á contar fábulas en verso castellano. Así hubiera sido; pero permítame el público protestar con sinceridad en mi abono, que en esta empresa no ha tenido parte mi elección. Es puramente obra de mi pronta obediencia, debida á una persona, en quien respeto unidas las calidades de tío, maestro y jefe.

En efecto, el director de la real Sociedad Vascongada, mirando la educación como á basa en que estriba la felicidad pública, emplea la mayor parte de su celo patriótico en el cuidado de proporcionar á los jóvenes alumnos del real Seminario Vascongado cuanto conduce á su instrucción; y siendo, por decirlo así, el primer pasto conque se debe nutrir el espíritu de los niños, las máximas morales disfrazadas en el agradable artificio de la fábula, me destinó á poner una colección de ellas en verso castellano, con el objeto de que recibiesen esta enseñanza, ya que no mamándola con la leche, según deseó Platón, á lo menos antes de llegar á estado de poder entender el latín.

Desde luego di principio á mi obrilla. Apenas pillaban los jóvenes seminaristas alguno de mis primeros ensayos, cuando los leían y estudiaban á porfía con indecible placer y facilidad; mostrando en esto el deleite que les causa un cuentecillo adornado con la dulzura y armonía poética, y libre para ellos de las espinas de la traducción, que tan desagradablemente les punzan en los principios de su enseñanza.

Aunque esta primera prueba me asegura en parte de la utilidad de mi empresa, que es la verdadera recomendación de un escrito, no se contenta con ella mi amor propio. Siguiendo éste su ambiciosa condición, desea que respectivamente logren mis fábulas igual acogida que en los niños, en los mayores, y aun, si es posible, entre los doctos; pero á la verdad esto no es tan fácil. Las espinas que dejan de encontrar en ellas los niños, las hallarán los que no lo son en los repetidos defectos de la obra. Quizá no parecerán éstos tan de marca, dando aquí una breve noticia del método que he observado en la ejecución de mi asunto, y de las razones que he tenido para seguirlo.

Después de haber repasado los preceptos de la fábula, formé mi pequeña librería de fabulistas: examiné, comparé y elegí para mis modelos entre todos ellos, después de Esopo, á Fedro y La Fontaine; no tardé en hallar mi desengaño. El primero, más para admirado que para seguido, tuve que abandonarle á los primeros pasos. Si la unión de la elegancia y laconismo sólo está concedida á este poeta en este género, ¿cómo podrá aspirar á ella quien escribe en lengua castellana, y palpa los grados que á ésta le faltan para igualar á la latina en concisión y energía? Este conocimiento, en que me aseguró más y más la práctica, me obligó á separarme de Fedro.

Empecé á aprovecharme del segundo, como se deja ver en las fábulas de La Cigarra y la Hormiga, El Cuervo y el Zorro y alguna otra; pero reconocí que no podía, sin ridiculizarme, trasladar á mis versos aquellas delicadas nuevas gracias y sales, que tan fácil y naturalmente derrama este ingenioso fabulista en su narración.

No obstante, en el estudio que hice de este autor, hallé no solamente que la mayor parte de sus argumentos son tomados de Locmano, Esopo[7] y otros de los antiguos, sino que no tuvo reparo en entregarse á seguir su propio carácter tan francamente, que me atrevo á asegurar que apenas tuvo presente otro precepto, en la narración, que la regla general que él mismo asienta en el prólogo de sus fábulas en boca de Quintiliano: Por mucho gracejo que se dé á la narración, nunca será demasiado.

Con las dificultades que toqué al seguir, en la formación de mi obrita, á estos dos fabulistas, y con el ejemplo que hallé en el último, me resolví á escribir tomando en cerro los argumentos de Esopo, entresacando tal cual de algún moderno, y entregándome con libertad á mi genio, no sólo en el estilo y gusto de la narración, sino aun en el variar rara vez algún tanto ya del argumento, ya de la aplicación de la moralidad, quitando, añadiendo ó mudando alguna cosa que, sin tocar al cuerpo principal del apólogo, contribuya á darle cierto aire de novedad y gracia.

En verdad que, según mi conciencia, más de cuatro veces se peca en este método contra los preceptos de la fábula; pero esta práctica licenciosa es tan corriente entre los fabulistas, que cualquiera que se ponga á cotejar una misma fábula en diferentes versiones, la hallará tan transformada en cada una de ellas respecto del original que, degenerando por grados de una en otra versión, vendrá á parecerle diferente en cada una de ellas. Pues si con todas estas licencias ó pecados contra las leyes de la fábula, ha habido fabulistas que han hecho su carrera hasta llegar al tempo de la inmortalidad, ¿á qué meterme yo en escrúpulos que ellos no tuvieron?

Si en algo he empleado casi nimiamente mi atención, ha sido en hacer versos fáciles, hasta acomodarlos, según mi entender, á la comprensión de los muchachos. Que alguna vez parezca mi estilo no sólo humilde, sino aun bajo, malo es; mas ¿no sería muchísimo peor que, haciéndolo incomprensible á los niños, ocupasen éstos su memoria con inútiles coplas?

Á pesar de mi desvelo en esta parte, desconfío de conseguir mi fin. Un autor moderno, en su Tratado de Educación, dice que en toda la colección de La Fontaine no conoce sino cinco ó seis fábulas, en que brilla con eminencia la sencillez pueril; y aun, haciendo análisis de alguna de ellas, encuentra pasajes desproporcionados á la inteligencia de los niños.

Esta crítica ha sido para mí una lección. Confesaré sinceramente que no he acertado á aprovecharme de ella, si en mi colección no se halla más de la mitad de fábulas que, en la claridad y sencillez del estilo, no pueda apostárselas á la prosa más trivial. Éste me ha parecido el solo medio de acercarme al lenguaje en que debemos enseñar á los muchachos; pero ¿quién tendrá bastante filosofía para acertar á ponerse en el lugar de éstos, y medir así los grados á que llega la comprensión de un niño?

En cuanto al metro, no guardo uniformidad: no es esencial á la fábula, como no lo es al epigrama y á la lira, que admiten infinita variedad de metros. En los apólogos hay tanta inconexión de uno á otro, como en las liras y epigramas. Con la variedad de metros he procurado huír de aquel monotonismo[8] que adormece los sentidos y se opone á la varia armonía, que tanto deleita el ánimo y aviva la atención. Los jóvenes que tomen de memoria estos versos, adquirirán con la repetición de ellos alguna facilidad en hacerlos arreglados á las diversas medidas, á que por este medio acostumbren su oído.

Verdad es que se hallará en mis versos gran copia de endecasílabos pareados con la alternativa de pies quebrados ó de siete sílabas; pero me he acomodado á preferir su frecuente uso al de otros metros, por la ventaja que no tienen los de estancias más largas, en las cuales, por acomodar una sola voz que falte para la clara explicación de la sentencia, ó queda confuso y como estrujado el pensamiento, ó demasiadamente holgado y lleno de ripio.

En conclusión, puede perdonárseme bastante por haber sido el primero en la nación que ha abierto el paso á esta carrera, en que he caminado sin guía, por no haber tenido á bien entrar en ella nuestros célebres poetas castellanos. Dichoso yo si logro que, con la ocasión de corregir mis defectos, dediquen ciertos genios poéticos sus tareas á cultivar este y otros importantes ramos de instrucción y provecho. Mientras así no lo hagan, habremos de contentarnos con leer sus excelentes églogas, y sacar de sus dulcísimos versos casi tanta melodía como de la mejor música del divino Haydn, aunque tal vez no mayor enseñanza ni utilidad.


Story DNA

Moral

The primary goal of fables, especially for children, is clear moral instruction, even if it means sacrificing strict adherence to poetic conventions or literary ambition.

Plot Summary

Félix María Samaniego, a Spanish fabulist, explains that he undertook the arduous task of writing fables in Castilian verse not by choice, but out of obedience to his superior, who sought to provide moral instruction for young students. He details his process of studying classical fabulists, ultimately deciding to freely adapt their arguments and prioritize clarity and simplicity for his young audience, even if it meant diverging from traditional poetic rules. He justifies his 'licentious' method by the educational utility of his work and expresses hope that his pioneering efforts will inspire other poets to contribute to instructional literature.

Themes

educationauthorshippedagogyhumility

Emotional Arc

duty to hopeful anticipation

Writing Style

Voice: first person
Pacing: slow contemplative
Descriptive: moderate
Techniques: direct address to reader, self-reflection

Narrative Elements

Conflict: person vs self
Ending: hopeful

Cultural Context

Origin: Spanish
Era: 18th century

Félix María Samaniego was a prominent Spanish fabulist during the Enlightenment, known for his fables that often satirized society and promoted moral values. This prologue sets the stage for his famous collection of Fables.

Plot Beats (12)

  1. The author introduces himself as a fabulist, admitting the difficulty of the craft and his initial hesitation.
  2. He reveals that his undertaking was not by choice, but an act of obedience to his uncle, teacher, and superior, the director of the Royal Basque Society.
  3. The director commissioned him to write moral fables in Castilian verse for young students, as an essential part of their early education.
  4. Samaniego begins his work, and the young seminarians eagerly read and study his early fables, finding them delightful and easy to understand.
  5. This positive reception confirms the utility of his project, but his ambition also desires acceptance from adults and scholars, despite the work's imperfections.
  6. He recounts his study of other fabulists like Aesop, Phaedrus, and La Fontaine, explaining why he couldn't fully follow their styles due to linguistic constraints and unique graces.
  7. He decides to freely adapt Aesop's arguments, taking liberties with style, narration, and even the moral application, to make them more engaging and novel.
  8. He acknowledges that his method might 'sin' against traditional fable precepts but justifies it by the common practice of other successful fabulists and his focus on accessibility.
  9. Samaniego emphasizes his effort to make the verses easy and comprehensible for children, even if it means his style appears humble or 'low'.
  10. He discusses his choice to use varied meters to avoid monotony and to help children develop an ear for different poetic structures.
  11. He defends his frequent use of hendecasyllables paired with broken or seven-syllable feet for their clarity over longer, more complex stanzas.
  12. He concludes by hoping his pioneering work will encourage other Castilian poets to engage with fables and other instructional genres, prioritizing utility over mere aesthetic pleasure.

Characters

👤

Félix María Samaniego

human adult male

A man of average height and build, likely with the refined appearance of an educated gentleman of the late 18th century Spain. His features would suggest a thoughtful and studious nature, perhaps with a slight weariness from his literary endeavors.

Attire: Typical attire for an educated Spanish gentleman of the late 18th century: a dark, tailored frock coat, a waistcoat (perhaps in a contrasting color like cream or brocade), knee breeches, white stockings, and buckled shoes. His cravat would be neatly tied, indicating his social standing.

Wants: To fulfill his uncle's request to create a collection of fables for young students, and to gain recognition for his work among both children and scholars.

Flaw: Self-doubt and an overly critical view of his own work, leading him to believe his style might be too 'humble' or 'low'.

He begins his task with reluctance and self-doubt but grows in confidence as he sees the positive reception of his fables among the students. He develops his own unique approach to fable writing, moving beyond strict adherence to classical models.

A quill pen held thoughtfully in his hand, poised over a manuscript.

Humble, diligent, obedient, self-critical, ambitious (for his work's reception).

👤

The Director of the Royal Basque Society

human elderly male

An older, distinguished gentleman, likely of a commanding presence befitting his leadership role. His build would suggest a lifetime of intellectual pursuit and authority.

Attire: Formal attire for a high-ranking Spanish society director of the late 18th century: a dark, richly embroidered velvet coat, a silk waistcoat, knee breeches, and possibly a powdered wig. His clothing would convey wealth, authority, and intellectual gravitas.

Wants: To improve public happiness through education, specifically by providing moral instruction to young students.

Flaw: Potentially overly demanding, expecting immediate obedience from his subordinates.

Remains a consistent figure of authority and inspiration, his vision driving the protagonist's work.

A scroll or document representing educational reform, held firmly in his hand.

Visionary, patriotic, authoritative, focused on education, pragmatic.

👤

Young Seminarists

human child male

Boys ranging from late childhood to early adolescence, with the typical builds of young students. They would appear eager and bright-eyed.

Attire: Simple, practical clothing suitable for students in a seminary in late 18th century Spain. This would likely include dark, plain jackets, simple shirts, knee breeches, and sturdy shoes. Their attire would be modest but well-maintained.

Wants: To learn and be entertained by the fables, finding joy in stories free from the difficulties of translation.

Flaw: Their limited understanding of complex language and Latin, which makes them reliant on simplified texts.

They serve as the initial audience whose positive reception validates the protagonist's work, showing the effectiveness of his simplified approach.

A group of boys eagerly gathered around a single book.

Eager, delighted, competitive (in reading), easily entertained, curious.

Locations

Real Seminario Vascongado

indoor

An educational institution in the Basque Country, likely a traditional Spanish seminary building with classrooms and study areas, designed for young students.

Mood: Scholarly, disciplined, focused on instruction and moral education.

The place where the author's fables are intended to be taught to young students, serving as the primary audience for his work.

Classrooms Study halls Books Young students Teachers

Author's Study/Library

indoor

A personal study or library where the author conducts his research, reads, compares, and writes his fables, surrounded by his collection of fabulist works.

Mood: Intellectual, contemplative, dedicated to literary creation and scholarly pursuit.

This is where the author undertakes the arduous task of reviewing fable precepts, building his library of fabulists, and composing his own collection of fables.

Bookshelves Desk Writing implements Manuscripts Fabulist texts (Aesop, Phaedrus, La Fontaine)